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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:341.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: La araña y la presa

Durante los primeros días después de la partida del ejército, la mansión Russell pareció quedarse demasiado silenciosa.

Loretta lo notó en cada rincón.

En los pasillos.

En el comedor.

En el estudio.

Incluso en el jardín.

La presencia de Carter siempre había sido difícil de ignorar. Su sola existencia ocupaba espacio; cuando caminaba por la mansión, los sirvientes se apartaban, los caballeros enderezaban la espalda y hasta los problemas parecían esperar su turno.

Ahora no estaba.

Y cualquiera habría pensado que la Condesa había quedado sola.

Precisamente eso era lo que Julian y Beatrice estaban esperando.

Loretta permitió que lo creyeran.

Durante el desayuno del tercer día, apareció con el rostro ligeramente pálido. Apenas tocó la comida y permaneció más callada de lo habitual.

Beatrice observó aquello con interés.

Julian también.

Ninguno intentó ocultarlo.

—Pareces cansada, prima —comentó Beatrice mientras removía su té—. Espero que la partida de Carter no te haya afectado demasiado.

Loretta sonrió débilmente.

—Lo extraño.

—Es natural. Eres muy joven.

Julian soltó una risa.

—La guerra siempre es difícil para las mujeres.

Loretta bajó la mirada.

—Supongo que sí.

Beatrice intercambió una mirada rápida con el barón.

Aquello era exactamente lo que querían ver.

Debilidad.

Inseguridad.

Dependencia.

Lo que ninguno de los dos sabía era que esa misma mañana Loretta ya había recibido una carta de Carter.

Una carta que había llegado antes del amanecer mediante un mensajero especial.

Un sistema que ambos habían preparado semanas atrás.

No utilizaban nombres.

No utilizaban ubicaciones reales.

Ni siquiera hablaban directamente sobre movimientos militares.

Cada mensaje estaba codificado mediante referencias financieras y registros comerciales aparentemente inocentes.

Cualquier otra persona pensaría que se trataba de informes administrativos.

Loretta conocía la clave.

Y Carter también.

Aquella mañana la carta había sido breve.

"Los comerciantes del norte han cambiado de ruta. Tres socios habituales mantienen reuniones sospechosas. El proveedor identificado como J.R. continúa realizando inversiones inusuales."

J.R.

Julian Russell.

Carter ya estaba siguiendo el rastro.

Y al parecer estaba encontrando exactamente lo que buscaban.

—¿Te encuentras bien, Loretta? —preguntó Beatrice.

Ella levantó la vista.

—Sí.

—Pareces preocupada.

—Mi esposo está en una guerra.

—Por supuesto.

La sonrisa de Beatrice era impecable.

Y completamente falsa.

Loretta ya la conocía demasiado bien.

Había soportado aquella expresión durante años en la vida anterior.

La diferencia era que ahora sabía exactamente quién tenía delante.

Y Beatrice ignoraba por completo que su máscara ya no funcionaba.

Cuando el desayuno terminó, Loretta regresó a sus aposentos.

Solo entonces cerró la puerta.

Y permitió que la sonrisa desapareciera.

Las náuseas habían empeorado.

No demasiado.

Pero sí lo suficiente para que resultara imposible ignorarlas.

Se sentó lentamente sobre la cama.

Instintivamente apoyó una mano sobre su vientre.

Aún era temprano.

Y cada pequeño síntoma provocaba emociones difíciles de describir.

Miedo.

Esperanza.

Ansiedad.

Alegría.

Todo mezclado.

Un golpe suave interrumpió sus pensamientos.

—Adelante.

La puerta se abrió.

Era Elias Hartmann.

El médico llevaba varias carpetas bajo el brazo.

—Perdón por la interrupción.

—No te preocupes.

Elias observó su rostro.

—Las náuseas aumentaron.

No era una pregunta.

Loretta suspiró.

—¿Tan evidente es?

—Para alguien que observa con atención, sí.

El médico tomó asiento frente a ella.

—¿Mareos?

—A veces.

—¿Fatiga?

—También.

Elias asintió.

—Todo parece normal.

Loretta relajó ligeramente los hombros.

—¿Normal?

—Dentro de las circunstancias.

—Eso no me tranquiliza demasiado.

—Porque eres una madre preocupada.

La frase la dejó inmóvil unos segundos.

Madre.

Todavía le costaba escuchar aquella palabra sin recordar al pequeño niño rubio que había perdido.

Elias pareció notar el cambio en su expresión.

—Esta vez será diferente.

Loretta bajó la mirada.

—Eso intento conseguir.

—Y lo estás consiguiendo.

El médico dejó una carpeta sobre la mesa.

—Las investigaciones avanzan mejor de lo esperado.

Loretta levantó la cabeza.

—¿De verdad?

—Sí.

—¿Tan rápido?

—Mucho más de lo que habría imaginado.

Elias abrió varios documentos.

—Hemos identificado nuevos patrones de transmisión. También estamos obteniendo resultados prometedores con algunos tratamientos experimentales.

El corazón de Loretta comenzó a latir más rápido.

—¿Crees que funcionará?

—Creo que estamos cerca.

Aquellas palabras fueron suficientes para hacer que sus ojos se humedecieran.

Porque cada avance era una victoria contra el futuro que había destruido a su hijo.

Y ella jamás dejaría de luchar por eso.

Mientras tanto, a cientos de kilómetros de distancia, Carter avanzaba hacia el norte.

El ejército Russell atravesaba caminos cubiertos por nieve reciente.

Los soldados mantenían la disciplina habitual.

Los oficiales seguían las órdenes sin cuestionarlas.

Y Carter observaba.

Siempre observaba.

Durante años había sido considerado uno de los comandantes más peligrosos del reino.

Ahora era incluso peor.

Porque conocía la ubicación exacta de la trampa.

Y conocía el nombre de quienes deseaban verlo muerto.

Aquella tarde recibió un informe de uno de sus hombres.

El capitán terminó de hablar.

Carter guardó silencio.

Luego preguntó:

—¿Estás seguro?

—Completamente, mi señor.

—¿Quién los vio?

—Nuestros exploradores.

Carter tomó el documento.

Los nombres escritos allí confirmaban parte de las sospechas.

Varios hombres relacionados con Julian estaban moviendo dinero.

Demasiado.

En lugares demasiado específicos.

El conde dobló lentamente el papel.

—Continúen vigilándolos.

—Sí, mi señor.

Cuando el oficial se retiró, Carter dirigió la mirada hacia el exterior.

Julian estaba empezando a cometer errores.

Y los hombres desesperados siempre cometían más.

De regreso en la mansión Russell, Beatrice comenzó a acercarse cada vez más a Loretta.

Demasiado.

La joven noble aparecía en los jardines.

En los pasillos.

Durante las comidas.

Incluso en la biblioteca.

Intentando medir sus reacciones.

Intentando descubrir cuánto sabía.

Intentando identificar alguna debilidad.

Loretta le permitió acercarse.

Porque cuanto más confiada estuviera Beatrice, más fácil sería verla caer.

Aquella tarde ambas caminaban por el jardín principal.

—Debes sentirte sola —comentó Beatrice.

—A veces.

—Es comprensible.

Loretta mantuvo una expresión tranquila.

—¿Por qué preguntas?

—Simple curiosidad.

—Curioso. Siempre te interesas mucho por mi bienestar.

Beatrice sonrió.

—Somos familia.

Loretta sostuvo su mirada durante unos segundos.

Y recordó perfectamente cómo aquella misma mujer había celebrado su expulsión en la otra vida.

La diferencia era que esta vez Beatrice no lo sabía.

Y eso colocaba a Loretta en una posición mucho más fuerte.

—Tienes razón —dijo finalmente—. Somos familia.

Beatrice sonrió satisfecha.

Sin comprender que acababa de entrar aún más profundo en una red que ella misma no veía.

Porque mientras Julian y Beatrice creían estar observando a una presa aislada, la realidad era completamente distinta.

Loretta recibía informes secretos.

Carter vigilaba desde el frente.

Los soldados leales permanecían en posiciones clave.

El laboratorio de Elias estaba protegido por hombres de absoluta confianza.

Y cada movimiento de los conspiradores comenzaba a quedar registrado.

La partida de Carter no había debilitado a los Russell.

Había convertido a los traidores en objetivos visibles.

Y mientras la noche descendía sobre la mansión, Loretta abrió una nueva carta llegada desde el norte.

Reconoció la escritura inmediatamente.

Sus labios se curvaron apenas.

La primera línea decía:

"Tu esposo sigue vivo. Sé que esa es la información que buscas antes que cualquier otra."

Loretta soltó una pequeña risa.

Luego apoyó una mano sobre su vientre.

Y comenzó a leer.

1
Maria Elcira Ballestero
Autora.
Felicitaciones, por la oportunidad de leer esta bonita historia. .
Mil bendiciones a esa creatividad tan hermosa. Buena historia, excelente trama, y un desenlace espectacular. 👏
Pany Rojas
Qué Dios les cuide y proteja de la furia de la naturaleza a tí Escritora, a toda tu familia y a toda Venezuela.
Nina Galpet
Excelente, te deseo éxitos en tu carrera como escritora. Tienes mucha sensibilidad cuando escribes, bella narrativa. Felicitaciones.
Bar_Rok
muy buena historia. felicitaciones autora
Zulema Balverdi
Preciosa, fantástica historia, me fascinó, me atrapó, la trama buenísima, no hay nada qué criticar, todo es fabuloso, el Amor de Loretta por Cárter, qué al principio, como qué, no le tomaba atención hacia él, pero cuando le dicen qué murió en la guerra, ahí se da cuenta ella qué lo amaba, a pesar qué él jamás le dijera nada, y empezó su sufrimiento, ya qué Julián un primo de Cárter la echo a la calle y ella anduvo por todos lados pidiendo ayuda y más qué estaba embarazada y después qué nació su bebé llegó una epidemia y su hijo muriera sin atención médica y Carter había muerto ni supo que tenía un hijo, y bueno DIOS le dió otra oportunidad de una segunda vida y está vida la aprovechó junto a Carter y después ella le contó esa segunda oportunidad y ahí él se enteró que en es otra vida había muerto por una emboscada, una traición de su primo Julián, Autora la verdad es sensacional está maravillosa historia, muy bien escrita y pensada, nada qué quitar y qué agregar, desde el principio hasta el hermoso final, te mil mil mil felicito, por ésta grandiosa historia de Amor y Éxitos desde principio a fin🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
Autora agradecerte y felicitarte, por tan GRANDIOSA historia, es decir poco o casi nada. Te mil mil millones de veces te felicito. Una trama espectacular, los protagonistas, bellísimas personas, no puedo creer que he leído una historia casi real y perfecta, maravillosa, como dije antes, no hay palabras, para decir lo buenísima de esta historia, me encantó todo, desde el principio al fin, no le quitó nada, xq no hay nada qué quitar. Te repito desde el principio a fin, excelente. Es la primera vez qué leo una historia tuya y he quedado encantada. Sos excelente escritora, qué DIOS te siga iluminando para qué sigas escribiendo historias tan preciosas, cómo ésta qué terminó de leer 🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
No se cómo descifrar, éste capítulo, me encantó y me hizo llorar de nuevo y Cárter el Amor a su esposa e hijo, es dimensional, le ha dolido tanto, qué si por el fuera la hubiera torturado más, xq esa mujer quiso apuñalar a su hijo y lastimó a su esposa, eso no lo perdona, jamás a nadie 🙏❤️⭐👍
Zulema Balverdi
Me gusta ése pensamiento básico, primero la tortura y después lentamente la muerte, es mejor así lento 👍
Zulema Balverdi
Loretta, no debe perder la intuición, de qué persona es buena o mala, como ahora qué siente ése instinto de protegerse a ella misma y a su hijo, debe andar con las antenas bien alertas👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Qué cabrón, todavía sigue rompiendo las pelotas, claro sacó al esposo qué fue a la guerra, para que Loretta quedara sola y así tratar de destruirla, y éste desgraciado provocó la guerra, maldita escoria, cuando regrese Cárter lo va a matar si le hace algo a Loretta o a su hijo
Zulema Balverdi
Tienen qué destruirlo, por la escoria qué es, como puede el muy maldito contaminar el agua, lo más preciado para el ser humano, eso es no tener una gota de sentimiento, hacia el prójimo y menos hacía los niños y ancianos
Zulema Balverdi
Loretta debe tener cuidado hasta con los sirvientes, ella debe recordar, qué algunos también la traicionaron y debe estar prevenida de qué alguno quiera contagiar al bebé o a ella misma, a parte ése Vane, tiene mucho poder y más con la medicina
Zulema Balverdi
Siempre la política presente, y los avariciosos especulando con el dolor, sufrimiento y la pobreza ajena, pasando sobre esas personas qué no sabiendo de política y qué por eso los están dejando morir sin una pizca de remordimiento
Zulema Balverdi
Muy Bello capítulo, emocionante, y qué bueno qué los traidores, fueron capturados en el momento justo. Y él regreso de Cárter fue con mucha emoción y nervios, con desesperación, de saber qué ya estaba llegando su hombre👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Este capítulo me ha echo llorar, y pensar qué Carter le cree, xq él la ama y eso qué no le ha contado lo del bebé, qué murió sin que ella pudiera hacer algo
juana maria meneses bautista
buen final gracias por compartir tu talento autora 🌹🌹🌹🌹
juana maria meneses bautista
así es le debes de decir la verdad para que vea él que le tienes confianza y te deje protegida y te ayude encontrá de esos malvados que te botaron de tu casa cuando él murió 🙃
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
Gracias autora por darme este capítulo, mi corazón lo necesitaba 🥰, muy buena la historia
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
recomendada, muy buena historia
juana maria meneses bautista
que fuerte inicio mucho dolor y sufrimiento 😞😞😞😞
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