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CAPÍTULOS DE LIBERTAD (LA AUTORA DETRÁS DEL VELO)

CAPÍTULOS DE LIBERTAD (LA AUTORA DETRÁS DEL VELO)

Status: Terminada
Genre:Venganza / Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:9.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

La Protagonista Marcela: Dulce, obediente y sumisa en apariencia ante su esposo, pero una mente brillante, estratega y creadora de best-sellers mundiales en secreto. Lleva 25 años guardando su identidad con ayuda de su abogada y sus dos fieles amigas.

El Esposo Patricio: Magnate de los restaurantes, controlador y narcisista. Cree que tiene el control absoluto y decide humillarla públicamente para pedirle el divorcio, sin saber que está pisando un terreno minado. Lleva 10 años con una doble vida.

Los Aliados Clave:
Sus tres hijos: Aman a su madre profundamente y el mayor no duda en encarar al padre.

Las dos amigas Regina y Paulina: Cómplices del secreto literario y testigos de la falsedad del empresario.

El Presidente de la Nación: Su amor de juventud, viudo, padre de dos hijas y profundamente enamorado de ella desde siempre. Es el apoyo inesperado que le recuerda lo mucho que vale.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA TORMENTA DESATADA EN EL DESPECHO PRESIDENCIAL

​El silencio que se instaló tras la confesión de Marcela no duró ni un segundo. Al otro lado de la pantalla, en el despacho oficial de la presidencia de la nación, la realidad colapsó de la forma más violenta posible.

​El rostro de Santiago Pineda, que un instante antes reflejaba la calidez de un hombre enamorado, se contrajo en una mueca de incredulidad absoluta. Sus ojos azules pasaron de la imagen de Marcela a la del joven que se erguía con firmeza a su lado. Esos ojos avellana, esa línea de la mandíbula, ese orgullo en la postura... la cruda evidencia matemática de la genética golpeó su mente con la fuerza de un tren de carga. Veinticuatro años. Dos décadas enteras de su vida borradas de un plumazo.

​Un dolor tan inmenso, primitivo y desgarrador cruzó por el pecho de Santiago que sintió que el aire le quemaba la garganta. No fue una tristeza silenciosa; fue una explosión de furia ciega, de traición y de impotencia que arrasó con los cimientos de su impecable autocontrol.

​—¿Qué... qué dijiste? —logró articular Santiago, con la voz ronca, rota, temblando de una rabia tan intensa que apenas y parecía humana—. ¿Un hijo? ¿Veinticuatro años... ocultándome a mi propio hijo?

​Antes de que Marcela pudiera pronunciar una sola sílaba para justificarse, la furia incontenible estalló. Santiago se puso de pie de un violento manotazo que derribó la silla presidencial hacia atrás, haciéndola estamparse contra la pared revestida de madera noble.

​—¡Maldita sea! —bramó el presidente con un grito desgarrador que reverberó a través de los altavoces del ordenador, haciendo retroceder a Regina y Paulina despavoridas.

​Lo que vino a continuación dejó a todos con el corazón en la boca. Santiago perdió por completo el control. La imagen en la pantalla comenzó a temblar violentamente cuando el hombre arremetió contra todo lo que encontraba a su paso. Con una fuerza desatada, barrió con el brazo la pesada lámpara de bronce del escritorio, enviándola a estrellarse contra los ventanales blindados en una lluvia de cristales rotos. Tomó la taza de café y la arrojó contra la pared, manchando el papel tapiz con un rastro oscuro. Con un rugido de rabia pura, empujó la estantería auxiliar, haciendo caer al suelo decenas de carpetas, libros de leyes y expedientes oficiales que se esparcieron por todo el parqué.

​En la mansión, Marcela contuvo un grito de terror, llevándose las manos a la boca al ver al hombre que amaba transformado en una tempestad de ira y dolor. Jamás, ni en sus años de juventud ni en los momentos más tensos de la política nacional, nadie había visto a Santiago Pineda perder los estribos de semejante manera. Era una furia doble: una rabia asesina y visceral dirigida hacia Patricio Iglesias por haberle robado su paternidad mediante la extorsión, pero mezclada con un dolor punzante y una profunda desilusión hacia Marcela, la mujer que había decidido cargar el secreto y decidir por él.

​—¡Me lo robaste! ¡Me negaste verlo crecer, me negaste ser su padre! —gritaba Santiago desde el despacho, respirando con dificultad, con las manos apoyadas en el borde del escritorio destrozado, los nudillos blancos y el pecho subiéndole y bajándole con violencia, mientras las lágrimas de rabia e impotencia por fin se desprendían de sus ojos—. ¡Veinticuatro años! ¡Veinticuatro malditos años creyendo que te habías alejado por desamor, mientras criabas al hijo que era mío bajo el techo del monstruo que nos destruyó!

​—¡Santiago, por favor, escúchame! —suplicó Marcela con el llanto ahogándole la voz, sintiendo que el corazón se le partía en mil pedazos al ver el sufrimiento que había provocado—. ¡Estaba aterrorizada! ¡Patricio amenazó con destruirte a ti y a tu carrera cuando apenas empezabas! ¡No tuve otra opción!

​—¡Siempre hay otra opción, Marcela! —bramó él interrumpiéndola con un grito seco, mirándola a través de la cámara con una mirada tan fría y afilada que congelaba la sangre—. ¡Elegiste por mí! ¡Decidiste que yo no tenía el derecho de ser su padre, de protegerlos, de enfrentar a ese desgraciado a tu lado!

​Andrés, al ver el grado de devastación emocional y física que padecía el hombre al otro lado de la pantalla —el hombre que acababa de descubrir que era su padre biológico—, dio un paso al frente, acercándose a la cámara con una serenidad impropia de su edad, heredada de esa misma tormenta.

​—Señor presidente... cálmese, por favor —intervino Andrés con voz firme, aunque los ojos se le anegaban en lágrimas al ver la escena de destrucción en el despacho—. Mi madre no lo hizo por maldad. Ella sufrió cada segundo de esos veinticuatro años protegiéndonos del infierno que era ese matrimonio. Si tiene que culpar a alguien por habernos robado el tiempo, cúplele al maldito infeliz que nos extorsionó... pero no la destruya a ella por haber intentado mantenernos a salvo.

​Santiago se quedó congelado al escuchar la voz del joven. Miró fijamente la pantalla, observando los ojos avellana de su hijo, el mismo temple, la misma valentía que él mismo poseía. La tempestad de gritos se atenuó de golpe, reemplazada por un silencio sepulcral, roto únicamente por la respiración agitada del presidente y el sonido de los cristales rotos esparcidos por su despacho.

​El dolor seguía ahí, inmenso, sangrante e insondable; la herida de la desilusión no iba a cerrar con un par de palabras. Pero al mirar a su hijo, Santiago comprendió que el verdadero enemigo no estaba al otro lado de esa pantalla, sino en el pasado oscuro que acababa de ser desenterrado para siempre.

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Enith García
Y el odio de Patricio hacia su ex esposa es por?
Marta Patitucci
Q HISTORIA TAN ATRAPANTE, NO PUEDO DEJAR DE LEER, ESCRITORA.?? FELICITACIONES POR TAN BELLA NOVELA, UNA TRAMA DISTINTA Y MUY BIEN REDACTADA..!!!! 👏👏👏👏👏
Naibelys Perez: 🫂 gracias ❤️ te invito a ver mi otras novelas 🫂
total 1 replies
Marta Patitucci
Q mala persona Patricio, no conforme en arruinarles la vida, sigue con la maldad en sus venas..!!!!
Marta Patitucci
Q BUEN CAPITULO..!!!! JAJAJA 😂😂 Y AHORA QUIEN SE RIE MEJOR.??? HAY MAURICIO.!! TAN VIVO Q TE CREIAS..!!!
Marta Patitucci
estoy impaciente x leer la caida del q se siente el ganador...!!! 🤭🤭🤭🤭
Marta Patitucci
muy buen comienzo.!!! ya me atrapo' tu bistoria.!!! 👏👏👏
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