Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
NovelToon tiene autorización de Yaneidis Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Pleito en la casa de té
Ajeno a lo que estaba por suceder, dicho duque trabajaba en su oficina y sintió un escalofrío, el cual tomó sin importancia.
Mientras tanto, Helena en su habitación estaba siendo informada sobre lo que estaba sucediendo y ella no se alarmó por la conducta inmoral de Mateo, sino que le dio a Nora la orden de desprestigiar a ese infeliz en las 4 esquinas del mercado público y también en los lugares de té a los que las damas nobles asisten.
La caída de esta familia y la muerte de la misma, sería la venganza de Helena.
Lo divertido comenzó a suceder al día siguiente.
Nora a caballo y debidamente vestida y cubierta se fue a hacer su misión. Se llevó a una sirvienta consigo, la cual era parte de la gente de confianza de la joven princesa.
La primera parada que hizo fue ir al mercado público.
Por lo que nada más estar allí, ella y esa compañera comenzaron a hablar sobre la mansión ducal y hablaban de una forma, que era difícil de ignorar.
Las dos no se midieron y hablaron de lo injusta que era la vida para Helena, quien estaba embarazada.
La gente estaba asombrada y rápidamente se comenzó a formar un chisme picante sobre Mateo y Kenia.
Al ser Helena muy querida en el imperio, la gente comenzó a empatizar con ella.
Cuando eran las diez de la mañana, el fuego del chisme estaba ardiendo por todo el mercado.
Nobles y plebeyos hablaban del tema con mucho ánimo.
Lo mismo sucedió en las casas de té, cuando las dos mujeres fueron a hablar.
Ya al medio día casi medio imperio criticaba a la mansión ducal con odio.
Nora y su compañera regresaron a la mansión complacidas y se limitaron a servir a la joven princesa embarazada.
No sucedió mucho el resto del día, pero tres días después cuando la duquesa acudió a una reunión de té con sus amigas en una casa de té muy conocida, la gente evitó hablarle y se sentó solo con sus amigas.
Las damas hablaban por lo bajo y le ponían mala cara. La mujer, quien lleva por nombre Ofelia, no entendía nada.
Por lo que con discreción, le preguntó a una de sus amigas, por qué la gente le ponía mala cara.
Una dama que no estaba tan lejos de ella escuchó la pregunta y dijo sin miramientos.
—La duquesa Ofelia tiene un hijo peculiar, mira que llevar la amante a casa mientras la esposa está embarazada es una ridiculez y algo inhumano, qué familia la suya, mira que permitir aquello es una bajeza de lo peor— dice aquella mujer con desprecio y Ofelia sintió que su alma salió de su cuerpo.
Sus amigas al escuchar lo dicho por aquella mujer, se alejaron de Ofelia y la miraron con disgusto, ellas se habían hecho la vista gorda con el tema, pero ahora que en público se ha mencionado el asunto, todas huyen de Ofelia como si ella tuviera una peste encima.
Todas las damas comenzaron a murmurar y Ofelia quiso negar lo dicho por aquella dama.
—No podemos dar lugar a chismes, nadie asegura que mi hijo tenga una amante en casa, él no es como algunos de sus esposos— dice ella enojada y algunas damas se enojaron.
Sus esposos han traído amantes a casa, pero ninguno es tan descarado como el hijo de Ofelia.
Una mujer de esas era una amiga de Ofelia, y decidió sacar los trapitos sucios de ella allí mismo.
—No sé de qué te sientes orgullosa, mi esposo tiene una amante en casa, pero ninguno de mis hijos es un derrochador o vive en los lugares de apuesta, y menos le hacen la vida posible a sus esposas embarazadas— dice ella con desprecio, y Ofelia se ofendió tanto, que le dio una bofetada a aquella mujer, quien se defendió también y las dos terminaron agarradas de las greñas.
El pleito fue tan grande, que las sirvientas de ambas terminaron también peleando.
Por la pelea se rompieron algunos objetos de gran valor.
Ofelia no era rival para aquella mujer, quien a partir de ese día no era su amiga.
Ofelia terminó con la cara llena de moretones y con el cabello y ropa hechos un desastre.
Como ella fue quien inició la pelea, la dueña de la casa la mandó a echar a ella y a sus sirvientas de allí, como también se le negó la entrada para siempre a esa casa de té. Se le cobró también los daños causados durante la pelea.
Vaya espectáculo.
Ofelia, adolorida y muy avergonzada se tuvo que ir de allí hasta su mansión, en donde tuvo que mandar a llamar al médico familiar, quien se sorprendió por el terrible aspecto de la duquesa y sus sirvientas.
Lo sucedido llegó a oídos de Helena, quien no se quedó en su habitación, sino que fue a ver a la duquesa, quien estaba acostada en su cama con la cara llena de moretones y estaba hinchada como una piñata.
Helena para molestar a esa mujer, cuando entró a su habitación enseguida comenzó a hablar.
—Vaya ¿qué ha sucedido? Parece que los malhechores asaltaron a mi suegra, esto es una calamidad— dice Helena con una pena fingida.
La duquesa toda adolorida le responde.
—Necesito silencio, no estoy para tu pena fingida— fue lo que logró decir la mujer, y le dolió hasta respirar.
Allí estaban también dos de sus sirvientas, las cuales aunque estaban adoloridas también, tenían que servir a Ofelia.
El estado de Ofelia hizo reír a Helena, no, aquello no era reírse, sino más bien burlarse abiertamente con todo el descaro posible.
Nora estaba allí también y le siguió la corriente a Helena y entre las dos se burlaron de Ofelia.
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien