Es una cumbre empresarial internacional de alto nivel.
Él espera ver a otra ejecutiva manipulable o intimidada por su presencia.
Ella llega con su armadura de hierro, luciendo impecable, sin dejar que nadie pase por encima de ella.
La chispa: Cuando él intenta imponer su poder o coquetear de forma dominante, ella lo frena en seco y lo pone en su lugar frente a otros magnates. Nadie le ha hablado así jamás. Por primera vez, "El Demonio" encuentra a una mujer que no solo lo aguanta... sino que desafía su autoridad.
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EL PESO DE LAS MÁSCARAS
El silencio en el despacho del noventa piso ya no era abrumador; se había transformado en un refugio. El contacto del rostro de Isabella contra la palma de Kael era un pacto implícito, un instante suspendido en el tiempo donde ni la bolsa de valores ni las vendettas familiares tenían cabida.
Sin embargo, en el mundo donde ambos reinaban, la paz duradera nunca venía sin condiciones.
—Bajo mis reglas —repitió Isabella en un susurro firme, dando un pequeño paso hacia atrás pero manteniendo la mirada fija en él—. La primera regla es la transparencia absoluta, Kael. No más jugadas en la sombra. Si la prensa o tus socios descubren que fuiste tú quien filtró la información sobre los Thorne, la junta directiva de Kronos te devorará vivo por traicionar la lealtad del gremio.
Kael dejó caer la mano despacio, asintiendo con una gravedad serena. Por primera vez, el miedo a perder su estatus no existía; solo le importaba mantener intacta la frágil confianza que acababa de nacer.
—Que me devoren —respondió él, esbozando una sonrisa tenue pero decidida—. Kronos es solo concreto y números.
No me importa perder una batalla corporativa si con eso aseguré la libertad de Mía y Bruno. Héctor ya está preparando el blindaje legal para desvincular mi nombre de las filtraciones, pero si todo falla... asumiré las consecuencias.
Isabella lo observó con atención. El hombre frío y calculador que había conocido en Suiza parecía ahora un recuerdo distante. En su lugar, había alguien dispuesto a pagar el precio de sus propios errores.
—No dejaré que te hundas por habernos salvado —dijo ella, ajustándose el saco marfil con su elegancia habitual—.
Mañana a primera hora, Aero-Logix anunciará una alianza estratégica de reestructuración con Kronos Capital. Eso desviará la atención de los medios y calmará a tus accionistas.
Kael alzó una ceja, sorprendido por la jugada.
—¿Estás arriesgando el prestigio de tu empresa por mí?
—No es por ti, Montero. Es por nosotros —corrigió Isabella, dejando escapar un atisbo de la astucia que la caracterizaba—. Además, Gabriel está de acuerdo. Dice que prefiere tenerte como socio visible que como enemigo invisible.
El sonido del teléfono de Kael interrumpió el momento. La pantalla iluminó la penumbra con un nombre que hizo que la mandíbula de Kael se tensara sutilmente: Comisionado Rivas.
Kael miró a Isabella antes de responder y puso el altavoz.
—Habla Montero.
—Kael, tenemos un problema en el traslado —la voz del comisionado sonaba distorsionada por la prisa y las sirenas de fondo—. El convoy que trasladaba a Roberto Thorne al penal de máxima seguridad sufrió una emboscada en la autopista del Este. Hay tres patrullas inutilizadas.
Isabella dio un paso al frente, sintiendo cómo la sangre se le congelaba en las venas.
—¿Y Roberto? —intervino ella, sin poder contenerse.
Hubo un silencio tenso al otro lado de la línea antes de que el oficial respondiera.
—Se lo llevaron, señora Rivas.
Roberto Thorne está libre y no actuó solo. Quienes atacaron el convoy usaron armamento de grado militar... El viejo va a buscar venganza.
El aire en la oficina se volvió pesado al instante. La tregua recién firmada amenazaba con saltar por los aires antes de que saliera el sol. Kael miró a Isabella, viendo cómo el velo de la Viuda de Hierro amenazaba con volver a caer sobre sus ojos verdes. Sin dudarlo, dio un paso hacia ella y le tomó la mano con firmeza.
—Esta vez no estás sola, Isabella —dijo Kael con voz grave, sintiendo cómo el antiguo instinto protector renacía, pero ahora despojado del egoísmo—. Que venga. Le demostraremos que no tiene nada a qué regresar.