⚠️🔞🔥La historia sigue a Tae-jun y Min-hyuk, los dos máximos herederos de las corporaciones tecnológicas más grandes del país, quienes están atrapados en una feroz disputa comercial por el control del mercado. Sin embargo, al encontrarse frente a frente, la rivalidad profesional se deforma de inmediato bajo el peso de una atracción animal asfixiante. Desafiando las leyes tradicionales del sistema, donde los Alfas dominantes deben buscar compañeros sumisos, estos dos predadores deciden romper las reglas de su sociedad para entregarse en secreto a un adictivo juego de poder y versatilidad dentro de un refugio clandestino. Entre marcas prohibidas, espionaje familiar y sacrificios corporativos, ambos deberán unirse para defender su nido de las bajas pasiones que intentan destruirlos.🔥🔞⚠️
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Hambre voraz
El sábado por la noche la lluvia regresó con más fuerza, golpeando las ventanas de los rascacielos. Min-hyuk manejaba su auto deportivo negro por la avenida principal, pero sus ojos oscuros no solo miraban el camino. Desde hacía varias cuadras, sus instintos de Alfa dominante le advertían que algo andaba mal. Miró por el espejo retrovisor y notó un sedán gris que mantenía exactamente la misma distancia detrás de él, cambiando de carril cada vez que él lo hacía.
Un gruñido ronco escapó de su garganta. Su hermano Jun-seo finalmente había enviado a alguien a cazarlo.
Min-hyuk apretó el volante con fuerza, pero en lugar de entrar en pánico, una sonrisa fría se dibujó en su mandíbula cuadrada. Faltaban solo diez minutos para la hora pactada con Tae-jun. No podía permitir que ese rastreador descubriera la ubicación del departamento que servía como su refugio secreto. Al llegar a un enorme complejo comercial subterráneo de tres niveles, Min-hyuk hundió el pie en el acelerador y se metió de golpe por la rampa de estacionamiento, haciendo chirriar las llantas.
Aprovechando la confusión de las columnas de concreto y los cientos de vehículos estacionados, Min-hyuk apagó las luces de su auto, cruzó hacia el carril de salida del tercer subsuelo por una vía exclusiva para residentes y dejó atrás al sedán gris, que se quedó atrapado en la barrera de entrada del primer nivel. El guardaespaldas de su hermano había sido completamente burlado. Min-hyuk salió por el extremo opuesto del complejo y aceleró directo hacia el edificio residencial, con el corazón latiéndole a mil por hora, no por el miedo a ser descubierto, sino por la adrenalina del peligro y el hambre sexual acumulado durante toda la semana.
Cuando abrió la puerta del departamento, la habitación estaba en penumbra. Tae-jun lo estaba esperando de pie en el centro de la sala, iluminado solo por el resplandor violeta de los anuncios de neón de la calle.
Llevaba puesto exactamente el mismo traje azul medianoche de tres piezas de la reunión. El chaleco ceñía su cintura y los pantalones remarcaban sus piernas largas de una manera sumamente insinuante. Su cabello largo caía suelto sobre sus hombros. Al ver entrar a Min-hyuk con la respiración agitada y el cabello corto empapado por las gotas de la lluvia, Tae-jun le dedicó una sonrisa cargada de superioridad.
—Llegas dos minutos tarde —provocó Tae-jun con voz sibilante—. Pensé que un Alfa de tu tamaño tendría mejor control de su tiempo.
Min-hyuk no dijo una sola palabra. Cerró la puerta de un golpe que resonó en todo el lugar, caminó a grandes zancadas hacia él y lo atrapó por los hombros con un agarre que le quitó el aliento al Alfa pálido. El aroma a tormenta eléctrica y cedro amargo estalló en la habitación, mezclándose de inmediato con el tabaco dulce y la cereza negra de Tae-jun.
—Tuve que deshacerme de una rata que envió mi hermano —gruñó Min-hyuk, con los ojos enrojecidos por la lujuria contenida—. Pero ya estoy aquí. Y te advertí lo que le pasaría a este maldito traje si te atrevías a usarlo de nuevo.
Con una fuerza bruta nacida de la desesperación de haber sido vigilado y el deseo acumulado de seis días, Min-hyuk metió las manos bajo el saco azul de Tae-jun. Agarró la tela fina del chaleco y tiró hacia los lados con violencia. Los botones salieron disparados por el suelo, rebotando en la oscuridad. Tae-jun soltó un jadeo de sorpresa que se transformó en un gemido caliente cuando Min-hyuk le desgarró la camisa blanca de un solo tirón, dejando el pecho pálido y liso del Alfa rey completamente expuesto al aire frío.
La tensión del peligro exterior hizo que el encuentro fuera el más salvaje que habían tenido. Min-hyuk empujó a Tae-jun sobre el colchón de la habitación principal. No hubo sutilezas. El Alfa robusto lo despojó de los pantalones azules bit por bit, tal como lo había prometido en el mensaje, usando sus dientes para morder la tela hasta dejarlo completamente desnudo.
Tae-jun estaba totalmente expectante, con los ojos nublados por el éxtasis del ataque. Sin embargo, la frustración por no poder marcarse biológicamente volvió a flotar en el ambiente de manera asfixiante. Buscando una forma de reclamarse como iguales, Min-hyuk tomó las dos muñecas pálidas de Tae-jun y las cruzó por encima de su cabeza, aplastándolas contra las sábanas con una sola de sus manos grandes.
Min-hyuk bajó el rostro, con los colmillos crecidos por el instinto, y mordió con fuerza la muñeca derecha de Tae-jun, justo sobre el pulso. El Alfa pálido soltó un grito agudo, un gemido ronco de dolor y puro placer mientras la sangre comenzaba a brotar de la herida, manchando la piel blanca. Sin detenerse, Min-hyuk lamió la sangre y mordió la otra muñeca con la misma saña, dejando dos marcas de dientes profundas que tardarían semanas en sanar.
—Ya que la naturaleza no nos permite marcarnos el cuello, te voy a dejar marcado aquí —jadeó Min-hyuk al oído de Tae-jun, con la voz rota—. Cada vez que mires tus manos, vas a recordar quién te tuvo abajo gritando mi nombre.
Tae-jun sonrió en medio del dolor, con las lágrimas de la excitación corriendo por sus mejillas.
—Entonces muévete de una vez, maldito animal —retó Tae-jun, clavando sus talones en los glúteos de Min-hyuk.
Min-hyuk preparó la entrada de Tae-jun con rapidez utilizando su propia saliva mezclada con la sangre de sus labios y se hundió de un solo golpe en su estrechez. El impacto los hizo perder el juicio por completo. Las embestidas en la cama fueron brutales, pesadas y cargadas de una posesividad asfixiante. Sus respiraciones se cortaban, sus cuerpos sudorosos chocaban con fuerza y el olor de sus feromonas dominantes alcanzó un nivel tan alto que el aire parecía quemarles los pulmones. El clímax llegó rápido, un estallido salvaje; Tae-jun se derramó salpicando el rostro bronceado de Min-hyuk, gritando el nombre del Alfa. Min-hyuk se vino profundamente dentro de Tae-jun, anudando, mientras temblaban de puro placer. Y sus feromonas se fusionaron completamente.
Una hora después, el fuego inicial se había calmado, transformándose en un cansancio pesado pero placentero. Tae-jun se levantó de la cama con las piernas aún temblorosas y las muñecas vendadas con gasas limpias para detener el sangrado. Se metió al baño para tomar una ducha rápida que eliminara el rastro del sudor.
Mientras tanto, Min-hyuk, sintiendo un hambre feroz por el esfuerzo de la batalla en la cama y la carrera en el auto, se amarró unos pantalones deportivos cómodos y caminó descalzo hacia la cocina integrada del departamento. Abrió el refrigerador de acero inoxidable y sacó un par de filetes de carne fina, algunas verduras y una botella de vino. Con la misma seguridad con la que manejaba su empresa, comenzó a picar los alimentos y a poner la carne en la sartén caliente, llenando el espacio con un aroma delicioso a comida casera que ahuyentó por un momento la densidad de las feromonas.
Tae-jun salió del baño unos minutos más tarde. No se había molestado en vestirse. Solo llevaba una toalla de algodón blanca amarrada de manera floja alrededor de su cintura, dejando al descubierto su abdomen marcado, la palidez de sus hombros y las vendas blancas en sus muñecas. Su cabello largo y negro estaba mojado, cayendo en mechones desordenados sobre su pecho húmedo.
Caminó con paso elegante hacia la barra de la cocina, apoyando los codos en la superficie.
Al escuchar los pasos, Min-hyuk se giró sosteniendo una espátula en la mano. En cuanto sus ojos oscuros recorrieron la figura de Tae-jun bajo la luz tenue de la cocina, se quedó completamente paralizado. A Min-hyuk literalmente se le cayó la baba ante la estampa tan malditamente erótica del Alfa pálido. La toalla apenas cubría lo necesario y las gotas de agua que aún corrían por su cuello parecían una invitación directa a comenzar otra ronda en el suelo de la cocina.
—¿Te gusta lo que ves, cocinero? —burló Tae-jun, apoyando la barbilla en su mano vendada, disfrutando del efecto que causaba en el Alfa robusto.
Min-hyuk tragó saliva con dificultad, apagando la estufa de golpe antes de que la cena se quemara. Dejó la espátula sobre la barra, rodeó el mueble con pasos decididos y acorraló a Tae-jun contra el borde, metiendo sus manos grandes por debajo de la toalla húmeda.
—Te dije que tengo un hambre voraz, pantera —susurró Min-hyuk con una voz ronca que delató que el descanso había terminado—. Y esa carne de la estufa puede esperar... pero tú no.
Tae-jun soltó una risa sibilante, enredando sus brazos alrededor del cuello del Alfa robusto, ignorando por completo el peligro del mundo exterior que los acechaba a través de las ventanas blindadas.
respecto a la nueva novela, espero novedades de sonde leerla pronto, apoyo toda su escritura y le sigo a donde vaya!!!💜💋
se viene lo bueno, no puedo esperar!!!😈😈😈
Vamos Min, no solo eres fuerza bruta, haz que tu mente vuele, demuestra de que estas hecho. Tae tiene que saberlo también juntos podrían idear la forma de salir de este terreno lodos 💪