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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Capítulo 3: Cada vez más cerca

El lunes por la mañana, la Universidad Nacional amaneció más agitada de lo habitual.

En cada pasillo, cafetería y salón solo se hablaba de una cosa.

—¿Escuchaste?

—¡El Grupo Ashikaga lanzó un programa de prácticas para universitarios!

—Dicen que elegirán solo a diez estudiantes.

—¡Y el propio Ren Ashikaga supervisará el proyecto!

Las conversaciones no tardaron en extenderse por todo el campus.

Richel apenas levantó la vista de su cuaderno.

—¿Otra vez con ese hombre?

Clara dejó caer su mochila sobre el asiento.

—¡No entiendes la magnitud de esto!

—¿Qué tiene de especial?

—Es una oportunidad para trabajar en la empresa más importante del país.

Richel cerró el libro.

—No sé si me interesa.

Clara estuvo a punto de desmayarse.

—¿No te interesa?

—Tengo mi trabajo en la cafetería y todavía faltan dos años para graduarme.

—Precisamente por eso deberías intentarlo.

Richel sonrió con paciencia.

—Lo pensaré.

Aunque, en realidad, no pensaba hacerlo.

A varios kilómetros de allí...

Ren permanecía de pie frente a los enormes ventanales de su oficina.

Vestía un elegante traje azul oscuro.

Su secretaria acomodaba la agenda del día.

—Señor Ashikaga.

A las nueve tiene reunión con el consejo.

A las once una videoconferencia con los inversionistas europeos.

A las dos una entrevista para la revista financiera.

Ren respondió sin apartar la vista de la ciudad.

—Cancela la entrevista.

—¿La reunión con inversionistas?

—No.

La entrevista.

La secretaria hizo una anotación.

—Entendido.

En ese momento llamaron a la puerta.

—Adelante.

Entró Akemi, su madre.

Con solo observar el rostro de su hijo, sonrió divertida.

—Sigues pensando en ella.

Ren suspiró.

—¿Se nota tanto?

—Muchísimo.

Akemi caminó hasta colocarse a su lado.

—¿Cómo se llama?

—Richel.

—Es un nombre bonito.

Ren permaneció en silencio.

Akemi lo observó unos segundos antes de hablar nuevamente.

—¿Ya la invitaste a salir?

—No.

—¿Ya le dijiste quién eres realmente?

—No.

—¿Ya sabe que es tu pareja destinada?

Ren giró lentamente la cabeza.

—Por supuesto que no.

La mujer soltó una pequeña risa.

—Entonces vas demasiado lento.

—Prefiero ir despacio... antes que asustarla.

Akemi asintió con orgullo.

Eso era exactamente lo que esperaba escuchar.

Los zorros eran conocidos por ser posesivos cuando encontraban a su pareja.

Muchos perdían el control.

Pero Ren estaba haciendo un enorme esfuerzo por respetar el espacio de Richel.

Aunque ella ignoraba la batalla que él libraba cada segundo.

Mientras tanto...

Richel terminaba una clase de economía.

El profesor acababa de despedirse cuando Daniel se acercó con cierta timidez.

—Hola.

Ella sonrió con amabilidad.

—Hola, Daniel.

Él rascó ligeramente su nuca.

—Quería disculparme por lo del otro día.

—¿Disculparte?

—Sí.

Tal vez te hice sentir incómoda.

Richel negó de inmediato.

—No hiciste nada malo.

Solo que no estoy buscando una relación ahora.

Daniel sonrió con cierta tristeza.

—Lo imaginaba.

Pero... ¿podemos seguir siendo amigos?

—Claro.

Ambos comenzaron a caminar por el pasillo hablando sobre un trabajo universitario.

Sin embargo...

Desde el otro extremo del edificio...

Un par de ojos dorados observaban la escena.

Ren acababa de llegar para reunirse con el rector.

Y lo primero que vio fue a Richel caminando junto al mismo joven que días atrás había intentado invitarla a salir.

Su mandíbula se tensó.

Las orejas de zorro se movieron apenas.

Su cola permanecía completamente rígida bajo el abrigo.

No escuchaba las palabras de Daniel.

No podía.

Lo único que veía era la sonrisa de Richel mientras conversaba con él.

Una voz antigua resonó dentro de su cabeza.

Otro macho está demasiado cerca de tu pareja.

Aléjalo.

Los dedos de Ren se cerraron lentamente hasta formar un puño.

Respira.

Solo estaban hablando.

Nada más.

Pero sus instintos no entendían de lógica.

Cada paso que Daniel daba junto a Richel hacía crecer una sensación desconocida.

No era ira.

Era miedo.

El miedo irracional de perder a alguien que apenas acababa de encontrar.

Por primera vez en muchos años...

Ren sintió que controlar sus instintos estaba dejando de ser suficiente.

Y mientras intentaba convencerse de que todo estaba bajo control...

No se dio cuenta de que, desde el segundo piso del edificio, otro par de ojos observaban atentamente a Richel.

No pertenecían a un estudiante.

Ni a un profesor.

Eran los ojos fríos de un hombre vestido completamente de negro.

Tras unos segundos de observar a la joven, tomó su teléfono y habló en voz baja.

—La encontré...

La chica que el señor pidió.

Ahora solo queda esperar el momento adecuado.

Muy lejos de allí, Richel continuaba conversando sin sospechar que alguien había comenzado a seguir cada uno de sus movimientos.

Y que el verdadero peligro apenas estaba entrando en su vida.

El hombre vestido de negro guardó el teléfono en el bolsillo de su abrigo y siguió observando a Richel desde el segundo piso.

No sonreía.

No mostraba emoción alguna.

Solo cumplía órdenes.

—Así que tú eres la chica...

Murmuró antes de desaparecer entre la multitud.

---

—Entonces nos vemos mañana para terminar el trabajo.

Daniel sonrió mientras guardaba sus apuntes.

—Perfecto.

Richel levantó la mano en señal de despedida.

—Hasta luego.

El joven se alejó por el pasillo sin notar la intensa mirada que lo seguía desde la distancia.

Ren permanecía inmóvil junto a uno de los ventanales.

Su secretario carraspeó discretamente.

—Señor Ashikaga...

La reunión con el rector comenzará en cinco minutos.

Ren no respondió de inmediato.

Sus ojos continuaban sobre Richel.

Solo cuando Daniel desapareció por completo, soltó un suspiro casi imperceptible.

—Vamos.

---

La reunión transcurrió con normalidad.

Los directivos hablaban sobre inversiones, nuevas becas y proyectos tecnológicos para la universidad.

Ren respondía cada pregunta con la precisión que lo caracterizaba.

Sin embargo...

Su agudo oído captó un sonido proveniente del exterior.

Una risa.

La risa de Richel.

Sus orejas de zorro se movieron de inmediato.

El rector se detuvo en mitad de una explicación.

—¿Señor Ashikaga?

Ren volvió a concentrarse.

—Disculpe. Continúe.

Nadie comentó nada.

Pero todos notaron aquella breve distracción.

---

Al terminar la reunión, Ren decidió recorrer parte del campus antes de regresar a la empresa.

No era una casualidad.

Sabía perfectamente que Richel todavía tenía clases.

Mientras caminaba por los jardines, escuchó varias conversaciones.

—¿Escuchaste que habrá una feria de asociaciones estudiantiles?

—Sí, será el viernes.

—Dicen que invitarán a varias empresas.

Ren se detuvo por un instante.

Una idea comenzó a tomar forma.

---

Mientras tanto, Richel salía de la biblioteca con varios libros entre los brazos.

—¿De verdad vas a leer todo eso?

Preguntó Clara.

—Tengo un examen la próxima semana.

—A veces creo que naciste estudiando.

Richel soltó una pequeña risa.

—Y tú naciste exagerando.

Ambas comenzaron a bajar las escaleras del edificio.

De repente...

Uno de los libros resbaló de entre los brazos de Richel y cayó al suelo.

Antes de que pudiera agacharse para recogerlo...

Otra mano lo tomó primero.

—Se te cayó.

Richel levantó la vista.

Frente a ella estaba Ren.

Vestía el mismo traje impecable de aquella mañana.

Sus ojos dorados reflejaban una tranquilidad que contrastaba con el caos que sentía por dentro.

Richel sonrió con educación.

—Gracias... otra vez.

Ren le entregó el libro con cuidado.

Sus dedos se rozaron apenas un instante.

Fue un contacto breve.

Pero para él fue suficiente para que un escalofrío recorriera todo su cuerpo.

Su instinto encontró una calma inesperada.

Era como si, durante ese segundo, todo el ruido del mundo hubiera desaparecido.

Richel, en cambio, solo sintió que las manos de aquel empresario eran sorprendentemente cálidas.

—Parece que siempre aparece cuando estoy a punto de caer o perder algo.

Comentó ella con una ligera sonrisa.

Ren respondió con otra sonrisa, mucho más discreta.

—Tal vez sea una coincidencia.

Clara observaba la escena con los ojos muy abiertos.

No podía creer que el hombre más importante del país estuviera hablando con su amiga como si nada.

—Bueno... nosotros debemos irnos.

Dijo Richel acomodando los libros.

—Fue un gusto volver a verlo, señor Ashikaga.

Cuando pasó junto a él, un suave aroma a vainilla y café quedó flotando en el aire.

Ren cerró los ojos por un instante.

Ese aroma...

Ya comenzaba a sentirse como un hogar.

---

Al otro lado del campus...

El hombre de negro observaba todo desde el interior de un automóvil.

No apartaba la vista de Ren.

—Interesante...

Así que el presidente Ashikaga también está interesado en la chica.

Sacó una pequeña libreta y escribió el nombre de Richel.

Luego marcó otro número.

—Señor...

Tenemos un pequeño inconveniente.

El presidente del Grupo Ashikaga parece estar cerca del objetivo.

Hubo un breve silencio al otro lado de la llamada.

La respuesta hizo que el hombre sonriera por primera vez.

—Entendido.

No importa quién la proteja.

La traeremos de todos modos.

Colgó el teléfono y encendió el automóvil.

El vehículo se alejó lentamente de la universidad.

Sin saberlo, alguien acababa de convertir a Richel en el centro de un peligroso plan.

Y esta vez...

Ni siquiera el poderoso instinto de Ren le advertía de la amenaza que comenzaba a acercarse.

Solo sabía una cosa.

Cada día que pasaba le resultaba más difícil mantenerse lejos de ella.

Y muy pronto descubriría que proteger a su pareja destinada significaría enfrentarse a enemigos dispuestos a arrebatársela a cualquier precio.

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Lariel Flowers
Exelente
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