Lo que se suponía debía ser un viaje sin inconvenientes termina complicándose de maneras extremadamente peligrosas.
Varias personas deberán tomar decisiones extremas, y en algunos casos mortales, para poder seguir viviendo.
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Parte 8
Aunque una moto tiene sus ventajas, priorizaré los beneficios de un auto, en especial si es una camioneta.
Respondo a Benigno: “¿Crees que el auto pueda ser una camioneta?”
Benigno: “Sí, claro. Vi una por los alrededores que seguro podré hacer funcionar.”
Digo: “Entonces elijo esa opción”
Benigno: “Ok. Me pondré a trabajar.”
Después Javier me dijo: “Quiero que veas algunas modificaciones en la escalera de emergencia del hotel”
Después de verla me dijo: “La he diseñado para que la usemos en caso de tener que escapar. Bajar es fácil, pero subir no y al menos para un zombi, subir es imposible”
Por otro lado, Alondra me dice: “mencionaste que el monstruo de Silent hill no te siguió a las afueras de la ciudad. Tampoco hay zombis afuera de ciudad Racoon. Eso confirma a mi criterio que los monstruos no pueden abandonar sus respectivas ciudades.”
Además, a través del grupo de WhatsApp logré atraer a 2 sobrevivientes más:
Elena, Quien se dirigía a dar una clase de cocina antes de aparecer aquí. Su presencia fue muy útil justo ahora que Patricia no está para ayudarnos en esa área.
Además llegó Shira, quién se dirigía a su entrenamiento de karate antes de aparecer aquí. Fue de apoyo alternando con Alondra para cubrir a Benigno al salir por lo que necesitaba a los alrededores para la camioneta.
Claro que también hacíamos salidas al portal. La excusa era que todos lo debían conocer.
La realidad es que como los monstruos no salen de las ciudades, al salir hacia el portal confirmábamos que ninguno fuera ghoul, si bien algunos preferían además vigilar a los nuevos después de que comían para asegurarse de que no tengan una digestión dolorosa.
Ahora bien, también hubo algo inusual. 3 personas llegaron, enviadas por una tal Minerva, con la misma información:
Minerva prefería estar sola, pero cuando veía a alguien que no podía valerse por sí mismo fácilmente, lo enviaba al hotel, pues sabía de nosotros y eso era lo mejor para esas personas. Eran:
Julio. Dijo que trabajaba en ventas antes de aparecer aquí.
Anita. Dijo que se dedicaba a organizar fiestas antes de aparecer aquí.
Ambos llevaban mochilas, pero se negaron a mostrar su interior.
Consideré eso como respeto a la privacidad, por lo que no me opuse a que lo ocultaran.
El tercero fue Smith. En vez de mochila tenía un maletín...
y tenía cuchillos en ella. Dijo que trabajaba en un circo como lanzador de cuchillos. Aunque demostró su habilidad, en general prefería no salir del hotel y aparte de lo ya mencionado, parecía no querer hablar mucho.
En este punto tenía un arsenal de preguntas:
¿Qué estudia Yurelys? Se que no quiere hablar al respecto, y aunque tengo una teoría, al menos por ahora respetaré su decisión.
¿Qué es lo que Julio y Anita ocultan en sus mochilas? Sólo espero que no sea nada que nos ponga en peligro.
¿Por qué Minerva no viene? Pensando sanamente, quizás vio algo en el hotel que no le gustó, tal vez a Alondra y Patricia discutiendo. Claro que no dejo de pensar en el ghoul.
Si envía a quienes no pueden valerse por sí mismos en esta ciudad, Julio y Anita están bien aquí, pero ¿Qué hay de Smith?
Él parece ser suficientemente capaz de seguir adelante sólo y además si bien es hábil con los cuchillos, si él trabaja en un circo entonces yo soy el ghoul.
Igual, no pienso rechazar a nadie porque creo que la confianza hay que ganársela, pero me parece sospechoso.
Mientras pienso en todo esto, recibo una llamada de Clara, quién dice: “Ha ocurrido algo y es una completa locura…”