Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.
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boda
Eleonora me dio un último apretón en el hombro y me dedicó una sonrisa de aliento antes de hacerse a un lado. Me dejé guiar hacia el espejo como una estatua. El proceso de vestirme fue una tortura física; las cintas del corsé se apretaron contra mis costillas quitándome el aire, aunque el verdadero nudo lo tenía en la garganta. Cuando colocaron el larguísimo velo sobre mi cabeza y me miré por última vez, vi a una extraña. Una novia perfecta, pálida, con los ojos cargados de una tormenta silenciosa.
A las once en punto, mi padre entró a la habitación. Vestía su traje de gala más elegante y, por un microsegundo, juraría que vi un destello de culpa en sus ojos al mirarme. Se acercó y me ofreció el brazo.
—Estás hermosa, hija —dijo con la voz un poco quebrada—. Todo lo que he hecho... es por tu bien. Algún día lo vas a entender.
—No, padre —le susurré, acomodándome el ramo de rosas blancas contra el pecho—. Nunca voy a entenderlo. Pero ya que tomaste la decisión por mí, espero que estés listo para ver mi desgracia.
— Por dios Sara, guarda silencio y respeta a tu padre.— dijo mi madre alterada mientras mi padre salía de la habitación.
— Por favor madre, ayúdame a escapar de este matrimonio.— dije con desesperación.
— Basta Sara, no más, sonrie te vas a cansar con un hombre muy poderoso y eso hará que jamás te haga falta a ti ni a toda tu descendencia verás que con el tiempo te vas a enamorar de tu esposo y llegarás a tener tantos hijos que no tendrás tiempo para pensar en trabajar o en alguna locura, así que actúa como señorita decente y ahora como una buena esposa.— dijo mi madre
No hubo tiempo para más. El trayecto en carruaje hacia la iglesia fue un calvario de felicitaciones nerviosas de mi madre. Fuera, las calles del pueblo estaban repletas de gente que saludaba y aplaudía nuestro carruaje; para ellos, esto era el evento del año. Qué fácil es celebrar la desgracia ajena cuando viene envuelta en seda.
Cuando el carruaje se detuvo frente a las grandes puertas de piedra de la iglesia, el repicar de las campanas me golpeó directo en el pecho. Las puertas dobles se abrieron de par en par, revelando un templo repleto de invitados y un denso olor a incienso y flores. Caminé del brazo de mi padre, obligándome a mantener la barbilla en alto y la mirada fija al frente.
Al final del larguísimo pasillo, junto al altar, estaba él, realmente era apuesto su cuerpo era realmente grande y musculoso y se podía notar en su traje negro.
— Estás lista mi niña, verás que serás muy feliz.— me dijo mi padre mientras sonreía y yo sentía mis piernas temblar con cada paso que daba.
Podía sentir un frío recorrer mi cuerpo de tan solo ver a Gabriel.
Llegamos al altar. Mi padre tomó mi mano temblorosa y, con un asentimiento firme, se la entregó a Gabriel.
— Gabriel te entrego mi tesoro más preciado para que cuides de ella — dijo mi padre.
El roce de sus dedos largos y cálidos al envolver los míos me provocó una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal. Su agarre no fue suave; fue firme, dominante, aprisionando mi mano con una fuerza sutil que me recordaba que ya no había escapatoria. Mi padre dio un paso atrás, dejándome completamente sola a su lado frente al sacerdote.
Gabriel inclinó la cabeza levemente hacia mí, aprovechando que la música del órgano bajaba de intensidad, y susurró con una voz tan baja, ronca y cargada de cinismo que solo yo pude escuchar bajo el encaje del velo:
—Bienvenida a mi mundo, Sara. Prepárate, porque a partir de hoy, la muñeca de porcelana me pertenece.
La ceremonia comenzó yo ni siquiera podía poner atención a las palabras del padre de tan nerviosa que estaba.
Hasta que comenzaron los votos.
El sacerdote carraspeó, y el eco de su voz bajo los altos techos abovedados de la iglesia me trajo de vuelta a la realidad con la brutalidad de un golpe. El aroma a incienso se sentía denso, asfixiante. A mi lado, la imponente presencia de Gabriel se tensó sutilmente, como un depredador listo para sellar su captura.
—Gabriel de la Vega —pronunció el sacerdote, mirándolo fijamente—, ¿aceptas a Sara como tu legítima esposa, para vivir juntos según el sagrado sacramento del matrimonio? ¿Prometes amarla, honrarla, consolarla y cuidarla, en la salud y en la enfermedad, y siéndole fiel, prometerle tu vida hasta que la muerte los separe.?
Hubo un silencio sepulcral en el templo. Sentí la mirada de mi padre clavada en la nuca de Gabriel, y el murmullo expectante de los invitados. Gabriel no dudó. Sostuvo mi mano con esa fuerza sutil y dominante, obligándome a sentir el calor abrasador de sus dedos largos contra mi piel helada.
—Acepto —respondió. Su voz profunda, rica y arrastrada resonó en cada rincón de la iglesia con una seguridad impecable. No había temblor en él, no había duda; solo la firmeza del hombre de negocios que cierra el trato más importante de su vida.
El sacerdote se giró entonces hacia mí. El peso de todo el pueblo pareció caer de golpe sobre mis hombros . Mis piernas temblaron tanto que temí caerme allí mismo, destrozando la farsa frente a todos.
—Sara... —continuó el clérigo, pronunciando las mismas palabras, las mismas promesas de entrega y sumisión eterna.
«Di que no», gritó una voz desesperada en mi interior. «Date la vuelta y corre». Pero por el rabillo del ojo vi la mirada severa de mi padre y el rostro angustiado de mi madre.
Recordé las palabras de Eleonora: sé inteligente. Si causaba un escándalo aquí, mi familia quedaría en la ruina y Gabriel me destruiría antes de que pudiera cruzar la frontera del pueblo.
Miré a Gabriel a través del encaje del velo. Sus ojos oscuros estaban fijos en mí, cargados de una fijeza cínica y desafiante. Me estaba retando. Esperaba que me quebrara, que saliera huyendo como una niña mimada. Y fue precisamente eso, mi maldito orgullo, lo que me dio las fuerzas para respirar. No le iba a dar el gusto de verme derrotada.
—Acepto —pronuncié. Mi voz sonó clara, firme, desprovista del miedo que me carcomía por dentro.
Gabriel arqueó una ceja casi imperceptiblemente, sorprendido por la fuerza de mi respuesta.
—Por el poder que la Iglesia me confiere, yo los declaro marido y mujer —sentenció el sacerdote—. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Puede besar a la novia.
te pasas Gabriel así como va querer tener tus hijos
se vienen trillizos 🤔
muchacho malo
🙎🙎🙎 todo hubiera sido diferente si ese animal no se te hubiese salido del cuerpo.
ellla quiere amor respeto confianza fidelidad, pero al parecer no quieres darle todo 🤦🤦🤦 entonces como no quieres que ese muro aparezca.
🤷 empieza a usar tu inteligencia
cómo sabe 🙎🙎🙎
y Sarita que es nueva 😝 cayó rendida
pero
se que ambos pueden llegar a extrañarse
Gabriel no puede dejar de desear a su mujer y Sara desea a su hombre 🔥🔥🔥❤️❤️❤️ fuego con amor
le dijo amor? hacemos el amor? eres mi mujer? soy tuyo? demasiadas frases no creo que las diga en balde 😡 algo dentro de Gabriel está un poquito raro esos celos esa manera de ser posesivo de no querer dejarla salir sola 🤔 sospechoso.
Gabriel celoso pero ya pusiste en su sitio el otro día Julián 🤦 dios santo olvídate de él
que cambi de actitud
sino cuentas tazas deberás tomar Sara🙎🙎 hay que tener cuidado
sara es una mujer fuerte e inteligente si te dieras la oportunidad de conocerla
o es por ese trauma que te cargas 🤦🤦🤦 mira si no nos cuentas no vamos a entenderte porque para nosotros estás posesivamtnte loco
🤷ni modo
Sara estoy de acuerdo sobre el te 😬 pero tengo que lo descubra
esto va para mal
y si no quiere solo quedarse en casa cuidando hijos como este pendejo dice es mejor que entres en razón y te tomes algo antes de que sea tarde pero a si como va esta historia ya valió
no se por que primero nos vende a una prota decidida y nos entregan a una que se deja que le hagan lo que quieran 🙄