NovelToon NovelToon
Esposa Por Decreto

Esposa Por Decreto

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:31.4k
Nilai: 5
nombre de autor: cinthya Verónica Sánchez Pérez

Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.

NovelToon tiene autorización de cinthya Verónica Sánchez Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

boda

Eleonora me dio un último apretón en el hombro y me dedicó una sonrisa de aliento antes de hacerse a un lado. Me dejé guiar hacia el espejo como una estatua. El proceso de vestirme fue una tortura física; las cintas del corsé se apretaron contra mis costillas quitándome el aire, aunque el verdadero nudo lo tenía en la garganta. Cuando colocaron el larguísimo velo sobre mi cabeza y me miré por última vez, vi a una extraña. Una novia perfecta, pálida, con los ojos cargados de una tormenta silenciosa.

A las once en punto, mi padre entró a la habitación. Vestía su traje de gala más elegante y, por un microsegundo, juraría que vi un destello de culpa en sus ojos al mirarme. Se acercó y me ofreció el brazo.

—Estás hermosa, hija —dijo con la voz un poco quebrada—. Todo lo que he hecho... es por tu bien. Algún día lo vas a entender.

—No, padre —le susurré, acomodándome el ramo de rosas blancas contra el pecho—. Nunca voy a entenderlo. Pero ya que tomaste la decisión por mí, espero que estés listo para ver mi desgracia.

— Por dios Sara, guarda silencio y respeta a tu padre.— dijo mi madre alterada mientras mi padre salía de la habitación.

— Por favor madre, ayúdame a escapar de este matrimonio.— dije con desesperación.

— Basta Sara, no más, sonrie te vas a cansar con un hombre muy poderoso y eso hará que jamás te haga falta a ti ni a toda tu descendencia verás que con el tiempo te vas a enamorar de tu esposo y llegarás a tener tantos hijos que no tendrás tiempo para pensar en trabajar o en alguna locura, así que actúa como señorita decente y ahora como una buena esposa.— dijo mi madre

No hubo tiempo para más. El trayecto en carruaje hacia la iglesia fue un calvario de felicitaciones nerviosas de mi madre. Fuera, las calles del pueblo estaban repletas de gente que saludaba y aplaudía nuestro carruaje; para ellos, esto era el evento del año. Qué fácil es celebrar la desgracia ajena cuando viene envuelta en seda.

Cuando el carruaje se detuvo frente a las grandes puertas de piedra de la iglesia, el repicar de las campanas me golpeó directo en el pecho. Las puertas dobles se abrieron de par en par, revelando un templo repleto de invitados y un denso olor a incienso y flores. Caminé del brazo de mi padre, obligándome a mantener la barbilla en alto y la mirada fija al frente.

Al final del larguísimo pasillo, junto al altar, estaba él, realmente era apuesto su cuerpo era realmente grande y musculoso y se podía notar en su traje negro.

— Estás lista mi niña, verás que serás muy feliz.— me dijo mi padre mientras sonreía y yo sentía mis piernas temblar con cada paso que daba.

Podía sentir un frío recorrer mi cuerpo de tan solo ver a Gabriel.

Llegamos al altar. Mi padre tomó mi mano temblorosa y, con un asentimiento firme, se la entregó a Gabriel.

— Gabriel te entrego mi tesoro más preciado para que cuides de ella — dijo mi padre.

El roce de sus dedos largos y cálidos al envolver los míos me provocó una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal. Su agarre no fue suave; fue firme, dominante, aprisionando mi mano con una fuerza sutil que me recordaba que ya no había escapatoria. Mi padre dio un paso atrás, dejándome completamente sola a su lado frente al sacerdote.

Gabriel inclinó la cabeza levemente hacia mí, aprovechando que la música del órgano bajaba de intensidad, y susurró con una voz tan baja, ronca y cargada de cinismo que solo yo pude escuchar bajo el encaje del velo:

—Bienvenida a mi mundo, Sara. Prepárate, porque a partir de hoy, la muñeca de porcelana me pertenece.

La ceremonia comenzó yo ni siquiera podía poner atención a las palabras del padre de tan nerviosa que estaba.

Hasta que comenzaron los votos.

El sacerdote carraspeó, y el eco de su voz bajo los altos techos abovedados de la iglesia me trajo de vuelta a la realidad con la brutalidad de un golpe. El aroma a incienso se sentía denso, asfixiante. A mi lado, la imponente presencia de Gabriel se tensó sutilmente, como un depredador listo para sellar su captura.

—Gabriel de la Vega —pronunció el sacerdote, mirándolo fijamente—, ¿aceptas a Sara como tu legítima esposa, para vivir juntos según el sagrado sacramento del matrimonio? ¿Prometes amarla, honrarla, consolarla y cuidarla, en la salud y en la enfermedad, y siéndole fiel, prometerle tu vida hasta que la muerte los separe.?

Hubo un silencio sepulcral en el templo. Sentí la mirada de mi padre clavada en la nuca de Gabriel, y el murmullo expectante de los invitados. Gabriel no dudó. Sostuvo mi mano con esa fuerza sutil y dominante, obligándome a sentir el calor abrasador de sus dedos largos contra mi piel helada.

—Acepto —respondió. Su voz profunda, rica y arrastrada resonó en cada rincón de la iglesia con una seguridad impecable. No había temblor en él, no había duda; solo la firmeza del hombre de negocios que cierra el trato más importante de su vida.

El sacerdote se giró entonces hacia mí. El peso de todo el pueblo pareció caer de golpe sobre mis hombros . Mis piernas temblaron tanto que temí caerme allí mismo, destrozando la farsa frente a todos.

—Sara... —continuó el clérigo, pronunciando las mismas palabras, las mismas promesas de entrega y sumisión eterna.

«Di que no», gritó una voz desesperada en mi interior. «Date la vuelta y corre». Pero por el rabillo del ojo vi la mirada severa de mi padre y el rostro angustiado de mi madre.

Recordé las palabras de Eleonora: sé inteligente. Si causaba un escándalo aquí, mi familia quedaría en la ruina y Gabriel me destruiría antes de que pudiera cruzar la frontera del pueblo.

Miré a Gabriel a través del encaje del velo. Sus ojos oscuros estaban fijos en mí, cargados de una fijeza cínica y desafiante. Me estaba retando. Esperaba que me quebrara, que saliera huyendo como una niña mimada. Y fue precisamente eso, mi maldito orgullo, lo que me dio las fuerzas para respirar. No le iba a dar el gusto de verme derrotada.

—Acepto —pronuncié. Mi voz sonó clara, firme, desprovista del miedo que me carcomía por dentro.

Gabriel arqueó una ceja casi imperceptiblemente, sorprendido por la fuerza de mi respuesta.

—Por el poder que la Iglesia me confiere, yo los declaro marido y mujer —sentenció el sacerdote—. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Puede besar a la novia.

1
Kary Monte
no puede ser
que desgracia justamente Julián tenía que encontrarla
y ahí vamos de nuevo con los malos entendidos
y ahora quién podrá ayudarlos 😭😭😭
maria fonseca
quisiera más capitulos
maria fonseca: sí me gusto
total 1 replies
Kim Nava
un año desperdiciado solo por su ego de los dos 🙄
Paula Giaccaglia
t
Paula Giaccaglia
me encanta ésta novela, pero vienen los capítulos muy lentos!!!!, igual los dos no se han escuchado, parecen niños caprichosos
Kary Monte
estos dos sufren porque quieren
Sara amas al estúpido
Gabriel como que llegó los papeles de divorcio que? dejaste que digan di curso si sras idiota al menos no los firmaste
ya dense un respiro me gusta la cascada la misma donde por primera vez estuvieron juntos 😝😝😝 Sara y Gabriel en esa cascada hay buenos recuerdos no se hagan los tercios.
Kim Nava
un año perdido solo por no afrontar sus problemas y todo por si ego
Miriam Colín
Par de brutos, por no sincerarse y reconocer sus sentimientos los dos se lastimaron.
Cecilia Jurado Jinete
otro capítulo Autora 👏👏
Cecilia Jurado Jinete
hay no es buena la novela pero no me gusta que la Sara se aya ido así por su inseguridad con el bobo de Gabriel y la Carmen que tampoco le dice nada
Kary Monte
un año
Gabriel
la has buscado por amor
has dejado de lado tu trabajo
un año de abstinencia te lo aplaudo
aunque bebiendo que asco puedes enfermar
has sufrido su ausencia todo este tiempo ahora sí valoras a la que fue tu esposa 🥺espero que esté año hayas reflexionado mucho 💖 y ya no te cierres en qué el amor te hace débil 🥺 ahora sabes que Sara era tu fuerza tu luz era todo 💖
Kim Nava
están más idiotas los dos enserio🙄🙄🙄
bueno ya se fue ojalá pueda esconderse vien y que no la encuentre pronto para que aprenda
Kary Monte
esperemos que este tiempo lejos
ambos se pongan a pensar que es lo que realmente quieren y cuando realmente este seguros llegue el encuentro y si digan lo que sienten sin enmascar las palabras
Gabriel si la amas dicelo de frente y directo
Sara si tú lo amas se lo dices también
y estaremos bien.
al menos Sara no está embarazada y la zorra está fuera de la hacienda esperemos cumplas tu palabra Gabriel.
keila arias
Demasiada vaina por no hablar como la gente normal
Renata R.
... Aaah no estos dos ya están cansando...
Nancy romero
q hombre tan indeciso
Maya
Ese hombre estúpido no sabe lo que quiere
Maya
Ese hombre estúpido no sabe lo que quiere
Kary Monte
estos dos en serio están haciendo que me moleste.
Sara tu orgullo pudo más pero tú esposo es un idiota mejor le hubieras dicho te amo tanto que me duele si tan solo me dijeras que me amas quédate porque te amo empecemos de cero algo asi, y es que este es un animal y ahora tu Gabriel no que querías que se vaya que su orgullo no la llevaría a nada y ahora sales como loco en serio o tal vez sales a buscarla porque es de noche porque se fue en lucero y porque se fue sola y no sales porque la amas y ya sería el colmo , ambos me están volviendo loca 😵‍💫😵‍💫😵‍💫😵‍💫
Maya
Estúpido y ella también no se valora y se larga dejando a ese hombre y sus padres e irse lejos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play