NovelToon NovelToon
La Hechicera Que Reencarnó En El Siglo XXI

La Hechicera Que Reencarnó En El Siglo XXI

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Magia / Superpoder
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Tatiana.

Mariam fue, en su época, la hechicera más poderosa, temida y adorada de todo el continente. Con un ego tan grande como su magia y una belleza que hizo caer a reyes y dioses por igual, vivió mil años disfrutando de su poder, su riqueza y su libertad. Cuando finalmente su cuerpo antiguo decidió rendirse, ella esperaba ascender a un plano superior o, al menos, descansar en un palacio de nubes digno de su grandeza. Pero el destino, que siempre ha tenido un sentido del humor cuestionable, le tenía preparada una sorpresa: despertó siglos después, en un mundo donde la magia parece haber desaparecido, donde hay cajas que hablan, carruajes que corren sin caballos y ropa que se lava sola. Para su sorpresa, no renació en una choza ni en un reino olvidado. Mariam volvió a la vida como la única hija de una de las familias más ricas e influyentes del siglo XXI: los De la Vega. Con padres que la adoran, le dan todo lo que pide y la miran como si fuera la luz del sol.

NovelToon tiene autorización de Tatiana. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Tu haces que las cosas sean hermosas.

—Tú ves la naturaleza como algo que puedes arreglar —empezó a explicar él, sin apartar la mano del árbol, mirándome con esos ojos oscuros que parecían ver mucho más allá de lo evidente—. La ves como algo que está ahí, esperando a que tú le des forma, color y brillo. Y tienes razón, tu magia es capaz de transformar cualquier cosa en algo deslumbrante. Pero Mariam… la naturaleza ya tiene su propia magia. Una magia que es mucho más antigua que la tuya, o que la mía. Una magia que no necesita brillar para ser poderosa.

Dio un paso hacia una roca grande, cubierta de musgo, y pasó la mano suavemente sobre ella. Al instante, sentí una vibración en el aire, un zumbido bajo que me recorrió la piel. La roca no cambió de forma, no se volvió dorada, pero pude sentir su historia: los años que llevaba ahí, el agua que la había tocado, el sol que la había calentado, las raíces que la rodeaban. Era pesada, era sólida, era eterna.

—Tú haces que las cosas sean hermosas a tu manera —continuó Alexandro, mirándome fijamente—. Y es maravilloso, de verdad. Pero la magia de la naturaleza no trata de ser perfecta o espectacular. Trata de ser real. Trata de crecer, de resistir, de cambiar lentamente con el tiempo. Mira este bosque antes de que tú lo transformaras. Era sencillo, sí. Era oscuro en algunas partes, desordenado en otras. Pero estaba vivo. Tenía fuerza, tenía vida, tenía una esencia que ha estado aquí desde mucho antes de que existieran los reinos que tú conociste, desde mucho antes de que hubiera palacios ni lujos.

Se acercó a mí, y con mucha suavidad, tomó mi mano entre las suyas. Me llevó hasta un arbusto pequeño, uno que yo había ignorado porque tenía flores pequeñas y blancas, muy simples. Con mucha delicadeza, puso mi mano sobre él, igual que había hecho él con el árbol.

—Cierra los ojos —me pidió en un susurro—. Y no intentes cambiar nada. No intentes mejorarlo. Solo… siente. Siente cómo corre la savia. Siente cómo la raíz busca la tierra. Siente la vida que hay aquí. No es luz brillante, no es oro ni seda. Pero es magia, Mariam. De la más pura y antigua que existe.

Al principio, me resistí. Mi instinto era inmediato: "vamos, haz que crezca, haz que cambie de color, haz que sea grande". Pero él apretó un poquito mi mano, suave pero firme, y me miró con esa confianza que me obligaba a obedecer, aunque fuera solo por curiosidad.

Cerré los ojos. Y entonces lo sentí.

No fue una explosión de luz. No fue un cambio espectacular. Fue algo más profundo, más lento, más… fuerte. Sentí el latido del bosque. Un ritmo constante, antiguo, inmenso. Sentí cómo cada árbol, cada flor, cada hoja estaba conectada, formando una red de energía que cubría todo el lugar, que se extendía bajo tierra y por el aire. Era una magia que no necesitaba ser llamada, ni dirigida, ni controlada. Simplemente era. Había estado ahí siempre, esperando a que alguien se diera cuenta.

Abrí los ojos despacio, mirando el arbusto pequeño y blanco de una forma totalmente nueva. Ya no me parecía simple ni aburrido. Me parecía increíble. Me parecía poderoso.

—Es… diferente —susurré, sorprendida, porque por primera vez en mucho tiempo, no tenía una queja ni una crítica—. Es más… profundo. Es como si todo estuviera vivo de verdad, no solo porque yo le doy vida.

Alexandro sonrió, y esta vez su sonrisa fue de satisfacción, de haber logrado algo importante. —Exacto —dijo él—. Tu magia es como el fuego, Mariam: brillante, caliente, capaz de crear cosas maravillosas y de iluminar todo. Pero la naturaleza es como la tierra, o como el agua: es paciente, es fuerte, y sostiene todo lo demás. No necesitas cambiarla para que sea hermosa. Solo necesitas entender que su belleza es diferente a la tuya, pero igual de grande.

Miré a mi alrededor, viendo ahora el bosque tal como yo lo había dejado: lleno de colores, luz y esplendor, pero también viendo, detrás de todo eso, la estructura antigua, la vida real que él me había mostrado. Y por primera vez, entendí que él tenía razón. Que yo podía transformar el mundo a mi imagen y semejanza, y sería espectacular, sí. Pero que el mundo ya tenía su propia magia, su propia historia, su propia grandeza.

Me giré hacia él, y por primera vez desde que lo conocía, lo vi bajo una luz totalmente distinta. No era solo el chico serio que me regañaba, ni el compañero que me seguía, ni el salvavidas que arreglaba mis desastres. Él sabía cosas. Cosas profundas, antiguas, cosas que yo, con toda mi experiencia y poder, había olvidado o ignorado por estar demasiado ocupada brillando.

—¿Cómo sabes todo esto? —le pregunté, bajando la voz, con una mezcla de asombro y curiosidad—. ¿Cómo puedes sentir lo que siente el bosque, lo que sienten las rocas? Yo puedo hacer que todo sea perfecto, pero tú… tú sabes cómo es en realidad.

Alexandro me miró, y en sus ojos oscuros vi un secreto, algo antiguo y profundo que brillaba igual que la magia del bosque. —Hay muchas formas de magia, Mariam —respondió él con suavidad, sin soltar mi mano—. Y hay muchas cosas que aún no sabemos el uno del otro. Pero hoy… hoy te he enseñado algo. Y tú me has recordado que el mundo siempre es más bonito cuando tú estás en él, aunque sea porque lo llenas de luz y color.

Soltó mi mano y dio un paso atrás, señalando el camino que ahora se veía más claro entre los árboles. —Vamos. Ya sabemos por dónde volver. Pero antes… —se detuvo y miró todo el paisaje que yo había transformado, con sus flores gigantes y su luz dorada—. Déjalo así. Está precioso. Y esta vez, no porque sea perfecto, sino porque tiene tu huella. Y porque ahora, también, tiene un poco de lo que hemos aprendido aquí.

Empezamos a caminar de regreso, y yo iba a su lado, callada, pensativa. Seguía creyendo que mi magia era la mejor, la más brillante y la más poderosa, claro. Seguía pensando que la naturaleza sin lujos era un poco incómoda. Pero había algo que había cambiado. Había entendido que, al lado de mi fuego, existía una fuerza antigua, tranquila y enorme. Y que la persona que caminaba a mi lado, Alexandro, era la única capaz de mostrarme ese lado oculto del mundo.

Y eso, tuve que admitir para mis adentros, era mucho más fascinante que cualquier palacio, cualquier joya o cualquier espectáculo de luces que yo pudiera crear.

1
😍Jacky😘💓✨
es prepotente, engreída e inmadura, tenía que nacer en una familia pobre para que valorará todo y ser más humilde.. tiene que aprender😏
Nadezhda
Inmadura
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play