Ella reencarna en un mundo mágico, pero mantiene su fuerte amor por el mar.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Mansion Gallagher 1
La mansión Gallagher era absurda.
No elegante.
No impresionante.
Absurdamente exagerada.
Dana bajó del carruaje y alzó la vista lentamente hacia el enorme edificio iluminado por cientos de luces doradas. Las ventanas brillaban como si el lugar entero estuviera hecho de fuego cálido y cristal.
Columnas gigantescas.
Jardines perfectamente decorados.
Fuentes de mármol.
Música saliendo desde el interior.
Y banderas azul oscuro con el león plateado ondeando suavemente bajo el viento nocturno.
Dana sintió un escalofrío inmediato.
Lo conocía.
Todo.
Había visto esa entrada en sus visiones.
Por un instante tuvo el ridículo impulso de volver a subir al carruaje y gritar..
[¡DÉJENME EN EL OCÉANO, YO NO PERTENEZCO AQUÍ!]
Pero ya era demasiado tarde.
Los sirvientes Gallagher anunciaban familias nobles mientras los invitados entraban elegantemente al salón principal.
Lord White ofreció el brazo a Lady White.
Daisy caminó junto a ellos.
Y Dana…
Bueno.
Dana simplemente los siguió.
Aunque apenas cruzaron las puertas de la mansión, tanto ella como Daisy confirmaron algo que ambas ya sabían.
Sus padres actuaban completamente distinto con cada una.
—¿Te encuentras bien, Daisy? —preguntó Lady White apenas entraron—. El salón está algo cálido.
—Estoy bien, madre.
—No te alejes demasiado.
Lord White incluso acomodó ligeramente la capa sobre los hombros de Daisy.
Dana observó la escena en silencio.
Y el cuerpo de Dana original reaccionó automáticamente otra vez.
Ese pequeño vacío en el pecho.
Esa resignación tranquila.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Mientras tanto…
Nadie preguntó cómo estaba ella.
Ni siquiera después del viaje.
Ni aunque claramente había estado actuando raro toda la semana.
Porque inconscientemente todos asumían lo mismo..
Dana podía arreglárselas sola.
Y Daisy notó exactamente lo contrario.
Porque apenas Dana entró al salón…
Las miradas comenzaron.
Inmediatas.
Inevitables.
La conversación alrededor pareció cambiar sutilmente.
Algunos hombres dejaron de hablar.
Varias mujeres voltearon discretamente.
Incluso músicos y sirvientes parecieron observarla por un segundo más de lo normal.
Dana sintió deseos de esconderse detrás de una planta.
Porque sinceramente…
Ser hermosa daba muchísimo miedo.
Y Dana White era peligrosamente hermosa.
El vestido azul oscuro resaltaba sus ojos claros y hacía que su piel pareciera aún más luminosa bajo las luces del salón.
Pero no era solo eso.
Era su presencia.
La forma recta de caminar.
La expresión elegante.
La calma fría que transmitía incluso mientras internamente estaba teniendo un colapso nervioso.
Parecía una noble perfecta.
Aunque por dentro estuviera pensando:
[NO QUIERO ESTAR CERCA DE NINGUNA ESCALERA.]
Una mujer mayor sonrió admirada al verla.
—Lady Dana está cada día más hermosa.
Otra respondió enseguida..
—Y tan elegante… realmente parece salida de un retrato real.
—Escuché que administra parte de los asuntos de la casa White.
—Tan joven y ya tan refinada…
Dana sonrió mecánicamente mientras moría lentamente por dentro.
[Gracias, pero actualmente estoy ocupada sobreviviendo a una posible tragedia profética.]
Daisy observó la escena en silencio.
Y sintió aquella punzada familiar otra vez.
Porque siempre era así.
Ella recibía cariño.
Dana recibía admiración.
Y aunque ambas parecían privilegios…
También eran formas distintas de soledad.
Daisy era tratada como alguien frágil que debía protegerse.
Dana como alguien demasiado perfecta para necesitar afecto.
Un joven noble se acercó rápidamente a Dana con una sonrisa ensayada.
—Lady Dana, es un honor verla nuevamente.
Ella intentó recordar quién demonios era.
No pudo.
—Gracias.
—Su belleza esta noche ha dejado a todos impresionados.
Dana quería responder..
[Muchas gracias, yo también estoy impresionada de seguir viva.]
Pero logró contenerse.
—Es usted amable.
El hombre claramente interpretó su tono neutral como elegancia refinada.
Error común.
En realidad Dana estaba distraída vigilando escaleras como detective traumatizada.
Y había muchas.
Demasiadas.
Escaleras grandes.
Escaleras laterales.
Escaleras decorativas.
La nobleza realmente tenía una obsesión peligrosa con desniveles arquitectónicos.
Daisy se acercó discretamente a ella mientras sus padres conversaban con otros nobles.
—Pareces incómoda.
Dana sonrió apenas.
—Porque lo estoy.
Daisy miró alrededor observando las personas que seguían mirando a Dana.
—La gente realmente te admira.
Dana soltó una pequeña risa seca.
—No me conocen.
Daisy quedó callada.
Porque esa frase sonó… triste.
Y quizá era verdad.
Todos admiraban a Dana White.
La hija perfecta.
La noble impecable.
La belleza elegante de la familia White.
Pero nadie parecía preguntarse si Dana era feliz.
Ni siquiera su propia familia.
Entonces Dana levantó lentamente la vista.
Y su cuerpo se congeló.
Porque al fondo del salón…
Cerca de las enormes escaleras centrales…
Vio exactamente el lugar de sus visiones.