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TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

TENTACION EN LA SOMBRA. EL SECRETO DE LA HEREDERA ( LIBRO 2 CICATRICES DE LUJO )

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Una noche de alcohol erróneo, una suite a oscuras y una pasión salvaje que Sasha Castro no debió vivir. Al amanecer, el misterioso hombre desapareció, dejándole lagunas mentales y un embarazo de gemelos que la obligó a madurar a golpes.
Cinco años después, la rebelde indomable es una madre leona. Pero su mundo se desmorona: su hijo Oliver se debate entre la vida y la muerte por una leucemia agresiva. Nadie en su familia es compatible. El niño necesita la sangre de su padre biológico, un hombre cuyo rostro ella ni siquiera recuerda.
Para salvarlo, el clan Castro inicia una cacería implacable que desentierra un nombre: Ethan Vance, un frío y hermético CEO multimillonario. Él ignora que fue víctima de una trampa del pasado... y que es padre.
El tiempo se agota. Sasha debe arrastrar al implacable magnate a su red antes de que el secreto estalle, sin saber que el peligro que acecha al CEO amenaza con destruirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 21. LA NOCHE DEL REENCUENTRO

El gran salón de recepciones del Hotel Grand Palace brillaba bajo el destello de mil bombillas de cristal que colgaban del techo abovedado. Los violines de la orquesta en directo interpretaban una melodía suave que flotaba sobre el murmullo de risas falsas y el tintineo de copas de cristal de bohemia. La alta sociedad y la delegación internacional se habían reunido para celebrar la firma del preacuerdo con la multinacional de Ethan Vance.

Sasha se miró en uno de los espejos de la gran escalinata de mármol. El vestido de gala que llevaba esa noche era radicalmente distinto al diseño rojo carmín de hacía seis años. Vestía un elegante traje de gasa y seda color negro noche, de corte sobrio y sofisticado, con la espalda sutilmente descubierta. Su cabello oscuro ya no estaba alborotado; caía en ondas perfectas y brillantes sobre sus hombros. Había dejado atrás a la oveja negra rebelde de la familia. Hoy lucía como una mujer imponente, hermosa y decidida, impulsada por un fuego protector que ninguna de las personas de ese salón podía llegar a imaginar.

Miró de reojo la pequeña pantalla de su teléfono móvil oculto en su bolso de mano. Setenta y tres días. Esa era la cifra que le quemaba las entrañas.

Mientras ella se preparaba para adentrarse en la boca del lobo, en la tercera planta de la clínica privada la realidad era muy distinta. Katerina permanecía sentada en el sillón a un lado de la cama de Oliver, sosteniéndole la mano pequeña mientras el niño dormía bajo el suave murmullo de la televisión encendida. La abuela no se había separado de él. Con una paciencia infinita, Katerina le acariciaba la frente pálida, velando sus sueños y asumiendo el peso de la habitación en secreto para que su hija pequeña pudiera salir a librar la batalla definitiva por conseguir la sangre que salvaría al niño.

Sasha tomó aire, enderezó la espalda y descendió los escalones del Gran Palace hacia la terraza exterior del hotel, huyendo de las preguntas de los inversores y buscando el aire frío de la noche primaveral.

La terraza, iluminada únicamente por velas tenues metidas en farolillos de hierro, estaba prácticamente desierta. Al acercarse a la barandilla de piedra que daba a los jardines oscuros, una silueta familiar le hizo detener los pasos en seco.

Ethan Vance permanecía allí, apoyado con un solo brazo contra la barandilla, observando el horizonte de la ciudad con un cigarrillo de tabaco rubio apagado entre los dedos. Se había quitado la chaqueta del esmoquin, luciendo únicamente el chaleco oscuro que se ceñía a sus hombros anchos y su pecho musculoso. Al escuchar el sutil sonido de los tacones de Sasha contra el suelo de piedra, se giró lentamente.

Al verla aparecer vestida de negro noche, con esa mirada esmeralda que destellaba una fiereza indomable bajo la luz de la luna, los ojos oscuros del director extranjero parecieron encenderse. La inexplicable atracción y esa densa neblina de familiaridad que lo atormentaba desde el lunes volvieron a golpear su subconsciente con una fuerza arrolladora.

—Señorita Castro —saludó Ethan. Su voz profunda y barítona sonó más áspera, desprovista de la rigidez de la sala de juntas corporativa—. Pensé que estaría dentro, celebrando el éxito de la licitación con su hermano Daniel.

Sasha caminó a paso lento hacia la barandilla, deteniéndose a un metro de distancia de él, permitiendo que el viento de la noche mezclara sus respiraciones. El aroma a cítricos oscuros, tabaco y fondo de ámbar de él la envolvió al instante, erizándole la piel de la espalda descubierta.

—No me gustan los discursos hipócritas de los inversores, señor Vance —respondió Sasha con un hilo de voz firme, nítida y segura, sosteniéndole la mirada sin parpadear—. Prefiero la verdad de la noche. Es más honesta.

Ethan soltó una risa corta, un sonido seco que denotaba que sus defensas de hielo estaban empezando a agrietarse ante la audacia de la joven asistente. Dio un paso hacia ella, acortando la distancia física entre ambos de una forma peligrosamente sensual.

—Es usted una mujer de lo más intrigante, Sasha —susurró Ethan, pronunciando su nombre de pila por primera vez con una lentitud que le aceleró las pulsaciones a la joven a niveles alarmantes—. Llevo dos días intentando concentrarme en las auditorías de microchips de su firma, pero su mirada... hay algo en sus ojos que me perturba el alma de una manera que no puedo calcular. Cada vez que me mira con esa fiereza contenida, siento el impulso de buscar respuestas a un enigma que no sé dónde empezó.

Sasha sintió que el corazón le daba un vuelco salvaje de pura adrenalina. El juego de las miradas estaba funcionando; la droga del pasado había borrado la memoria lógica de Ethan, pero su subconsciente recordaba el calor de su cuerpo en la penumbra de la suite. Sasha se inclinó levemente hacia la barandilla, mirándolo desde abajo con una calidez humana y una ternura sutil que desarmaron por completo la rigidez esculpida en piedra del extranjero.

—A veces, señor Vance, las respuestas más importantes de la vida no están en los balances financieros ni en los contratos internacionales —susurró Sasha, rozando casi sus labios con los de él en un juego de tortura erótica contenida—. Están en las personas que dejamos atrás en el camino, o en las promesas silenciosas que hacemos en la oscuridad. Detrás de ese témpano de hielo que muestra al mundo, sé que hay un hombre de verdad. Solo necesito descubrir si ese hombre es capaz de ser generoso cuando el destino se lo exija.

Ethan la observó en absoluto silencio, atrapado por la magia de sus palabras y la intensidad de su cercanía física. Con su mano derecha sana y firme, la tomó suavemente por la muñeca, sintiendo el latido apresurado de su pulso bajo su tacto abrasador. No había protocolos, ni asesores en ese balcón; el tiburón extranjero estaba cayendo voluntariamente en la red que la leona protectora había tendido por la vida de su pequeño Oliver.

—Póngame a prueba, Sasha —susurró Ethan con la voz rota por el deseo y la curiosidad indomable que le devoraba el pecho—. Enséñeme qué hay detrás de esa mirada esmeralda que me está volviendo loco, y descubrirá de qué es capaz este hombre por mantenerla a mi lado.

Sasha le sostuvo la mirada, sintiendo que la alianza de platino de sus padres le pesaba en el cuello bajo la seda del vestido, pero su mente ya no tenía espacio para el miedo. El puente de intimidad se había construido, la atracción entre el CEO de hielo y la heredera rebelde estaba en su punto de máxima ebullición, y la noche del Grand Palace se preparaba para ser el escenario donde Sasha jugaría su última y desesperada carta comercial para meterse de lleno en la vida de Ethan y arrebatarle el milagro que Oliver necesitaba para seguir respirando antes de que el contador de los setenta y tres días llegara a cero.

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Saysa
Me encantó!!!! Una gran historia.
Miriam Galeano
muy i teresante
Ester Gonzáles Rodriges
preciosa novela , me gustó muchísimo, gracias y bendiciones para usted
Marianela Ramírez Quinteros
Excelente Ojalá la termines pronto está buenísima
SIKEVALEN: Por fin la termine, espero que te guste el final y este a la altura de lo que esperabas, muchas gracias por leerla me alegro que te este gustando, no te pierdas el siguiente libro de la saga del Imperio. Abrazos.
total 1 replies
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