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La Esposa del Exmilitar

La Esposa del Exmilitar

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Amor tras matrimonio / Mujer poderosa / Juego de roles / Mujer despreciada
Popularitas:157.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Bella

La noche de su compromiso, Estrella Navarro cayó al mar. Su prometido salvó a otra mujer y la dejó atrás.

Quien la rescató fue León Reyes, un exmilitar serio y reservado al que todos subestiman. Al día siguiente, Estrella rompe con el hombre que la traicionó y se casa con León por el civil.

Su familia cree que perdió la cabeza. Su ex quiere recuperarla. Su hermana presume una tecnología que no le pertenece.

Pero Estrella no es la mujer débil que todos creían. Ella es la verdadera creadora de ASTRA.

Y León tampoco es un hombre cualquiera.

Cuando los secretos salgan a la luz, quienes la humillaron van a entender algo demasiado tarde: Estrella no se arruinó al casarse con él. Se salvó.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7

Rodrigo me miró como si acabara de oír una blasfemia.

—¿Qué dijiste? ¿Que él tiene cien millones? ¿De dónde?

Diego también cambió de expresión.

Sus ojos se movieron hacia León con una evaluación más seria, aunque no tardó en convertirla en burla. Para él, un exintegrante de fuerzas especiales que trabajaba como consultor técnico jamás podría reunir una cifra así.

Yo apreté el brazo de León.

No era una confirmación.

Era un aviso: déjame manejarlo.

Cuando ASTRA volviera a mis manos, cien millones no serían imposibles. Ni siquiera serían el final. Si tenía que convertir mi sistema en dinero para proteger mi matrimonio, lo haría.

León bajó la mirada hacia mí.

En el fondo de sus ojos pasó una luz casi divertida.

No dijo nada.

Cooperó conmigo.

Rodrigo abrió y cerró la boca, atrapado entre la incredulidad y la rabia. Había querido usar el dinero para aplastar a León y lo único que consiguió fue verme aceptar el golpe.

Diego fue el primero en reaccionar.

—Don Rodrigo, no se deje engañar. Está claro que Estrella está cubriéndolo. Este hombre no tiene cien millones. Lo que quiere es ganar tiempo.

Me miró con frialdad.

—Si logra acostarse con ella y dejarla embarazada, después todo será más difícil. Ese es su plan.

La sangre se me fue de la cara.

No por vergüenza.

Por asco.

Rodrigo, en vez de defenderme, se aferró a esa idea como si le hubieran entregado una prueba.

—¡Ni se te ocurra! —le gritó a León, señalándolo con el dedo—. Si te atreves a tocar a mi hija, te juro que...

—Papá —dije, helada.

Pero él ya estaba fuera de sí.

—Estrella, te vienes conmigo ahora mismo. Si no, haz de cuenta que no tienes padre.

Otra vez esa amenaza.

La misma cuerda vieja: obediencia a cambio de migajas de familia.

Diego extendió la mano hacia mí, como si todavía pudiera sacarme del lado de León.

León se movió antes.

No hizo un gesto violento. Solo dio un paso y su cuerpo quedó entre Diego y yo.

La mano de Diego se quedó suspendida en el aire.

—Quítate —escupió.

No esperé a que León respondiera.

Me solté de su brazo, pasé frente a él y abrí los brazos, plantándome entre los dos hombres.

—Atrévete a tocarlo, Diego.

El silencio fue inmediato.

Diego me miró como si no pudiera entender lo que veía.

Yo, que durante años lo había mirado como si fuera el centro del mundo, ahora estaba protegiendo a otro hombre de él.

Sus ojos se tiñeron de rojo por la rabia.

—¿Lo estás defendiendo?

—Es mi esposo. ¿A quién quieres que defienda? ¿A ti?

La cara de Diego se deformó.

Detrás de mí, sentí la mirada de León. No me tocó, pero su presencia estaba ahí, firme, como una pared.

Rodrigo, furioso, casi temblaba.

—¡Estrella! ¿Así le hablas a Diego? ¿Ya olvidaste cómo te trató estos cinco años?

Giré hacia mi padre.

—No te hagas. Tú sabes por qué siempre quisiste que me casara con él.

Su rostro cambió.

—¿Qué estás insinuando?

—Las acciones de mamá. El veinte por ciento del Grupo Navarro que dejó a mi nombre y que tú administras hasta que me case o cumpla veinticinco.

Rodrigo se quedó callado.

Diego también.

Esa verdad pesaba más que sus discursos.

Mi madre me dejó una parte importante de la empresa. Rodrigo la había manejado durante años con la excusa de protegerme. Si me casaba con Diego, el grupo Navarro quedaría atado a Castellanos Tech y todos ganarían... menos yo.

Diego respiró hondo.

—Estrella, pensé que me conocías. ¿De verdad crees que necesito tus acciones?

Tal vez ya no las necesitaba.

Tal vez al principio sí.

Lo que importaba era que nunca me había amado de la forma limpia que yo imaginé.

—Mis cinco años contigo —dije— los doy por tirados.

Vi cómo le golpeó la frase.

No me importó.

Miré a Rodrigo.

—En una semana, León irá con los cien millones. Ahora váyanse.

Tomé el brazo de mi esposo.

—Hace frío. Entremos.

León me miró.

—Bien.

Esta vez no solo me ofreció el brazo. Me rodeó los hombros y me llevó hacia el interior.

—¡Estrella! —gritó Diego.

No volteé.

Rodrigo, con el orgullo herido y la presión subiéndole al rostro, terminó jalando a Diego de vuelta.

—Vámonos. Hoy no la vamos a sacar.

Los motores se alejaron unos minutos después.

Dentro del jardín, León se detuvo.

—En realidad, los cien millones...

Le puse una mano sobre la boca.

Supuse que iba a decirme que no los tenía.

—No te preocupes. Yo sí.

Sus ojos se entrecerraron.

Quité la mano y le arreglé el cuello de la camisa, como si con eso pudiera quitarle las humillaciones que habían intentado pegarle encima.

—Tú no tienes que hacer nada. Solo sé mi esposo.

León me miró de una forma extraña.

Como si estuviera conteniendo una sonrisa.

—Estrella Navarro.

Me llamó por mi nombre completo.

—¿Qué?

—No tienes que cargar todo sola. Lo de los cien millones, yo lo resuelvo.

El tono fue tan seguro que me dolió.

Me dieron ganas de llorar, pero no de tristeza.

Había pasado años con un hombre que me daba cosas caras y me hacía sentir deudora. Ahora estaba frente a un hombre que, según todos, no tenía tanto dinero, pero me ofrecía sostener el problema sin echarme nada en cara.

¿Cómo iba a dejar que se endeudara por mí?

—No —dije—. Esto lo provoqué yo. Yo lo resuelvo.

—¿Estás segura?

—Sí. Confía en mí. Puedo conseguirlo.

No le dije que ASTRA valía muchísimo más que eso.

No todavía.

León me observó unos segundos. Luego asintió.

—De acuerdo.

Su aceptación me alivió.

—Gracias por creerme.

—Entremos.

Me tomó de la mano.

Al caminar a su lado, noté algo que antes no había querido mirar: desde que Rodrigo y Diego llegaron, León no se alteró ni un segundo. No se apresuró, no se defendió con ansiedad, no necesitó probar nada.

Había una capa de misterio alrededor de él.

Pero no me daba miedo.

Me daba calma.

En la sala, el sueño me cayó encima de golpe. León lo notó.

—Sube a descansar.

—¿Y tú?

—Tengo trabajo.

—Buenas noches —dije, sintiendo otra vez esa timidez absurda de esposa nueva.

Subí.

En la habitación no me acosté de inmediato. Abrí la laptop.

Si ASTRA estaba conmigo, ¿qué iba a presentar Castellanos Tech en tres días?

Necesitaba verlo con mis propios ojos.

En la casa Navarro, Natalia intentaba calmar a Rodrigo.

—No te alteres, amor. Estrella ya no es una niña. Seguro sabe lo que hace.

—¿Que sabe lo que hace? —Rodrigo golpeó la mesa—. Defendió a ese pobre tipo delante de mí y dijo que traerá cien millones. ¡Cien millones! ¿De dónde los va a sacar?

Natalia abrió los ojos.

—¿Cien millones? ¿La familia de él puede pagar eso?

Valeria, recién salida del hospital, también se quedó atenta.

¿Y si León no era tan pobre?

Rodrigo resopló.

—Vive en una casa vieja. ¿Tú crees que tiene ese dinero? Puro teatro. Ese hombre quiere embarazarla y negociar después.

Valeria llevó un vaso de agua a su padre.

—Papá, no te enojes. Mi hermana siempre ha sido impulsiva. Cuando se le pase, volverá. Ella quiere mucho a Diego.

Rodrigo la miró con alivio.

—Tú sí eres sensata.

Natalia le lanzó a Valeria una mirada rápida.

Valeria entendió.

—Mamá, dejé unos documentos en la oficina. Voy un momento.

—Ve con cuidado.

Subió a cambiarse.

Eligió un vestido de tirantes, elegante sin parecer desesperado, se retocó el maquillaje y se miró al espejo.

La belleza de Estrella era limpia, delicada.

La suya también podía serlo.

Y esta noche Diego estaba herido.

Una puerta abierta.

A las once llegó al penthouse de Diego en el centro.

Tenía tarjeta de acceso porque antes le llevaba documentos de trabajo. La usó sin avisar.

La sala estaba en penumbra.

Diego estaba en el sofá, sin saco, con la corbata floja y un vaso vacío en la mano. El rostro perfecto que tantas mujeres admiraban se veía cansado, sombrío.

Valeria sintió celos incluso de su dolor.

Era por Estrella.

—Diego —lo llamó.

Él alzó los ojos, enrojecidos por el alcohol.

—¿Qué haces aquí?

—Me preocupé por ti.

Se sentó a su lado y le tocó la espalda con suavidad.

—Mi papá dijo que mi hermana incluso renunció a la familia por ese hombre.

Diego apretó el vaso.

Sí.

Estrella había dejado la familia.

Lo había dejado a él.

Por un empleado.

Valeria se acercó un poco más.

—No todos te abandonarían así. Yo sé lo valioso que eres. Yo siempre estaría de tu lado.

Su mano buscó la de Diego.

Él, aunque bebido, no había perdido del todo la claridad.

Se incorporó y retiró la mano.

—Valeria, gracias. Pero vete a casa.

La sonrisa de ella se congeló.

—Estás muy tomado. ¿Cómo voy a dejarte solo?

—Quiero estar solo.

La orden fue suave, pero era orden.

Valeria sostuvo la máscara con dificultad.

—Entonces descansa. Mañana vengo a verte.

Salió del departamento con los labios apretados.

En el elevador, el enojo le quemó los ojos.

Todavía perdía contra Estrella.

Pero no por mucho.

Cuando ASTRA fuera presentada, todos sabrían quién era Valeria Navarro.

Y Estrella, casada con un hombre pobre, solo podría mirar desde abajo.

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JZulay
ay....🤦🏼🤷🏼...ahora sí estás de malas...!!! 🙊
JZulay
🤭🤣🤣🤣🤣 ....sus lágrimas quedaron en shock !!!! 🤭
JZulay
🤭😂😂😂😂😂....qué pena
JZulay
uuuiiii....qué excitante !!! 🤔🤦🏼🤭😂😂😂
JZulay
ni puede ni quiere Salvarte 🤔🤭😅😅
JZulay
🤦🏼...niña....no hay como consolarla , porque ud se lo buscó 😤
JZulay
madre mía 😯🙊!!!!
te cayeron a 🍍 piña ....👀
coge... 👊🏼... ese es el hombre que tú querias 😶‍🌫️
para más tarde
carajo, cambien al traductor.
JZulay
👏🏼👏🏼👏🏼....bien dicho
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
JZulay
😯🙊...mira . 👀... el amor de tu vida en momentos de crisis , dándote cariñitos
Mar Sol
Por fin les llegó la hora a esos dos, Valeria y Diego, el descaro de quedarse con algo que no les pertenece, los hace delincuentes, como tal, deben pagar.
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/ Valeria....Valeria 🤭
Andrea Nardelli
exyraordinaria exelentemente escrita
Mirla Loyo
qué lecturas ésta?🥺🤦‍♀️
JZulay
show Time !!!! /Doubt/
JZulay
exactamente sin evidencias, ya están condenados...🤔
pero como Uds responden al amo que paga sus cuentas 🤷🏼
Mirla Loyo
ésta lectura va a ser así en adelante?🤦‍♀️ tanto esperar para ésto?🤬
JZulay
estos últimos capítulos dificulta una poco su comprensión
Mirla Loyo
éste capítulo estuvo como un tocadiscos en revolución 33🤣🤣🤣 no entendí un carajo 🤔🤣🤣
Rosario Velazquez Romero
escritora está terriblemente mal este capitulo
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