Luego de morir, reencarna en el cuerpo de la villana de un juego. Decidida a no morir, se va de vacaciones con su fortuna. Pero su paz es interrumpida con la llegada de un huevo de dragón.
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Capitulo 6
La habitación quedó en silencio después de que Gariel revelara su identidad.
Vivienne seguía sosteniendo a Ren entre sus brazos mientras el pequeño dormía con el rostro apoyado contra su pecho. La daga ya no apuntaba al cuello del emperador, aunque permanecía en su mano.
Gariel fue el primero en romper el silencio.
—No voy a pedirte que me entregues a Ren esta noche.
Vivienne levantó ligeramente una ceja.
—Es una decisión inteligente.
Él esbozó una pequeña sonrisa.
—Sería inútil. Ya entendí que separarlo de ti solo conseguiría hacerlo sufrir.
Su mirada se dirigió al niño.
—Mientras el vínculo del ancla siga activo, debe permanecer contigo.
Vivienne guardó la daga dentro de la funda oculta bajo su almohada.
—¿Entonces qué propones?
—Ven conmigo al Imperio de los Dragones.
Ella permaneció en silencio.
Gariel continuó hablando con calma.
—Quédate hasta que Ren sea capaz de controlar su magia y el vínculo desaparezca de forma natural. Después serás libre de marcharte cuando quieras.
Vivienne no respondió enseguida.
Era una propuesta razonable.
Aun así, seguía desconfiando.
—¿Y por qué habría de aceptar?
Gariel bajó la vista hacia el pequeño.
—Porque tu presencia permitirá que Ren crezca sin miedo... y porque, cuando mi pueblo vea que el heredero está vivo, la guerra dejará de tener sentido.
Vivienne recordó todas las noticias que habían llegado durante los últimos meses.
Las ciudades destruidas.
Los soldados muertos.
Las familias huyendo.
—¿De verdad terminará?
—Sí.
Su respuesta llegó sin vacilar.
—Mientras todos crean que mi hijo desapareció en territorio humano, seguirán luchando para recuperarlo. Cuando vuelva a casa, no habrá motivo para continuar derramando sangre.
Vivienne bajó la vista hacia Ren.
El pequeño seguía profundamente dormido.
Suspiró con resignación.
—Mi retiro duró muy poco.
Gariel dejó escapar una breve risa.
—Eso parece.
Ella volvió a levantar la vista.
—Acepto una condición.
—Te escucho.
—Voy únicamente por Ren.
Él asintió.
—Lo imaginaba.
—No soy tu invitada de honor ni una prisionera. Cuando el vínculo termine, regresaré a mi casa.
Gariel inclinó ligeramente la cabeza.
—Tienes mi palabra.
Vivienne lo observó durante unos segundos.
No encontró dudas en su expresión.
Finalmente habló.
—Partiremos mañana por la mañana.
—Estaré esperándote.
Gariel tomó nuevamente su capa.
Antes de salir dirigió una última mirada a Ren.
Había pasado meses buscándolo.
Verlo dormir tranquilo parecía suficiente para aliviar una parte del peso que llevaba sobre los hombros.
—Hasta mañana, Vivienne.
Ella respondió con un simple movimiento de cabeza.
Cuando la puerta se cerró, Mara apareció desde el pasillo.
Había escuchado parte de la conversación.
—¿De verdad piensa ir?
Vivienne sonrió con cansancio.
—Parece que mis vacaciones seguirán aplazándose.
A la mañana siguiente, el sol apenas comenzaba a salir cuando Vivienne terminó de guardar la última muda de ropa.
No llevaba demasiado equipaje.
Nunca le habían gustado las cosas innecesarias.
Mara la acompañó hasta la entrada de la villa.
—Tendré la casa lista cuando regrese.
Vivienne acomodó mejor a Ren entre sus brazos.
—Espero que sea pronto.
—Lo será.
Las dos permanecieron unos segundos en silencio.
Mara fue quien dio un paso al frente para abrazarla.
—Cuídese.
Vivienne correspondió al abrazo con una sonrisa.
—También cuida mi casa.
—Como siempre.
Vivienne salió finalmente al jardín.
Entonces se quedó completamente inmóvil.
Un enorme dragón rojo ocupaba casi todo el patio.
Sus escamas brillaban bajo la luz de la mañana y sus enormes alas permanecían plegadas mientras observaba la villa con absoluta tranquilidad.
Vivienne levantó lentamente la cabeza para contemplar su tamaño.
—...Es bastante grande.
Una voz conocida respondió delante de ella.
—Es mi forma original.
—Debiste avisar que viajaría en tí.
—¿Habría cambiado algo?
—Me habría preparado mentalmente.
Gariel solo gruño.
—Sube.
Vivienne observó nuevamente la altura.
Antes de que pudiera protestar, Gariel la tomó con cuidado por la ropa.
Vivienne abrió mucho los ojos.
—¡Oye...!
En un solo movimiento la acomodó sobre el lomo.
Ella sujetó inmediatamente a Ren para protegerlo.
—Podías avisar antes de hacer eso.
—Ya estás arriba.
Vivienne soltó un suspiro.
—Los emperadores tienen una extraña costumbre de decidir por los demás.
Él soltó una pequeña risa.
—Lo tendré presente.
El dragón desplegó lentamente las alas.
Un instante después ambos abandonaron el suelo.
Vivienne sintió el viento golpear su rostro mientras la villa se hacía cada vez más pequeña.
Miró hacia abajo.
El mar.
El bosque.
Los caminos.
Todo parecía distinto desde aquella altura.
Ren, lejos de asustarse, soltó una alegre risita.
Movía una de sus pequeñas manos intentando alcanzar las nubes.
Vivienne sonrió sin darse cuenta.
Durante un largo rato viajaron en silencio.
Finalmente fue ella quien habló.
—Quiero saber algo.
Gariel dirigió la mirada al horizonte.
—Pregúntalo.
—¿Quién robó realmente a Ren?
La actitud del emperador perdió parte de su serenidad.
Tardó varios segundos en responder.
—Su madre.
Vivienne volvió la cabeza.
—¿La emperatriz?
—La antigua emperatriz.
Su voz sonó mucho más fría.
—Nunca aceptó que hubiera paz entre nosotros. Formó una alianza con un grupo extremista humano que deseaba una guerra entre nuestras razas.
Vivienne escuchaba sin interrumpir.
—Cuando Ren aún estaba dentro del huevo, aprovecharon un descuido para secuestrarlo.
Ella abrazó un poco más al pequeño.
—Pensaban utilizarlo para controlar al Imperio.
Gariel asintió.
—Si el heredero desaparecía, el Imperio buscaría responsables. Ellos querían señalar a los humanos.
Vivienne comprendió todo.
—Y funcionó.
—Durante meses.
El emperador dejó escapar un largo suspiro.
—Hasta que sentí el poder de Ren despertar cerca de tu villa.
Vivienne permaneció pensativa.
Después habló con una pequeña sonrisa.
—Así que terminé encontrando el problema más grande del continente mientras intentaba disfrutar de mi jubilación.
felicidades y disfruta del don que tenes, imaginar y escribir con esas palabras es grandioso, solo 3 escritoras me pude. haver vivir todo con su escritura, y una de ella sos vos, disfruta de esto y gracias por compartirlo 🥰
Gracias por compartir tan maravillosa historia💕