Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 8: Misión
AYLA (SCARLETT)
El dolor no fue lo primero que sentí. Fue el silencio. Un silencio pesado, irreal... como si el mundo hubiera sido tragado por algo más grande que yo.
No había impacto. No había sangre. Tampoco el eco del golpe repitiéndose en mi cuerpo. Solo... silencio. Un silencio espeso, extraño, como si el mundo hubiera sido suspendido en el tiempo. Parpadeé. Una vez. Dos.
El techo que vi no era ni el de mi departamento. Era más alto. Más ornamentado. Molduras antiguas, un candelabro que colgaba como si perteneciera a otra época. Otro mundo.
Mi respiración se aceleró.
—No puede ser...—susurré, incorporándome de golpe. Las manos. Miré mis manos y no eran mías. Eran más delgadas, más finas, con pequeñas marcas que no reconocía en ellas.
El aire se me atoró en la garganta.
—No..., no, no, no...
Me levanté de la cama tambaleando, hasta toparme con un espejo. Y al verme...
El mundo se rompió nuevamente. No era yo. No era Ayla. Era...
—Scarlett...—murmuré, sintiendo cómo el nombre se deslizaba en mi mente con una claridad aterradora. Yo era ahora Scarlett. La amiga de Sarai. La que murió en manos de Vítor. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.
Di un paso hacia atrás, negando con la cabeza, como si eso pudiera deshacer lo que era evidente.
—Esto... no es real...—mi voz tembló—. Esto no puede ser real.
Y, sin embargo; lo era. Podía sentir el peso de este cuerpo, la textura del suelo bajo mis pies descalzos, el latido acelerado de mi corazón que no me pertenecía... pero era mío al mismo tiempo.
Las imágenes comenzaron a surgir como una tormenta en mi mente que comenzó a encajar de una manera que me asustó aún más. El libro, la advertencia, el accidente, y entonces...
Lo entendí todo.
—Renací, otra vez...
Pero no en mi vida anterior. Si no en la historia que leí el día anterior al accidente. Un nudo se formó en mi estómago.
—No...—susurré, con horror creciendo en mi interior.—No aquí...
Porque era consciente sobre quién era Scarlett.
Sabía lo que le estaba pasando. Las escenas de gritos del libro me golpearon con una brutalidad que era más clara que el agua.
Los gritos. La impotencia de no poder defenderse de los golpes. La muerte...
Mis piernas fallaron y caí de rodillas.
—No voy a morir de ese modo...—dije con decisión firme. Mi respiración se volvía más errática.—No después de todo...
Luego de haber escapado. Luego de haber... elegido vivir.
¿Para terminar aquí? ¿En una historia donde mi destino ya estaba escrito?
Apreté los puños.
—Por supuesto que no.
Esas palabras salieron de forma distinta. Más firme, más vive, más valiente.
—No voy a repetir aquello.
El aire a mi alrededor cambió. Fue un cambio sutil, pero lo pude sentir. Una voz. Fría, clara, inhumana.
"—Sistema activado."
Me quedé completamente desconcertada al oír esa voz.
—¿Qué?—Apenas pude decir.
"""—Identidad confirmada: Scarlett. Conciencia intrusa detectada: Ayla. Sincronizaron en proceso... completada."
El mundo pareció inclinarse de un modo muy raro.
—Debo estar soñando...
"""—NEGATIVO."
Tragué saliva nerviosa.
—¿Quién eres tú?—Hubo un silencio breve que me pareció eterno. Y luego...
"""—Me presento. Soy el Sistema de Corrección Narrativa."
Sentí un escalofrío recorrer mi espalda.
—¿Corrección?
"""""—Así es. Esta historia presenta una desviación crítica que debe ser corregida. Resultado actual: destrucción total de los protagonistas."
Mi mente se congeló por lo absurdo de esta situación.
—¿Qué?—Dije desconcertada. Imágenes atravesaron mi cabeza como relámpagos. Nikolay. Solo. Roto. Consumido por las llamas del odio.
Sarai... muerta.
"""—El objetivo del Sistema es evitar el catastrófico final."
Mi respiración se volvió pesada.
—¿Y yo...?
"""—Eres el agente asignado a esta tarea."
Me solté a reír. Era ridículo.
Me estaba al borde de la histeria.
—¿Por qué yo?—Pregunté pensando en que era ridículo.
"""—Porque deseas que él sea salvado."
El silencio que siguió cayó como una sentencia. Mis manos temblaban. Recordé mis palabras.
"No eres un monstruo..."
"Solo... solo necesitas a alguien que no se vaya..."
Cerré los ojos con fuerza.
—Eso fue solo... un pensamiento...
"""—Deseo registrado. Vínculo emocional establecido."
Abrí los ojos de golpe.
—No puede ser...
"""—Misión asignada:"
Sentí que el aire se volvía cada vez más pesado.
"""—Evitar que Nikolay, tras el accidente y desfiguración, busque destruir a Sarai."
Mi pecho se apretó.
"""—Evitar su muerte en soledad."
Tragué saliva.
"""—Objetivo secundario: identificar al verdadero villano o villana de la historia."
El mundo parecía detenerse.
—¿El verdadero villano?
"""—Información incompleta."
Mi mente empezó a conectar los puntos.
Scarlett. Su muerte. El hombre que la golpeaba. Sarai buscando hacer justicia.
Nikolay sufriendo el accidente.
—El mismo hombre...—susurré, con el corazón acelerado—. El que la mata... es el mismo que provocó el accidente de Nikolay.
"""—Confirmado."
Un frío profundo se instaló en mi pecho.
—Entonces... todo está conectado.
"""—Correcto."
Me llevé una mano a la cabeza.
—Y Sarai... lo deja por ese motivo.
"""—Correcto."
Al descubrir la verdad... ella escogió vengarla. La eligió a ella. Y en el proceso abandonó a Nikolay. De nuevo. Cerré los ojos.
—Eso lo destruyó...
"""""—Resultado: transformación irreversible del sujeto Nikolay. Evento final: muerte en aislamiento."
Mi garganta se cerró. No. No podía permitirlo. No después de haber sentido su dolor. Comprender su dolor. No luego de haber entendido. Abrí los ojos lentamente.
Ya no estaba temblando. No más.
—Así que... debo cambiarlo.
"""""—Afirmativo."
Miré mis manos. No. Mejor dicho miré las manos de Scarlett. La chica destinada a morir.
—Primero voy a sobrevivir.—murmuré. El aire pareció responder a mi determinación.—Y luego...
Levanté la mirada. Con una claridad que no había sentido antes.
—Lo salvo... A él. A mí... A todos.
Pero había algo más. Algo que el sistema había dicho. Algo que comenzó a resonar en mi mente.
"El verdadero villano..."
Fruncí el ceño. Porque si algo había aprendido... Era que las historias nunca eran lo parecían ser a simple vista.
Y esta... claramente no era la excepción.