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Latidos En La Cumbre

Latidos En La Cumbre

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Elara, una veterinaria de élite en Seattle, lo pierde todo tras una negligencia médica provocada por el estrés de un matrimonio abusivo. Buscando anonimato, se muda a Valle Sombrío para dirigir un refugio de animales al borde de la quiebra. Su llegada choca frontalmente con Jason, un hombre huraño y misterioso que vive en una cabaña aislada tras un accidente en el cuerpo de rescate que le dejó una cojera permanente y un alma cerrada bajo llave.

​La rivalidad estalla cuando Elara intenta modernizar el refugio, mientras Jason cree que la naturaleza debe seguir su curso. Sin embargo, la aparición de animales heridos con marcas de redes ilegales los obliga a unir fuerzas. Entre el frío de la montaña y la calidez del refugio, Elara y Jason descubrirán que las cicatrices más profundas no son las que se ven, sino las que sanan cuando alguien decide quedarse.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 18

La noche no traía consuelo, solo una oscuridad densa que parecía devorar las paredes del refugio. En el centro de la sala, bajo una única lámpara que parpadeaba con la inestabilidad de la vieja instalación eléctrica, la tensión entre Elara y Jason había dejado de ser un murmullo para convertirse en un rugido.

​Elara caminaba de un lado a otro, con los brazos cruzados con tanta fuerza que sus uñas se hundían en sus antebrazos. La jaula vacía de Sombra era una herida abierta en su mente.

​—¡No podemos esperar a que amanezca, Jason! —gritó ella, girándose de golpe. Sus ojos estaban inyectados en sangre por el llanto contenido y la falta de sueño—. Miller tiene una ventaja de horas. Si cruzan el desfiladero, habremos perdido a Sombra para siempre. ¡Y tú estás aquí, simplemente revisando mapas como si estuviéramos planeando una excursión!

​Jason dejó caer el mapa sobre la mesa con un golpe seco que resonó en el silencio del refugio. Se levantó lentamente, y su cojera parecía más pesada, más cargada de la fatiga de un hombre que ha cargado con el mundo sobre sus hombros durante demasiado tiempo.

​—¡Estoy intentando que no camines directo hacia una fosa común! —rugió él, acercándose a ella hasta que el calor de su rabia fue palpable—. No son aficionados, Elara. Si entramos por el sendero principal sin un plan, no solo matarán al lobo; te matarán a ti. Y yo... yo no voy a cargar con otro cuerpo de vuelta a casa.

​Elara se plantó frente a él, desafiando la diferencia de altura, desafiando la oscuridad que emanaba de su presencia. Sus pechos casi se tocaban, subiendo y bajando al ritmo de una respiración errática.

​—¡Deja de protegerme como si fuera una de tus malditas víctimas de rescate! —le espetó ella, con la voz quebrada por la desesperación—. No soy una de las personas que dejaste en el glaciar. Soy la mujer que cosió a ese lobo mientras tú temblabas de miedo. ¡Necesito acción, Jason, no tu paternalismo barato!

​Jason la tomó de los hombros con una brusquedad que no buscaba hacer daño, sino anclarla. Sus manos, callosas y calientes, apretaron la tela de su camisa.

​—¡No es paternalismo! —la sacudió levemente, sus rostros a centímetros de distancia—. Es que no puedo perder nada más. ¿Entiendes eso? La montaña se llevó mi vida, mis amigos, mi pierna... ¡Y ahora estás aquí tú, pretendiendo que no me importa si mueres en una mina abandonada!

​El silencio que siguió fue atronador. Elara lo miró fijamente, viendo el dolor puro y la vulnerabilidad que Jason siempre ocultaba tras su máscara de granito. Vio el miedo en sus ojos, no un miedo al peligro, sino un miedo a la pérdida.

​—Jason... —susurró ella, su voz suavizándose.

​La frustración, el terror por Sombra, la sombra acechante de Marcus y la atracción eléctrica que se había estado gestando entre ellos durante semanas colisionaron en ese instante. Fue un quiebre absoluto de todas las barreras.

​Jason no esperó. Acortó la distancia final y sus labios chocaron con los de ella en un beso que no tuvo nada de delicado. Fue un choque de dientes, de alientos robados, un acto de liberación y desesperación pura. Fue el beso de dos náufragos que finalmente encuentran una balsa en mitad de una tormenta asesina.

​Elara soltó un gemido ahogado y rodeó el cuello de Jason con sus brazos, hundiendo sus dedos en su cabello áspero. Él la atrajo hacia sí con una urgencia feroz, levantándola casi del suelo, mientras su mano derecha se hundía en su espalda, intentando fusionar sus cuerpos.

​El beso sabía a sal, a café frío y a la ferocidad de la montaña. Era el sabor de la verdad. No había espacio para el control psicológico de Marcus ni para la culpa de Jason. En ese círculo de luz de luna que entraba por el ventanal, solo existían ellos dos y el latido desbocado de sus corazones.

​Jason se separó apenas unos milímetros, apoyando su frente contra la de ella. Ambos jadeaban como si hubieran corrido kilómetros cuesta arriba. Sus ojos se encontraron, y por primera vez, no hubo secretos.

​—Si vamos a hacer esto —susurró Jason contra sus labios, con la voz rota—, lo haremos juntos. Pero no te alejes de mí, Elara. Por nada del mundo te alejes de mí.

​—No lo haré —respondió ella, sellando la promesa con un beso más breve, pero cargado de una ternura que la hizo temblar—. Ya no sé cómo estar en otro lugar que no sea a tu lado.

​La discusión sobre Sombra no había terminado, pero la naturaleza del conflicto había cambiado. Ya no eran dos extraños chocando sus orgullos; eran aliados cuya conexión acababa de volverse inquebrantable.

​Jason se apartó con lentitud, acariciando la mejilla de Elara con el pulgar antes de volver al mapa. Pero ahora, su mano ya no temblaba.

​—Ellos esperan que vayamos por el norte —dijo él, con una claridad estratégica nueva—. Así que iremos por el túnel de ventilación de la mina vieja. Es una ruta que Miller cree colapsada. Si entramos por ahí, les caeremos encima antes de que puedan cargar los sedantes.

​Elara asintió, limpiándose los labios con el dorso de la mano, sintiendo todavía el calor de Jason en su piel. El miedo por Sombra seguía allí, pero ahora estaba envuelto en una fortaleza que no había sentido nunca.

​El primer beso bajo la luz de la luna de Valle Sombrío no fue el inicio de un cuento de hadas; fue la declaración de guerra más honesta que se había hecho nunca en esa montaña. Mientras empezaban a empacar el equipo de rescate, Elara supo que el pasado de Marcus y la ambición de Miller estaban a punto de enfrentarse a algo que no habían previsto: dos almas rotas que habían decidido que el amor era la forma más peligrosa de resistencia.

​—Vamos por nuestro lobo, Jason —dijo ella, ajustándose el kit médico.

​—Vamos —respondió él, apagando la lámpara y dejando que la noche los envolviera.

​Ya no eran presa y cazador. Eran la tormenta misma.

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Carmen Malpica
Excelente novela
Felisa Bendisky
excelente novela felicitaciones a la escritora súper recomendado 🥰👏👏👏
Toña Chong Montes
Después de haber leído tantas historias aquí,está novela me fascinó,con una narración limpia,bonita,con toques románticos y de aventura.👏👏👏👍👍👍
Antonia Garcia
muy bonita historia gracias por compartir
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
Celina Espinoza
me gusta🥰/Pray/
Celina Espinoza
excelente historia 🥰😍🙏
Lobelia ❣️
🙏😘😊
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