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La Obsesión Del CEO

La Obsesión Del CEO

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Mujer despreciada / Matrimonio contratado / Aventura de una noche / Completas
Popularitas:952.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

A mis veinticinco años, mi mundo se reduce a una sola persona: mi hija, Ana Sofía. Como madre soltera, he aprendido a defenderme de hombres que confunden mi situación con vulnerabilidad; piensan que soy una mujer fácil, pero ese es su grave error.
He luchado sola para darnos un futuro, jurando que solo dejaría entrar a mi vida a alguien que realmente valiera la pena. O eso creía. Un hecho inesperado destrozó mis planes y me acorraló, obligándome a tomar una decisión que me avergüenza, pero que fue la única salida para salvar lo que más amo.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un encuentro con malos entendidos

Cinco años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, transformando el dolor en experiencia y la incertidumbre en éxito. Alicia se miraba al espejo luciendo su toga; finalmente había recibido su título como administradora de empresas, graduándose como una de las mejores de su clase. Había cumplido con cada letra del acuerdo pactado con su abuelo, pero ahora se acercaba la parte más difícil: el día de volver y trabajar codo a codo con esa máquina obsesiva del trabajo que era su hermano mayor.

​Por su lado, Giselle observaba por la ventana del hospital el skyline de Nueva York. Había terminado su carrera hacía dos años con honores y ya ejercía en una de las clínicas más prestigiosas de la ciudad. Su nombre empezaba a resonar en los pasillos de cirugía, pero su lealtad era más fuerte que su ambición. Sabía que Alicia debía regresar a su ciudad natal, y ella no estaba dispuesta a dejar sola a la única persona que le tendió la mano cuAndo el mundo entero le dio la espalda.

​—Sabes que no tienes que hacer esto, Giselle. Aquí está tu vida, tu carrera y la estabilidad de mi sobrina —dijo Alicia, entrando en la habitación con una mezcla de gratitud y tristeza.

​—Ya te dije que pedí el traslado a la sede internacional en nuestra ciudad y no hubo ningún problema. Los directivos aceptaron gustosos —explicó Giselle, regalándole una sonrisa llena de confianza—. No soy la misma niña que huyó de allí, Alicia. Ahora tengo un título, una carrera y, lo más importante, a Ana Sofía.

​—Entonces no se diga más —Alicia la abrazó con fuerza—. Volveremos para iniciar de nuevo, pero esta vez bajo nuestras propias reglas.

​El regreso fue una operación táctica. Giselle no volvió a la casa de sus padres, sino que, con sus ahorros y el apoyo de Alicia, se instaló en un moderno apartamento. Su prioridad absoluta era Ana Sofía, una niña de cuatro años con una inteligencia chispeante y unos ojos profundos que, a veces, le recordaban a Giselle aquel olor a pino y menta que nunca pudo borrar de su memoria.

​El primer día de trabajo en la nueva clínica, Giselle caminaba por los pasillos con su bata blanca perfectamente planchada. Su belleza, ahora madura y sofisticada, hacía que las cabezas se giraran a su paso, pero su mirada gélida mantenía a raya a cualquier pretendiente.

​—Doctora Sandoval, el director quiere verla en la sala de juntas —le informó una enfermera—. El nuevo dueño, un hombre muy importante quiere conocer al nuevo equipo de cirugía.

​Giselle asintió, ajustó su estetoscopio y caminó hacia la sala de juntas con la seguridad de quien ya no le teme a nada. Al abrir la puerta, el corazón le dio un vuelco violento. Sentado a la cabecera de la mesa, vestido con un traje a medida que gritaba poder y arrogancia, estaba el hombre que Alicia llamaba "máquina de trabajo", el hermano de su amiga.

​—Doctora Sandoval, le presento al dueño de este complejo hospitalario y CEO de las Empresas Alcázar —dijo el director—. El señor Diego Alcázar.

​Diego levantó la vista de sus documentos y, por primera vez en cinco años, el tiempo se detuvo. Sus ojos chocaron con los de Giselle, y el aire en la habitación pareció desaparecer. Él reconoció esa mirada de inmediato; era la misma que había buscado sin descanso en cada rincón del mundo.

​—Un placer, doctora —dijo Diego, poniéndose en pie lentamente, con una sonrisa depredadora—. He oído muy buenas referencias de usted, espero no equivocarme.

​Giselle sintió que el suelo temblaba, pero no bajó la vista. La cacería de Diego Alcázar finalmente había terminado, pero lo que él no sabía era que Giselle ya no era la presa, sino la dueña de un secreto que sacudiríasu imperio.

—Señor Alcázar, es un placer conocerlo —respondió Giselle con una frialdad profesional que cortaba el aire.

Ella no lo había reconocido; en su memoria, el hombre de aquella noche era una sombra borrosa y humilde, no este magnate imponente que desbordaba poder. Diego, sin embargo, la reconoció al instante. Esos ojos eran los mismos que lo habían perseguido en sueños durante cinco años. Se acercó a ella y tomó su mano con la delicadeza de un caballero, pero la firmeza de un dueño. Al contacto, una corriente eléctrica recorrió la columna de Giselle, una sensación de déjà vu que la desconcertó profundamente.

—El señor Alcázar quiere invertir en nuestra unidad de pediatría y, como usted es nuestra nueva cirujana jefa en el área, quería conocerla personalmente —intervino el director de la clínica, rompiendo el tenso silencio.

—Estoy muy agradecida por esta noble labor, señor Alcázar. Espero que podamos trabajar en equipo por el bien de los niños —respondió Giselle, retirando su mano con elegancia, aunque se sentía incómoda bajo la mirada inquisitiva de Diego.

—Estoy seguro de que así será —la voz ronca de Diego resonó contra las paredes, cargada de una intención que Giselle no lograba descifrar.

Buscando cualquier excusa para huir de esa presencia abrumadora, Giselle se despidió alegando que tenía una ronda de pacientes pendiente. Salió de la oficina casi corriendo, confundida por la reacción de su propio cuerpo. Sabía, por Alicia, que Diego Alcázar era una máquina de trabajo y un mujeriego que no tomaba en serio a nadie. No era un hombre para ella.

Horas más tarde, durante su breve descanso, Giselle recibió una llamada que iluminó su rostro.

—¡Cariño! —exclamó entusiasmada al auricular—. Sí, amor, volveré temprano esta noche y veremos películas o haremos lo que tú quieras. Te extraño mucho.

Giselle colgó con una sonrisa, sin percatarse de que Diego Alcázar estaba parado a pocos metros, observándola con una mandíbula rígida y los ojos oscurecidos por un ataque de celos injustificado.

—Tendremos un problema —soltó Diego, su voz vibrando con una molestia evidente.

—No le entiendo, ¿podría explicarse? —respondió Giselle, girándose con sorpresa.

—En horas laborales no se permiten llamadas personales de ese tipo. No acepto distracciones románticas de mi personal —espetó él, asumiendo que el "cariño" al otro lado de la línea era un amante.

Giselle lo miró con asombro, pero la sumisión no estaba en su vocabulario. Se paró con firmeza, desafiando su imponente estatura.

—Gracias al cielo no soy parte de su personal directo, señor Alcázar. Soy empleada de esta clínica, y aquí tenemos el derecho de atender a nuestra familia en nuestro tiempo libre.

Sin darle oportunidad de replicar, se dio la vuelta y se marchó. Diego se quedó allí, con los puños cerrados. La rabia le quemaba el pecho: no podía creer que después de buscarla por media década, ella perteneciera a otro hombre. Lo que su arrogancia no le permitía ver era que el "amor" de Giselle no era un novio, sino la pequeña Ana Sofía, el vivo retrato de su propia sangre.

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Ysied Iriza
Ahibeata Una Cucharada de Tu Propio Chocolate para que Aprendas a no Utilizar a Las Mujeres Javier noneres el Unico Hombre Sobre la Faz de la Tierra
Ysied Iriza
Tipico de Esos Hijos de Papi y Mami con Plata son Unos Idiotas Cabrones miravtubque Apostar la Virginidad de Una Chica es muy Malo pero Javier la vas A Pagar Cabron
Rossi
todavía no se me baja fl coraje por las acciones de Diego y aparece este imbécil
Mile
Simplemente una excelente historia... la disfrute muchísimo... Felicidades escritora y gracias por escribir 💐🌹👏🌹
Mile
Me encantó la historia... Gracias por escribir y compartir 👏👏👏🥰
Rossi
este hombre me tiene FURIOSA, así con mayúsculas, pero se va a arrepentí rl hijo de /Awkward//Awkward//Awkward/
Mile
Que viejito más horrible, igual que el nieto 🤬🤬🤬🤬 Pobre Gisselle 😔
Mile
Que esperabas 🤬🤬🤬🤬 que te abrazará y se siguiera humillando por agradecimiento 🤬🤬🤬🤬
Mile
Ya no tengo uñas jajaja 🤣🤣🥰🥰🥰
Carmen Rausseo
Buenas escritora apenas comienza y ya me tiene fascinada pero sería mejor que no quedará embarazada, ya que así sus padres tendrían más motivos para no quererla ver más. Bendiciones
Adriana Lopez Gutiérrez
Excelente. Me. gusta porque siempre el lector está en suspenso
Francisca Garcia
Me gustó la historia gracias por compartir es buena seguiré leyendo /Good/
andreina yepez
me encantó los personajes
alejandra martinez añez
muy tonto él por no darse cuenta q al mencionar lo del anillo literalmente habla de él!!!! y xq no le dice q tiene una hija q está grave x eso necesita saber cómo está!!!!
Luz stella Romero
y donde anda esa Alicia
mercedes briceño
Hermosa historia donde le alor romper todos los esquemas
El perdón es un valor muy importante
Gracias autora por tan hermosa historia
JZulay
de hecho son 2 cosas tuyas 😜
el anillo y otra preciosa joya de coletas y ojitos vivarachos /Slight//Facepalm/
JZulay
Diego Dieguito.....estás formando una tormenta en un vaso de agua /Smug//Slight/
JZulay
hacer de tripas corazón...
y hacerle frente....
no serás la primera ni la última
Noraima Sanchez
buena historia felicidades
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