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REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Reencarnación / Grandes Curvas / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:52.6k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Morir traicionado fue lo de menos.

Vincent Moretti vivió como un depredador en las calles de Nueva York: sin miedo, sin remordimientos… y con una sola regla: nunca confiar.
La rompió una vez. Y lo pagó con la vida.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un mundo que no reconoce… dentro del cuerpo de Emilia, una joven despreciada, vendida por su propia familia a un viejo repugnante como si fuera mercancía.
Débil. Invisible. Encerrada en una vida que no eligió.

Error.

Porque bajo esa piel suave y ese cuerpo que todos subestiman… sigue latiendo el alma de un criminal.

Y Vincent no sabe ser víctima.

Ahora tiene que aprender nuevas reglas:
un cuerpo que no responde, un mundo moderno lleno de cámaras, enemigos con poder… y una familia que cree que puede seguir controlándola.

Pero ellos no entienden algo.

La chica que compraron ya no existe.

Y lo que regresó en su lugar…
es mucho más peligroso.

Entre mafias, traiciones, deseo y venganza, Emilia no solo va a sobrevivir.

Va a

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1: El peor despertar de todas mis muertes.

Oscuridad.

No la oscuridad tranquila de dormir, sino la otra. La espesa. La que pesa. Como estar metido dentro de brea caliente sin poder moverte, sin poder gritar, sin poder hacer nada más que existir en la nada.

Y luego, de golpe, como si alguien le hubiera arrancado una venda de los ojos...

Sintió.

Peso. Un peso brutal aplastándole el pecho. Algo caliente y húmedo contra su cuello. Un aliento que apestaba a cigarro y a whisky caro. Manos. Manos grandes, torpes, sudorosas, manoseándole el cuerpo como si fuera un pedazo de carne en una carnicería.

Y una voz. Ronca. Asquerosa.

—Quédate quieta, gordita. Ya va a pasar.

¿Gordita?

Vincent abrió los ojos.

Lo primero que vio fue un techo alto, blanco, con molduras doradas y un candelabro de cristal que valía más que todo lo que había robado en cinco años de contrabando. Lo segundo fue una cara. Vieja. Arrugada. Con una calva sudorosa que brillaba bajo la luz tenue y unos ojos pequeños, inyectados, que lo miraban con una mezcla de lujuria y algo que solo podía describirse como propiedad.

El viejo estaba encima de él.

Encima de él.

La habitación era enorme. Cama de caoba con dosel, cortinas de seda, alfombra que probablemente costaba lo que un departamento. Un cuarto de rico. De rico viejo. De rico viejo que estaba intentando arrancarle un camisón de satén a alguien que, hasta hace tres segundos, estaba muerto en un almacén bajo el puente de Brooklyn.

El cerebro de Vincent tardó exactamente dos segundos en entender lo que estaba pasando. Dos segundos en los que registró: cuerpo ajeno, manos ajenas, piel suave donde debería haber cicatrices, peso donde debería haber músculo, y ese camisón que alguien le estaba subiendo.

Dos segundos.

Al tercero, su mano derecha encontró la lámpara de la mesita de noche. Pesada. De bronce. De las caras.

El golpe fue uno solo. Limpio. Con la base directo en la sien del viejo, con toda la fuerza que ese brazo desconocido pudo reunir. Sonó como una sandía reventando contra el piso. Un sonido húmedo, definitivo, que Vincent conocía bien.

El viejo se desplomó a un lado de la cama. Los ojos abiertos. La boca abierta. Un hilo de sangre bajándole por la sien hasta la almohada de seda blanca que ahora era de seda roja.

Muerto.

De un golpe.

Con una lámpara.

Vincent se quedó sentado en la cama, respirando agitado, con la lámpara todavía en la mano. Y entonces miró hacia abajo.

Las manos que sostenían la lámpara no eran las suyas. Eran blancas, gordas, suaves, sin callos, sin cicatrices. Los brazos eran gruesos, redondos. Y más abajo...

Tetas.

Vincent Moretti, teniente de los Ferrante, el hombre que había matado a más personas de las que podía contar...

Tenía tetas.

Soltó la lámpara. Se tocó la cara. Cachetes redondos, enormes. Se tocó el pelo. Largo, le llegaba hasta la cintura. Se miró las piernas. Gruesas como troncos, envueltas en ese camisón manchado de sangre.

Se levantó. El peso lo golpeó como un saco de cemento. Las rodillas le crujieron. Los muslos se le rozaban al caminar. Llegó al baño —de mármol, con bañera doble y espejos por todas partes, porque claro que el viejo tenía espejos por todas partes, el cerdo— y se miró.

Una mujer. Joven. Gorda. Cara redonda, ojos grandes color miel, labios gruesos, pelo negro hasta la cintura. El camisón de novia manchado de sangre le quedaba apretado en todos los lugares equivocados.

Estoy en el cuerpo de una mujer gorda.

Y maté a un viejo con una lámpara.

Y entonces llegaron los recuerdos. Como un balde de agua helada, como mil fotografías cayéndole encima sin piedad.

Una niña gorda llorando en un rincón. Un padre que la mira como si fuera un mueble. Una madrastra con sonrisa de víbora. Una hermanastra que le roba todo. Golpes. Insultos. "Gorda asquerosa". "Inútil". "Ojalá te hubieras muerto tú y no tu madre".

Un viejo —el mismo que ahora estaba desparramado en la cama— firmando papeles con el padre. Dándole la mano. Sonriendo. Un negocio. Una transacción.

La vendieron.

Su propia familia la vendió a un viejo asqueroso.

Vincent se agarró del lavamanos de mármol. Las piernas le temblaban, pero no de miedo. De rabia. La misma que sintió cuando las balas de Tommy le destrozaron el pecho. Pero mezclada con algo nuevo, algo que venía de esos recuerdos ajenos, de esa niña que lloró durante años sin que nadie le importara una mierda.

Apretó los dientes.

Hijos de puta.

Respiró. Se miró en el espejo.

—Bueno —dijo, y la voz que salió era suave, aguda, absolutamente ridícula—. Esto es lo que hay.

Se dio la vuelta. Volvió a la habitación. No miró al viejo. No había nada que mirar. Un golpe, un muerto, se acabó.

Abrió el vestidor. Ropa. Mucha, pero nada que le sirviera para huir. Encontró un vestido oscuro que parecía lo más práctico, unas zapatillas planas, y un abrigo largo. Registró la mesita de noche del viejo: una billetera gruesa. La abrió. Billetes. Muchos. Tarjetas de plástico con números que no entendía. Se guardó todo.

Vestirse fue una pesadilla. El sostén lo miró durante diez segundos como si fuera un artefacto de tortura antes de tirarlo de vuelta al cajón.

Ni muerto. Ni muerta. Ni lo que sea que soy ahora.

Caminó hacia la puerta. Miró hacia atrás una sola vez: la cama revuelta, la lámpara en el piso, el viejo con los ojos abiertos.

—Noche de bodas del demonio —murmuró.

Y salió.

El apartamento era un pent-house. Pasillos largos, cuadros en las paredes, pisos de madera brillante. Encontró la puerta principal, la abrió, tomó el ascensor —que casi le provoca un infarto cuando empezó a bajar, porque la última vez que estuvo vivo esas cosas apenas existían— y salió a la calle.

Y ahí fue cuando Vincent Moretti, gángster del bajo mundo neoyorquino, muerto en 1928, casi se cae de culo en la acera.

Era Nueva York.

SuNueva York.

Pero no.

Los edificios llegaban hasta las nubes. Literalmente. Torres de cristal y acero que hacían parecer enanos a los rascacielos que él conoció. Pantallas gigantes brillaban en las esquinas con imágenes que se movían, colores que explotaban, caras enormes sonriendo. Los autos —cientos, miles— eran lisos, brillantes, silenciosos, nada que ver con los Ford ruidosos y torpes que recordaba. Y la gente caminaba mirando unas tablitas luminosas que sostenían con las manos, hipnotizados, como sonámbulos elegantes.

Times Square. Eso era Times Square. Lo reconoció por la forma, por la esquina, por el cruce. Pero todo lo demás era otra cosa. Otro mundo. Otra época.

¿Cuánto tiempo estuve muerto?

Un tipo pasó a su lado hablando solo, sin nadie al frente, gesticulando como un loco. Después otro. Y otra más. Todos hablando solos.

¿Esta ciudad se volvió un manicomio?

Un taxi —amarillo, al menos eso no había cambiado— casi lo atropella al cruzar la calle. Le pitó. Vincent levantó el dedo medio por instinto. El taxista le gritó algo en un idioma que no reconoció.

Al menos los taxistas siguen siendo unos hijos de puta. Algo es algo.

Caminó. O lo intentó. Este cuerpo no estaba hecho para huir. Le faltaba el aire después de tres cuadras. Los muslos se le rozaban haciendo un sonido que en otra circunstancia habría sido cómico. Las zapatillas le lastimaban. Sudaba como si estuviera cargando un piano.

Después de veinte minutos —que en su cuerpo anterior habrían sido cinco—, la vejiga le mandó una señal de emergencia. Encontró un baño público. Se encerró. Se levantó el vestido.

¿Cómo demonios mean las mujeres?

Tardó tres intentos y se salpicó las zapatillas.

—Esto —dijo, mirando el techo del baño con los ojos de una mujer gorda y los recuerdos de un gánster muerto— es el puto infierno.

Se lavó las manos. Se miró en el espejo sucio del baño público. La mujer del reflejo lo miró de vuelta.

Afuera, la ciudad que alguna vez fue suya brillaba como un circo demente. No tenía amigos. No tenía contactos. No tenía idea de cómo funcionaba este mundo. Tenía un cadáver en un pent-house, un cuerpo que no podía correr dos cuadras sin ahogarse, y una billetera con dinero que no sabía si servía igual que antes.

Pero estaba vivo.

O viva.

O lo que fuera.

Ya veré cómo resuelvo esto. Siempre lo resuelvo.

Y siguió caminando.

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MarlingJCF
Joda!!!! ya lo dijo! ☺️
MarlingJCF
Ja!, 🤣🤣🤣
MarlingJCF
Viejo buitre desgraciado /Smug/
MarlingJCF
Esta es la mejor opcion!, usa esa inteligencia tuya
Sabri Nahir Zapata Zini
Súper súper recomendable historia!! La ame
Sabri Nahir Zapata Zini
Aplausos 👏🏽 autora !!! Estuvo fascinante la historia!!! Gracias 😍
MarlingJCF
Tengo dos teorias:

Alguien se esta haciendo pasar por el muerto.

El viejo Reencarno!
MarlingJCF
Hasta yo estaria en shock🤭🤭🤭
MarlingJCF
Mielga esto se puso de locos! osea que te casaste con tu bisnieto! ay Vicent no te enamores😂😂😂
pequeña sole
Fascinante, esta historia, me ha encantado de principio a fin... Me he enamorado de su protagonista y el "no te amo"... gracias por escribir esta bella historia...
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
Miel ga! osea que te vas a casar con tu Doppelgänger!🤭
MarlingJCF
Para que respete! 😂
MarlingJCF
clm! 🤣🤣🤣🤣
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
La pesadilla de toda mujer! La menstruacion🤭🤭
MarlingJCF
Sal de ese Cuerpo Cassidy!🤭🤭
MarlingJCF
"Confiar es bueno, pero No confiar es mejor".
MarlingJCF
Me encanta este tipo de Reencarnação sirmpre son muy interesantes y divertidas.
Cliente anónimo
bien echo emilia duro con todos , pero deja de comer tanto empezaste haciendo ejercicio cuando estabas encerrada y ahora no has echo nada más. es por tu bien ayudarla Vincent 😂
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