“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.
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Capítulo 9 El nombre que no debería recordar
El silencio volvió a llenar la enfermería.
Solo el viento nocturno entraba por la ventana rota, moviendo lentamente las cortinas blancas.
Aren Solaris permanecía de pie frente a la ventana, observando el jardín oscuro.
Los girasoles se movían suavemente bajo la luz de la luna.
Pero su mente estaba lejos de aquel paisaje tranquilo.
Las palabras del atacante seguían resonando en su cabeza.
"Eres exactamente como dijeron."
¿Quién lo había dicho?
¿Y por qué?
Detrás de él, Darian Valerius lo observaba con expresión pensativa.
Darian no era un hombre fácil de inquietar.
Había enfrentado ejércitos.
Había sobrevivido a conspiraciones.
Pero aquello…
Era diferente.
Porque alguien estaba cazando a Aren.
Y lo estaba haciendo con recursos que no eran comunes.
Finalmente habló.
—No me gusta esto.
Aren se giró hacia él.
—Eso es evidente.
Darian cruzó los brazos.
—Los Custodios no se mueven por rumores.
Aren levantó ligeramente una ceja.
—Entonces se mueven por certezas.
—Exactamente.
El silencio volvió a caer entre ellos.
Aren caminó lentamente hacia la mesa donde estaban los frascos de medicina.
Tomó uno entre sus dedos.
—Eso significa que creen saber algo sobre mí.
Darian lo observó.
—Sí.
—Algo que yo no sé.
—Probablemente.
Aren soltó un pequeño suspiro.
—Eso es… incómodo.
Darian levantó una ceja.
—¿Solo incómodo?
Aren respondió con calma.
—No recuerdo lo suficiente como para preocuparme más que eso.
Darian lo miró con incredulidad.
—Eres la persona más tranquila que he visto frente a una situación así.
Aren apoyó el frasco sobre la mesa.
—He pasado la mayor parte de mi vida rodeado de personas heridas o muriendo.
Hizo una breve pausa.
—Eso cambia la perspectiva sobre el peligro.
Darian no respondió de inmediato.
Sus ojos seguían estudiando al omega.
Había algo en Aren que no encajaba con la imagen que el mundo tenía de los omegas.
No era frágil.
No era sumiso.
Y tampoco parecía interesado en agradar a nadie.
Eso era… inusual.
De pronto Darian recordó algo.
—El atacante dijo algo más.
Aren levantó la mirada.
—¿Qué cosa?
—Dijo que eras exactamente como dijeron.
Aren frunció ligeramente el ceño.
—Sí.
Darian caminó hacia la ventana.
—Eso significa que alguien te ha estado describiendo.
Aren permaneció en silencio.
—Alguien que te conoce.
Aquellas palabras pesaron en la habitación.
Porque Aren no recordaba a nadie.
Finalmente habló.
—Eso sería un problema.
Darian lo miró.
—¿Por qué?
—Porque si alguien me conoce…
Hizo una pequeña pausa.
—Entonces probablemente yo también debería conocerlo.
Darian asintió lentamente.
—Exactamente.
El silencio volvió.
Pero esta vez fue interrumpido por pasos apresurados en el pasillo.
La puerta se abrió de golpe.
El beta asistente de Aren entró agitado.
—¡Aren!
Aren levantó la mirada.
—¿Sí?
—Los guardias encontraron algo en el jardín.
Darian frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
El beta respiraba con dificultad.
—Un cuerpo.
La habitación quedó en silencio.
—Uno de los atacantes —continuó— no logró escapar.
Darian ya caminaba hacia la puerta.
—Muéstrame.
El jardín estaba iluminado por varias antorchas.
Los guardias rodeaban el cuerpo del atacante caído.
Aren y Darian se acercaron.
El hombre estaba boca arriba sobre el suelo de piedra.
Su respiración era débil.
Pero aún estaba vivo.
Aren se arrodilló junto a él.
—Todavía respira.
Uno de los guardias habló.
—Intentó escapar por la muralla.
Darian observó al hombre.
—Parece que no tuvo suerte.
Los ojos del atacante se movieron lentamente hacia Aren.
Por un instante…
Algo parecido al miedo apareció en su expresión.
—Tú… —susurró.
Aren lo observó.
—Sí.
El hombre respiraba con dificultad.
—No deberías estar aquí.
Aren inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso ya lo dijeron antes.
El atacante comenzó a reír débilmente.
—No entiendes…
Darian dio un paso adelante.
—Explícate.
El hombre lo miró.
Luego volvió a mirar a Aren.
—El niño…
El silencio cayó sobre el jardín.
Aren frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué niño?
El hombre lo observó fijamente.
—El niño del santuario.
Las palabras golpearon algo en la mente de Aren.
Una imagen.
Difusa.
Un edificio de piedra.
Luz entrando por vitrales.
Y una voz.
"Protégelo."
Aren se quedó inmóvil.
Darian lo notó inmediatamente.
—¿Aren?
El omega no respondió.
El atacante sonrió débilmente.
—Así que todavía vive…
Darian agarró al hombre por la túnica.
—Habla.
Pero el atacante apenas estaba consciente.
Sus ojos seguían fijos en Aren.
—El niño del santuario…
Su voz se volvió apenas un susurro.
—Finalmente apareció.
Y entonces…
Sus ojos se cerraron.
El hombre dejó de respirar.
El silencio cayó sobre el jardín.
Darian soltó lentamente la ropa del atacante.
Luego miró a Aren.
El omega seguía completamente quieto.
—¿Aren?
Aren parpadeó.
Como si acabara de despertar.
—Sí.
Darian lo observó con atención.
—¿Sabes de qué hablaba?
Aren dudó.
Solo un segundo.
—No.
Pero Darian no parecía convencido.
—Mentiste.
Aren sostuvo su mirada.
—No.
—Entonces dime qué fue esa reacción.
Aren respiró lentamente.
—Solo fue un recuerdo.
El alfa frunció el ceño.
—¿Un recuerdo?
—Sí.
Darian cruzó los brazos.
—¿Del santuario?
Aren miró hacia la luna.
—Tal vez.
El silencio volvió.
Pero esta vez la tensión era distinta.
Porque Darian ahora estaba seguro de algo.
Aren no era solo un sanador.
Había algo más.
Algo que incluso el propio omega no comprendía.
Y por primera vez desde que todo comenzó…
Darian sintió algo inesperado.
Preocupación.
Porque si los Custodios estaban cazando a Aren…
Entonces el omega estaba en medio de algo mucho más grande de lo que cualquiera imaginaba.
Y eso significaba que lo peor…
Aún no había comenzado.
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¿Qué creen que significa "el niño del santuario"?
¿Aren realmente no recuerda su pasado… o está ocultando algo?
Los leo en comentarios 👀
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