La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
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El Despertar de la Memoría
La primera semana del tratamiento experimental fue un descenso al agotamiento físico para Charly y una prueba de fuego emocional para Cassandra. El fármaco, un neuro-regenerador de última generación, provocaba en el paciente fiebres altas y espasmos musculares mientras las conexiones neuronales se reactivaban, pero ya sabían que no sería nada fácil al comienzo de este.
Cassandra se instaló prácticamente en la clínica. Su dedicación era absoluta. Vigilaba los monitores, ajustaba las dosis de suero y, lo más importante, hablaba con Charly durante horas. Le leía artículos de medicina, le contaba noticias del mundo y le ayudaba a realizar ejercicios de memoria para disipar la niebla que aún cubría parte de su pasado , esa sería la prueba de la mejora principal.
Alexander cumplió su palabra de no interferir, pero su presencia era una sombra constante. Se sentaba en el pequeño sofá del rincón de la habitación, observando en silencio. Ver a Cassandra trabajar era una revelación dolorosa. La veía serena, inteligente y autoritaria con el personal de enfermería; era una mujer que brillaba con luz propia, y él se odiaba por haber intentado apagar esa luz durante años.
Una noche, cuando la fiebre de Charly alcanzó un punto crítico, Cassandra no se apartó de su lado. Le aplicaba compresas frías en la frente con una ternura que hizo que Alexander se levantara, incapaz de seguir mirando desde la distancia.
—Déjame ayudarte —susurró él, extendiendo la mano hacia el recipiente con agua.
Cassandra no lo miró. Siguió con su labor.
—No es necesario, señor Thompson. Vuelva a su asiento o retírese a su casa. El paciente necesita un ambiente tranquilo.
—Por favor, deja de llamarme así —suplicó él—. Sé que no merezco ni que me mires, pero Charly es mi hermano... y tú sigues siendo mi esposa.
Cassandra dejó la compresa y finalmente levantó los ojos. La luz fluorescente hacía que su mirada pareciera de acero.
—En esta habitación soy su médico. Fuera de ella, no soy nada para usted. Si realmente le importa Charly, mantenga la distancia. Su culpa no es la medicina que él necesita y en cuanto a seguir siendo su esposa, eso ya lo veremos cuando este tratamiento termine.
Al segundo mes, los resultados del tratamiento fueron calificados de "milagrosos" por el Dr. Sterling. Charly ya podía sentarse por sí mismo en una silla de ruedas y su habla era mucho más fluida, aunque su memoria seguía teniendo lagunas selectivas, especialmente sobre la noche del accidente.
Una tarde, mientras Alexander y Cassandra estaban en la habitación, Charly miró una de las flores que Alexander había traído. Eran orquídeas blancas.
—Recuerdo estas flores —dijo Charly de repente, con la voz clara—. Kattya las odiaba. Decía que parecían de funeral.
Alexander se tensó. Cassandra dejó de anotar en su gráfico y escuchó.
—Esa noche... —continuó Charly, cerrando los ojos con fuerza—. Ella estaba furiosa porque yo no quería darle más dinero para sus deudas. Se puso al volante... gritaba que si no era de ella, no sería de nadie ,no se exactamente de quien hablaba ,pero sabía que no se trataba de mí, porque me había dicho que ya estaba aburriendose de salir conmigo. Recuerdo el olor a neumáticos quemados y su risa... Ella tenía el cinturón puesto pero yo salí disparado del auto ante el impacto.
El silencio que siguió fue sepulcral. Alexander sintió que el suelo desaparecía. Aunque ya sabía la verdad, escucharla de labios de Charly era como recibir una sentencia definitiva. Había destruido su matrimonio por una mujer que no solo fue culpable, sino que fue una cínica , sembrando siempre la duda en el.
Charly tomó la mano de Cassandra.
—Tú no eres como ella. Alex, fuiste un idiota por no darte cuenta. Ella me da tranquilidad, no rs como tú que solo sabes dar órdenes.
—Lo sé, Charly. Lo sé cada segundo de mi vida —respondió Alexander, con los ojos empañados, conteniendo las lágrimas que se querian desbordar .
Cassandra sintió una punzada de tristeza. Miró a Charly, quien la observaba con una adoración que empezaba a ir más allá de la gratitud de un paciente. Charly veía en ella una verdadera amiga ,alguien en quien podía confiar, mientras que Alexander veía su redención perdida.
—Mañana empezaremos las pruebas de marcha —dijo Cassandra, rompiendo el momento con profesionalismo—. Charly, has progresado más en ocho semanas de lo que muchos hacen en dos años. En un mes estarás listo para el alta.
—¿Y te irás a Suiza entonces? —preguntó Charly, con un rastro de angustia.
Cassandra miró a Alexander, quien sostenía el aliento esperando la respuesta. Ella recordó la oferta del Dr. Sterling y la libertad que la esperaba tras su partida.
—Mi compromiso con este caso termina cuando tú camines por esa puerta, Charly. Lo que pase después... es una decisión que ya tomare cuando este preparada.
Alexander cerró los ojos, entendiendo el mensaje. El tratamiento estaba curando a Charly, pero el tiempo se le agotaba a él. Cassandra estaba salvando a su hermano para poder irse con la conciencia tranquila, dejándolo atrás en la soledad que él mismo había sembrado. La medicina de tres meses estaba funcionando, pero para el corazón de Alexander, no existía protocolo experimental que pudiera reparar el daño causado.
La noticia cayó como un rayo en medio de la tormenta. Cassandra, que se enorgullecía de su control y su temple científico, no pudo prever que su propio cuerpo le daría la espalda en el momento más crítico de su plan de huida.