NovelToon NovelToon
Deseo Prohibido

Deseo Prohibido

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / CEO
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Arianna Rose

​"Ella es la inocencia que él no puede tocar. Él es el pecado que ella no puede evitar."
​Lucía Bennet es dulce, romántica y nunca ha conocido el amor. Como asistente de Dante Moretti, sabe que él es un hombre prohibido: está comprometido con una heredera poderosa y una cláusula en su contrato le prohíbe acercarse a él bajo pena de una demanda millonaria.
​Dante es implacable y frío, pero la pureza de Lucía ha despertado en él una obsesión que no puede controlar. Tras la fachada del CEO perfecto, se esconde un deseo insaciable que amenaza con destruirlo todo.
​Atrapados en una suite en Milán, la línea profesional se rompe. Entre una boda por interés, una familia que exige obediencia y un contrato legal implacable, ambos se hunden en una pasión clandestina.

NovelToon tiene autorización de Arianna Rose para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El límite del autocontrol

Dante observó a Lucía dormir en el café biblioteca durante unos minutos más. Verla así, tan ajena a las intrigas que la rodeaban, le dio la claridad que necesitaba. Sabía que Alessia no se detendría, pero él tampoco. Mañana mismo contactaría a su hermana en Nueva York; ella necesitaba una asistente de confianza para su fundación de arte, un lugar donde Lucía estaría a salvo y donde él podría seguir viéndola sin que el contrato de la firma fuera una soga al cuello. Además, enviaría a Alessia a París bajo la excusa de organizar los detalles de la boda con los mejores diseñadores del mundo. La distancia era su mejor arma.

​Sin embargo, el plan maestro de Dante se desmoronó en el momento en que Lucía abrió los ojos.

​—Señor... me quedé dormida —murmuró ella, parpadeando con lentitud, con la voz suave y ronca por el sueño—. Lo siento tanto.

​—No te disculpes, Lucía. Vámonos, es tarde —respondió él, con una voz que luchaba por mantenerse firme.

​El trayecto de regreso al hotel fue un tormento de silencios cargados. Cuando salieron del ascensor en el piso de sus habitaciones, el pasillo estaba sumido en una luz tenue y amarillenta que acentuaba la soledad del lugar. Lucía caminaba un paso por delante de él, y el suave balanceo de sus caderas bajo la tela de su traje sastre empezó a erosionar los últimos restos de la disciplina de Dante.

​Al llegar frente a la puerta de la habitación de ella, Lucía se detuvo y se giró para despedirse.

—Buenas noches, señor Moretti. Gracias por... por todo.

​Dante no respondió. Se quedó allí, de pie, bloqueando el paso, con los ojos grises fijos en los labios de ella. El aire entre ambos se volvió denso, eléctrico, casi imposible de respirar. Lucía sintió que sus piernas flaqueaban. La cercanía de Dante era como un imán que la despojaba de toda voluntad.

​—Lucía —susurró él, y el sonido de su nombre fue la chispa que incendió la pólvora.

​Antes de que ella pudiera reaccionar, Dante dio un paso al frente, atrapándola contra la pared fría del pasillo. El contraste entre el muro gélido a su espalda y el calor volcánico del cuerpo de él hizo que ella soltara un gemido ahogado. Sus manos se hundieron en el cabello castaño de ella, obligándola a levantar el rostro.

​El primer beso no fue suave. Fue una colisión de semanas de represión, de hambre acumulada y de un deseo que bordeaba la desesperación. Dante la besó con una posesividad salvaje, reclamando su boca como si su vida dependiera de ello. Lucía, lejos de asustarse, respondió con una urgencia que la sorprendió a sí misma. Sus manos subieron por el pecho de él, sintiendo el latido errático de su corazón, hasta enredarse con fuerza en su nuca. Lo agarró por el cuello del traje, tirando de él, queriendo fundirse en su cuerpo, queriendo detener el tiempo en ese instante eterno de placer y pecado.

​Dante bajó los besos hacia su cuello, su lengua trazando una línea de fuego sobre su piel de porcelana. Sus manos bajaron hasta su cintura, apretándola contra él con una fuerza que le recordaba a Lucía que él era un hombre acostumbrado a tomar lo que deseaba. Las caricias se volvieron más intensas, más erráticas; las manos de Dante subieron por sus muslos, elevando la temperatura de la noche hasta un punto de no retorno. Lucía sentía que el mundo desaparecía, que solo existían sus labios, su aroma y ese contacto que la hacía vibrar de pies a cabeza. Estaban al borde de la entrega total, a un paso de entrar en esa habitación y olvidar que el resto del mundo existía.

​Pero entonces, el eco de unas risas y el sonido de varias voces acercándose desde el fondo del pasillo rompieron el hechizo. Eran otros huéspedes que regresaban de una cena, sus pasos resonando sobre la alfombra.

​Dante se detuvo en seco, con la respiración entrecortada y la frente apoyada contra la de ella. Sus ojos estaban oscuros, nublados por una lujuria que casi lo había hecho perder la razón.

​—Alguien viene —gruñó él, su voz era un hilo de advertencia y frustración pura.

​Lucía, con los labios hinchados y los ojos empañados por el éxtasis, apenas podía procesar la realidad. Sus manos seguían aferradas a su cuello, negándose a soltarlo.

​—Entra —le ordenó Dante en un susurro urgente, mientras las voces se escuchaban cada vez más cerca—. ¡Ahora, Lucía!

​Ella soltó un suspiro entrecortado, le lanzó una última mirada llena de una pasión hambrienta y entró en su habitación, cerrando la puerta justo cuando las sombras de los otros huéspedes aparecían en el pasillo.

​Lucía se apoyó contra la madera de la puerta, deslizándose hasta el suelo. Tenía el corazón martilleando contra sus costillas y el sabor de Dante aún en sus labios. Estaba extasiada, abrumada por la intensidad de lo que acababa de vivir. Sabía que después de ese beso, ya no había marcha atrás. Habían cruzado el umbral, y el deseo prohibido ya no era una posibilidad, sino un incendio que amenazaba con consumirlos a ambos.

​Afuera, Dante se quedó un segundo inmóvil, recomponiendo su traje y su máscara de hielo antes de caminar hacia su propia suite, con el cuerpo todavía ardiendo y una certeza absoluta: Milán ya no era una ciudad de negocios, era el lugar donde su alma acababa de ser reclamada por la mujer que se suponía no debía tocar jamás.

1
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo
Tere Jimenez
muy emocionante el principio gracias por compartir
Isbelia Narvaez
amiga escritora me encanto tu novela....felicidades...
yanetsi izarra: Aaww☺️ Gracias amiga! Me alegra mucho saber que te gustó 🥰
total 2 replies
Tere Jimenez
empieza muy interesante gracias por compartir
yanetsi izarra: Me alegra mucho que te haya gustado! Gracias a ti!
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play