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Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse / Completas
Popularitas:37.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné en el omega destinado a morir por amor.
Abandonado por el protagonista, incluso estando embarazado.
Esta vez no rogaré.
Me iré con mi hijo… y escribiré mi propio final feliz.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23 — Donde el equilibrio se aprende juntos

El empedrado aún guardaba el frío de la mañana cuando retomaron el paso. El río murmuraba a un costado, cargando reflejos de nubes que se movían rápido. Lysien caminaba con más atención ahora, el cuerpo todavía vibrándole por el susto. El pulso se le iba acomodando, pero cada latido seguía recordándole la cercanía inesperada de Kaelen.

—¿Quieres que vayamos por la calle seca? —preguntó Kaelen, señalando el tramo menos húmedo—. No es un rodeo grande.

Lysien asintió. No por miedo, sino por cuidado. Cambiar de ruta también era una decisión.

Avanzaron despacio. El barrio empezaba a despertar del todo: persianas subiendo, el olor a café aguado escapando de una ventana, el golpe hueco de un barril rodando. Lysien respiró hondo, tratando de ordenar el latido que aún se le colaba en la garganta.

—Gracias por… no soltarme —dijo, con la voz más firme que hacía unos minutos.

Kaelen inclinó la cabeza, sin dramatizar el gesto.

—Gracias por dejarte sostener —respondió—. A veces, eso es lo más difícil.

El rubor volvió, suave esta vez, como una brasa que se niega a apagarse del todo. Lysien desvió la mirada, tímido, y se concentró en el ritmo de sus pasos. En el aire, el aroma tenue de jazmín y té negro se asomó otra vez, no tan intenso como antes, pero presente. Kaelen lo percibió y dejó que la sonrisa se le quedara en los ojos, sin acercarse más de lo necesario.

Llegaron a la imprenta. El interior olía a tinta fresca y a papel húmedo. El impresor discutía con un proveedor por un retraso en la entrega. Lysien no se colocó en medio; escuchó primero.

—Si lo descargamos ahora, bloqueamos la entrada —dijo el proveedor—. No puedo moverlo solo.

—Entonces no lo muevas solo —intervino Lysien—. Dos personas ahora es menos tiempo perdido que un bloqueo después. Yo coordino.

Distribuyó tareas con gestos pequeños. Dos aprendices, el proveedor, el espacio despejado. El conflicto se disolvió en trabajo coordinado. Kaelen observó desde la puerta, atento a no ocupar el centro de la escena. El liderazgo de Lysien era orden silencioso.

—Gracias —dijo el proveedor al terminar—. No esperaba… que fuera tan simple.

—Las cosas simples necesitan a alguien que las nombre —respondió Lysien.

La mañana avanzó con ajustes y pausas. Lysien se sentó cuando el mareo quiso asomarse. No se disculpó por ello. Kaelen, desde el umbral, hizo un gesto breve de aprobación que no invadía. Ese apoyo contenido era un lenguaje que ambos estaban aprendiendo.

Al mediodía, salieron al patio trasero para tomar aire. El sol caía tibio sobre la madera. Lysien apoyó el cuaderno en la mesa y se permitió cerrar los ojos un instante. El cansancio se le acomodó en los hombros como un animal que aprende a quedarse quieto.

—¿Te duele el tobillo? —preguntó Kaelen, recordando el resbalón.

—No —respondió Lysien—. Fue más el susto que el cuerpo.

Kaelen asintió. No pidió revisar, no ofreció cargarlo. Respetó la autonomía sin retirarse del todo.

—Traje agua —dijo, dejándole el termo a un costado—. Por si te sirve.

El gesto pequeño volvió a encenderle el rubor a Lysien. Las orejas le tomaron un tono rosado discreto. Desvió la mirada al termo, sonriendo sin querer. En el aire, el jazmín y el té se mezclaron con el olor a madera calentada por el sol.

—Gracias —murmuró.

—De nada —respondió Kaelen—. No es una deuda.

Por la tarde, la funcionaria del consejo llegó con un par de ajustes finales al protocolo. Lysien leyó con atención. Señaló un punto donde la redacción volvía a “excepcionalizar” a los omegas en gestación.

—Aquí otra vez nos dejan en la nota al pie —dijo—. Cambiemos el orden. Primero personas, luego condiciones.

La funcionaria suspiró, cansada, pero tomó nota.

—No te rindes —admitió.

—No me escondo —corrigió Lysien.

Kaelen se mantuvo al margen, presente sin eclipsar. Cuando la funcionaria se fue, el barrio pareció respirar un poco más ancho.

Caminaron hacia el río al caer la tarde. El viento traía olor a algas y a pan tostado. Lysien se detuvo en el mismo tramo del empedrado donde había resbalado antes. Miró el suelo, luego alzó la vista.

—No me gusta que un tropiezo me cambie el paso —dijo—. Pero sí me gusta elegir el terreno cuando puedo.

Kaelen sonrió, pequeño.

—Elegir el terreno también es valentía.

Se sentaron en el banco. Un músico callejero afinaba un laúd a unos metros. La melodía que surgió fue torpe al principio, luego encontró su forma. Lysien escuchó con atención, el pulso ya más calmo.

—No pensé que… —empezó, y se detuvo—. No pensé que me sentiría así por gestos tan pequeños.

Kaelen no se acercó. Dejó que la distancia fuera un puente, no un muro.

—Los gestos pequeños no empujan —dijo—. A veces, por eso llegan.

El rubor volvió a subirle a Lysien, esta vez sin vergüenza. Las orejas se le encendieron un poco más. El aroma de felicidad se deslizó suave en el aire. Kaelen lo percibió y, sin triunfalismos, inclinó la cabeza como quien agradece una señal.

—No te voy a apurar —añadió—. No quiero que elijas nada hoy. Quiero que tengas días donde lo que eliges es no huir.

Lysien respiró hondo. Miró el agua. El río seguía su curso sin pedir permiso. El latido del corazón le marcó un ritmo nuevo, más estable.

—No huyo —dijo—. Camino.

El sol terminó de caer. La luz se volvió azul. Kaelen se levantó primero, ofreciéndole el brazo sin tocarlo, solo dejando claro que estaba ahí si Lysien lo necesitaba. Lysien se incorporó por su cuenta, sonriendo por la oferta que no exigía ser aceptada.

—Gracias por no soltarme —repitió, esta vez con más calma.

—Gracias por quedarte —respondió Kaelen.

Caminaron de vuelta al barrio por la calle seca. El mundo siguió con su ruido. Y entre pasos cuidadosos, dos personas aprendieron que el equilibrio no se impone: se practica juntos, sin invadirse.

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Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Annyely: 🥹 Gracias por notarlo
Quería que el personaje hablara más con lo que hace que con lo que dice
¿Qué fue lo que más te gustó de él hasta ahora?
total 1 replies
Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Marcela Ponce
aprecen filosofos estos dos...
Marcela Ponce
autora en todas las historias de Abo los betas no tiene olor ni pueden oler las feromonas... crotica constructiva
Estrella Guadalupe Martinez Vera
muy linda novela en donde enseña a qué uno nunca está solo siempre va haber alguien que sea tu apoyo ❤️❤️para
Annyely: Gracias por tus palabras, Estrella 💙
Me alegra muchísimo que te haya gustado la novela y el mensaje que transmite. A veces creemos que estamos solos, pero siempre puede aparecer alguien que cambie nuestro destino.
Gracias por leerla y por comentar.
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
y que pasó con el Ducado 🤔 y ese duque que fue de el nunca reclamo la paternidad del pequeño eso si es raro pero bueno al final de cuentas lo que cuenta es que Lysien encontró paz
Annyely: En realidad ese duque nunca se preocupó por el protagonista ni por el niño. Prefirió ignorar todo antes que asumir la verdad.
Estrella, dime algo… si algún día regresara arrepentido, ¿crees que merecería ser perdonado? 👀
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
siiii ❤️❤️❤️❤️ me encantó
Annyely: “¡Me alegra muchísimo que te haya gustado! ❤️ Gracias por leer y comentar, eso anima mucho a seguir escribiendo.”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
que bello ahora son un gran equipo juntos por siempre 😍😍😍😍
Annyely: “Sí, después de todo lo que pasaron merecen estar juntos. Gracias por seguir la historia hasta aquí ❤️.”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
💕💕💕💕
Estrella Guadalupe Martinez Vera
por fin nació su bebé ❤️❤️❤️❤️
Annyely: “¡Sí! Fue un momento muy esperado. Gracias por acompañar toda la historia hasta este punto ❤️ ¿Te imaginabas que el nacimiento sería así?”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
está en labor de parto donde está el curandero 🤨
Annyely: “¡Exacto! En ese momento todo estaba pasando demasiado rápido… y no todos estaban preparados para lo que venía. ¿Creíste que algo malo iba a pasar?”
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Estrella Guadalupe Martinez Vera
cielos
Estrella Guadalupe Martinez Vera
es que está estresado por todo lo que le sucede al barrio y es lógico que su cuerpo se recienta
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que tensión eso es lo que busca ese infeliz del Duque 😡😡😡
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaggggrrr😡😡😡😡 ese Duque
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🥹🥹🥹🥹
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si a de ser difícil para Lysien ya que en su mundo no conoció ese afecto al perder a sus padres a tan joven edad y luego llegar a otro mundo desconocido y encima embarazado
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaaay me encanta esa imagen es tan tierna y dulce 🥹🥹🥹🥹❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
creo se repitió el capítulo 😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
😍😍😍😍 hay el amoooor
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