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La Obsesión Del CEO

La Obsesión Del CEO

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Mujer despreciada / Matrimonio contratado / Aventura de una noche / Completas
Popularitas:666.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

A mis veinticinco años, mi mundo se reduce a una sola persona: mi hija, Ana Sofía. Como madre soltera, he aprendido a defenderme de hombres que confunden mi situación con vulnerabilidad; piensan que soy una mujer fácil, pero ese es su grave error.
He luchado sola para darnos un futuro, jurando que solo dejaría entrar a mi vida a alguien que realmente valiera la pena. O eso creía. Un hecho inesperado destrozó mis planes y me acorraló, obligándome a tomar una decisión que me avergüenza, pero que fue la única salida para salvar lo que más amo.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El peso de la verdad

El trayecto hacia el registro civil se sumió en un silencio sepulcral, interrumpido únicamente por el golpeteo rítmico de los dedos de Giselle contra su bolso. Diego la observaba de reojo; ella vestía un traje sastre sencillo que acentuaba su palidez, y sus ojos, fijos en la ventana, parecían ver algo mucho más lejano que el paisaje urbano.

Al llegar, el juez ya los esperaba en una oficina privada, cortesía de las influencias de los Alcázar. Diego actuaba con la eficiencia de quien firma la adquisición de una multinacional, pero Giselle se sentía como si caminara hacia su propio juicio.

—Pueden proceder con la firma —dijo el juez, extendiendo una pluma de oro hacia ellos.

Diego firmó con un trazo firme y elegante. Luego, fue el turno de Giselle. Cuando ella tomó la pluma, Diego notó que su mano temblaba de forma incontrolable. Ella cerró los ojos un segundo, respiró hondo y estampó su firma, sellando su destino y entregando su libertad a cambio de la vida de su hija.

—Felicidades, señores Alcázar —pronunció el juez con una sonrisa ensayada.

En ese preciso instante, el teléfono de Giselle —aquel con la pantalla astillada que apenas se mantenía funcional— vibró violentamente sobre la mesa. Ella lo arrebató antes de que Diego pudiera reaccionar. Era un mensaje de texto. Sus ojos recorrieron las palabras y su rostro pasó de la palidez al blanco absoluto.

“Ana despertó. Hay una complicación. Tienes que venir ya.” — Enrique.

—Tengo que irme —soltó ella, sin mirar a Diego, guardando el móvil en su bolso con movimientos erráticos.

—¿A dónde crees que vas? —Diego la sujetó del brazo, deteniéndola en seco frente al juez—. Acabamos de casarnos, Giselle. Hay una prensa afuera esperando, y mi abuelo aguarda para un brindis.

—¡Me importa un bledo tu prensa y tu brindis! —estalló ella, deshaciéndose de su agarre con una fuerza nacida de la desesperación—. Ya tienes lo que querías, ya tienes tu firma. El resto del trato lo cumpliré después, pero ahora... ahora mi vida depende de que salga de aquí.

Diego se quedó petrificado ante la intensidad del odio y la angustia que emanaban de ella. No era la actitud de alguien que iba a encontrarse con un amante; era el grito de un animal herido.

—Giselle, espera... —intentó decir, pero ella ya corría hacia la salida, ignorando los flashes de los fotógrafos que acechaban en la entrada.

Diego se quedó allí, de pie en la oficina del juez, con el acta de matrimonio en la mano. Los nombres "Diego Alcázar" y "Giselle Sandoval" estaban unidos legalmente, pero nunca se habían sentido tan distantes. Miró la pluma sobre la mesa y luego el registro de llamadas que había visto la noche anterior.

"Hospital".

Esa palabra volvió a martillear su mente. Sin pensarlo dos veces, Diego salió tras ella. No iba a dejar que se escapara, no esta vez. Si ella iba a un hospital, él descubriría de una vez por todas quién era esa "Ana" que lograba que la imperturbable doctora Sandoval perdiera la razón.

El motor del auto de Diego rugió mientras seguía al taxi de Giselle a través del tráfico pesado. Su corazón latía con una mezcla de rabia y un miedo desconocido. Estaba a punto de cruzar una línea de la que no habría retorno, y algo en su interior le decía que lo que encontraría al final de ese camino cambiaría su mundo para siempre.

El taxi frenó bruscamente frente a la entrada de urgencias y Giselle saltó del vehículo antes de que este se detuviera por completo. Diego, que venía pisándole los talones en su propio auto, estacionó de cualquier manera y corrió tras ella. La vio cruzar las puertas automáticas con una desesperación que le heló la sangre.

Giselle no se detuvo en recepción. Corrió por los pasillos que conocía de memoria hasta llegar a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Al llegar al mostrador, Enrique la recibió con el rostro tenso.

—¿Qué pasó? ¿Cómo está? —logró articular ella, sin aire.

—Tuvo una arritmia súbita, Giselle. Logramos estabilizarla, pero su corazón está muy débil después de la cirugía —explicó Enrique en voz baja, tomándola de los hombros—. Tienes que calmarte, ella te necesita fuerte.

Giselle sintió que las piernas le fallaban. El mundo empezó a dar vueltas y el sonido del hospital se convirtió en un zumbido ensordecedor.

—No... no otra vez... —susurró.

Fue en ese momento cuando Diego dobló la esquina del pasillo. Se detuvo en seco al ver a Giselle apoyada en Enrique, pero antes de que sus celos pudieran reaccionar, vio algo que lo dejó paralizado. A través del gran ventanal de la UCI, justo frente a Giselle, había una pequeña cama rodeada de monitores. Y en ella, una niña de cuatro años, pálida y con el cabello castaño revuelto, luchaba por respirar.

El parecido era innegable. La forma de los ojos, la curva de los labios... era una versión miniatura de la mujer que acababa de convertir en su esposa.

—¿Giselle? —llamó Diego, con la voz apenas audible.

Ella se giró lentamente. Al verlo allí, la última reserva de energía que le quedaba se agotó. El peso de la mentira, el miedo a la muerte de su hija y la humillación del matrimonio por contrato se unieron en un solo golpe devastador.

—Es mi hija, Diego —sollozó ella, con una mirada de agonía pura—. Se está muriendo y tú... tú me pedías un brindis.

Giselle cerró los ojos y su cuerpo se desplomó. Diego reaccionó con una rapidez que no sabía que tenía, atrapándola antes de que golpeara el suelo. La cargó en sus brazos, sintiendo lo ligera y frágil que era en realidad.

—¡Un médico! —rugió Diego, con el pánico apoderándose de él mientras miraba alternativamente a la mujer inconsciente en sus brazos y a la niña que luchaba en la habitación—. ¡Enrique, ayúdala!

Enrique, que había observado la escena con una mezcla de lástima y reproche, se acercó.

—Ella no ha dormido ni comido en tres días, Alcázar. Ha estado vendiendo su vida para pagar esa cama de hospital —dijo Enrique con dureza mientras ayudaba a colocar a Giselle en una camilla—. Esa niña de ahí... se llama Ana Sofía. Es lo único que Giselle tiene en el mundo.

Diego se quedó de pie, solo en el pasillo, mirando a través del cristal. Sus manos aún temblaban por el peso de Giselle. Se acercó lentamente al ventanal y puso su mano sobre el vidrio, justo frente a la pequeña Ana.

—Ana... —susurró, y por primera vez en años, las lágrimas rodaron por las mejillas del imperturbable Diego Alcázar.

En ese momento, el anillo que llevaba en su bolsillo pareció pesar una tonelada. El recuerdo de la noche en el hotel regresó con una fuerza violenta. Cuatro años. La niña tenía cuatro años. El cálculo matemático fue como una bofetada en el rostro.

No era solo la hija de Giselle. Podia ser su hija también.

1
Reina Martínez
ESE DETECTIVE FUE BIEN CHINBO ..PRÁCTICAMENTE NO LE INFORME NADA DE LA VIDA DE ELLA
Elia María Ramírez Rodríguez
Wow ❤️ al fin firmaron la pareja que desearon llenos de amor deseo y pasión dentro de su relación en pareja, y responsabilidad amor respeto compresión todo lo que conlleva se PADRES de Ana Sofía.
Elia María Ramírez Rodríguez
Don Valero es una GRAN fichita lo que hace la gente por dinero o propiedades ojalá que con esto que está pasando no se terminen separando Darío y Giselle.
Elia María Ramírez Rodríguez
Ohhh que culpa tiene Gisselle aunque los hijos pagan por la culpa de los padres pero en el caso de Darío y Alicia el culpable parece ser el abuelo. autora nunca nombró que pasó con los padres de ellos nunca fueron nombrados.
Elia María Ramírez Rodríguez
El sabotaje del doctor Martinez fue pagado por Javier pero que poca profesión tiene el doctor Martinez ni con todo el dinero que le dieron puede limpiar la la imagen que se formó por provocar ese gran error para ayudar a Javier 😈😫😠
Elia María Ramírez Rodríguez
Autora este capitulo está muy bonito pero ya que termine el problema con Javier.
Elia María Ramírez Rodríguez
Lo más importante es que se dieron una oportunidad entre ellos Diego ya no le mientas, de tanto amor que se dieron ojalá no les llegue otro integrante a la familia 🍼
Elia María Ramírez Rodríguez
Lo bueno de todo esto es que Gisselle ya no le tiene tanto coraje a Diego poco a poco va a ir teniendo una mejor relación a lo mejor se enamoran.🌷❣️
Elia María Ramírez Rodríguez
Lo bueno es que Diego y Gisselle se dieron cuenta de el acuerdo que hicieron con Javier 😠se van a llevar una gran sorpresa y esto que está pasando van a unir un poco a Diego y a Gisselle 🌷
Elia María Ramírez Rodríguez
Don Valerio y Alicia está que se queman del coraje y con justa razón el que te dañen a un familiar tan querido como es Diego para su hermano y un nieto cálmensen ahorita para que estén tranquilos Gisselle y Diego al rato se la cobran hagan que Javier se las pague.
Elia María Ramírez Rodríguez
Hay no pobrecito Diego recibió un disparo por defender a Gisselle pero ella no tiene enemigos solo a Javier 😈👿 el es un mostró que es lo que quiere de Gisselle si el que la engaño fue el el destruyó su beca en la universidad de medicina.
Elia María Ramírez Rodríguez
😫 De verdad está equivocada al actuar así Gisselle, Diego cometió errores pero ella también lo hizo ella OCULTÓ qie tenía una hija.
Elia María Ramírez Rodríguez
Me gusto este capitulo pero en 1o. lugar Diego no la obligo a casarse ella lo decidió porque necesitaba el dinero, 2o. Diego no la corrió del trabajo no le dió tiempo de dar la orden porque se fue detrás de ella 3.- El no actuó con la cabeza fría para desir como actuar estaba lleno de celos imagínando muchas cosas que su amante era Felipe y que le quitaba dinero y a él no le hacía caso.😫😠
Elia María Ramírez Rodríguez
El error que cometisté Diego es averle ocultado las cosas como pasaron y el error más grande fueron esos celos son fundamento pensabas que con tu actuar tan horrible imponiendo tu riqueza ibas a conseguir lo que deseabas.Que equivocado estás ahora a luchar de todas las maneras que se te ocurran se pasiente, amoroso, ojalá tengas éxito y te perdone.
Elia María Ramírez Rodríguez
Ese abuelo tan metiche debería a esperar que Diego tome la decisión de hacerle la prueba por deseó de el ahora que tenga los resultados ojalá no le valla a querer quitar a la niña a Gisselle, no valla hacer problema entre Diego y Gisselle.
Jos Qui
hasta que por fin le regreso la inteligencia al hombre 😂🤭
Elia María Ramírez Rodríguez
Que bonito a de ver sentido Gisselle que la defendieran de esa manera, ella mejor que nadien sabe de lo ruin y cobarde que es Javier
Elia María Ramírez Rodríguez
Poco a poco Gisselle va a ir viendo a Diego de diferente manera, ojalá que sea pronto para que tengan un poco de tranquilidad.
Elia María Ramírez Rodríguez
Gisselle dale la oportunidad de que te consiste y veas o descubras que fue el hombre de la noche del hotel ❣️🌷
Elia María Ramírez Rodríguez
Diego poco a poco vas acercandote a Gisselle y Ana Sofía 🌷no te desesperes.
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