Renace en la novela que estaba leyendo.. el día de la boda con el conde mudo.. Pero ella cambiará su destino.
* Esta novela es parte de un mundo mágico*
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Mansion Collins
Cuando ambas cruzaron el umbral de la mansión Collins, lo hicieron con sonrisas impecables, como si minutos antes no hubieran intercambiado miradas cargadas de intención.
El salón principal estaba adornado con más flores amarillas y cintas doradas. Criados iban y venían ultimando detalles para la celebración nocturna.
El abuelo Collins fue el primero en notar a Emma.
—¡Querida! —exclamó con genuino agrado, avanzando hacia ella con los brazos abiertos.
Emma respondió con calidez medida. Lo abrazó con respeto y le habló con ese tono dulce que siempre sabía usar con los mayores.
—Abuelo, la mansión luce hermosa.
Esperó, con paciencia calculada, a que apareciera el tío Collins. No tardó en hacerlo, acomodándose el chaleco con gesto satisfecho.
Emma respiró hondo y habló con serenidad..
—Familia, la fiesta de Vanessa será realmente magnífica. Debe haberles costado una fortuna.
El tío Collins tosió, carraspeando como si hubiese estado esperando exactamente ese momento.
—Justamente… sobre eso iba a hablar contigo…
Pero Emma no le dio espacio.
Sonrió con mayor amplitud, casi entusiasmada.
—Por cierto, vi que quien trajo las flores fue el hermano de la duquesa. Qué prestigio para la fiesta.
El abuelo Collins alzó ligeramente las cejas.
Emma continuó, con aparente inocencia..
—Imagino que el pago será puntual, claro. No quisiera yo deberle nada a alguien así.. Tener como enemigo al duque Evenson… qué miedo. Ni siquiera los Devlin se atreverían a algo así.
El silencio que siguió fue denso.
El abuelo Collins giró lentamente la cabeza hacia su hijo.
El tío Collins sonrió… pero fue una sonrisa nerviosa.
Emma avanzó un paso más en su argumento, sin perder el tono amable.
—Porque, claro, para planear una celebración tan grande debieron calcular muy bien los costos. Es admirable.. Yo estoy aprendiendo a hacerlo en la mansión Devlin.
Los ojos del tío Collins brillaron con un destello de esperanza. Por un segundo creyó ver la puerta abierta.
—Ah, sí… bueno… como ahora formas parte de esa familia…
Pero Emma lo interrumpió suavemente.
—Precisamente por eso no puedo gastar ni una moneda de más.
La sonrisa seguía en su rostro. La firmeza estaba en su voz.
—Todo está inventariado. Cada gasto queda registrado mientras aprendo la administración. Y cualquier suma extraordinaria debe ser aprobada por el abuelo Devlin.
La frase cayó como un martillo envuelto en terciopelo.
El color abandonó el rostro del tío Collins.
Vanessa, que hasta ese momento había mantenido la compostura, sintió cómo se le tensaban los labios. Su piel palideció apenas.
Emma inclinó la cabeza con dulzura.
—Pero estoy segura de que lo tienen todo perfectamente calculado.
El abuelo Collins observó la escena con atención renovada.
El tío Collins comprendió entonces que el plan.. si lo había habido.. se había desmoronado antes siquiera de pronunciarse.
Y Vanessa, detrás de su sonrisa rígida, entendió algo aún más inquietante.. La nueva Emma no era la misma pieza fácil de mover. Era alguien que sabía exactamente dónde presionar.
Asimismo, el tío Collins aflojó discretamente el cuello de su camisa, como si de pronto el aire del salón se hubiera vuelto escaso. La sonrisa que intentó sostener parecía más una mueca.
—Pero, sobrina… ¿tu prima no te habló antes de la fiesta?
Mientras lo decía, lanzó una mirada cargada de molestia hacia Vanessa.
Emma sostuvo la expresión tranquila.
—Sí, habló conmigo.
El tío sonrió con alivio prematuro.
—Ah, entonces…
—Me dijo que quería bailar con mi esposo..
El abuelo Collins frunció ligeramente el ceño.
Vanessa abrió la boca, pero fue su padre quien habló primero.
—Lo dijo en broma.. Ya sabes cómo es, siempre tan… juguetona.
Emma negó con suavidad.
—No lo pareció.
Su voz no era elevada, pero sí firme.
—No sé si fue broma o no, pero a Daniel le molestó. Y a los Devlin también.
El abuelo Collins volvió a mirar a su hijo.
Emma continuó, midiendo cada palabra.
—No es bien visto que una señorita insista en bailar con un hombre casado. Los Devlin no están contentos con la familia ahora.
El efecto fue inmediato.
El rostro del tío Collins pasó del nerviosismo al enojo en cuestión de segundos. Sus ojos se clavaron en Vanessa con una furia apenas contenida.
—Ven conmigo..
La tomó del brazo con firmeza y la condujo hacia el exterior del salón, alejándola de las miradas.
Emma permaneció serena.
Se giró hacia el abuelo Collins y retomó la conversación con tono respetuoso, hablando de asuntos triviales como si nada hubiera ocurrido.
Pero, por el rabillo del ojo, observaba.
Desde el jardín lateral podía verse al tío Collins gesticulando con brusquedad. Su voz no llegaba clara, pero el movimiento de sus manos, el dedo señalando con reproche, la postura rígida, dejaban poco a la imaginación.
Vanessa estaba frente a él, la cabeza baja, recibiendo la reprimenda.
Emma sintió una satisfacción tranquila.
No era escándalo lo que había provocado.
Era consecuencia.
Y mientras el tío Collins descargaba su frustración por un posible conflicto con los Devlin, Emma sonrió con serenidad ante el abuelo, manteniendo intacta su imagen de esposa prudente y condesa responsable.
Esta vez, la humillación no llevaba su nombre.
Maravilloso Daniel sigue asi👏