Priscila Lewinsky
La primera vez que lo vi, sabía que sería mi maldición. Su mirada era capaz de traspasar mi ser. El problema era... que yo estaba casada.
Christian Wright
Su mirada triste le llamó la atención. ¿Cómo una belleza como ella podría ser infeliz? Quería hacerla suya... pero le pertenecía a otro. ¿Serán su salvación o su peor error?
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Dime la verdad...
[CHRISTIAN]
Se sentía frustrado, habían pasado 2 días y su sirena no contestaba. No lo entendía, todo había estado bien la última vez. Esto era tan jodidamente frustrante. Quería verla, saber que estaba bien. Estaba en el trabajo y no podía concentrarse en sus diseños. Había pasado por su casa con la esperanza de verla, pero no había tenido suerte.
Cuando terminó de trabajar se montó en la moto. Fué a su apartamento, cuando subió había alguien en la entrada. Luego reconoció a su sirena... llevaba gafas oscuras. Iba a abrazarla pero ella se distanció y lo dejó helado. ¿Qué rayos había pasado?
Christian- ¿Qué sucede sirena?
Priscila- ¿Podemos hablar adentro?
Christian- Claro...
Abrió la puerta y ella entró. Estaba actuando raro, diría que incluso con frialdad. Luego se volteó, no podía ver sus ojos. ¿Por que no se quitaba las putas gafas?
Priscila- Lamento no haber respondido a tus mensajes... pero quise venir para decírtelo de frente.
Christian- ¿Decirme que? - preguntó incómodo
Priscila- Estar contigo fué genial... pero debe acabar. Lo siento...
Christian- ¿Bromeas? No te dejaré ir. ¿Por qué me dices esto ahora?
Priscila- No puedes obligarme Christian... es lo mejor para los dos. - dijo con un nudo en la garganta
Christian- Tu no quieres esto, ¿por que te portas así?
Priscila- No importa lo que yo quiera, por favor no me escribas más.
Christian- Al menos mírame y quítate eso.
Él la agarró y le quitó las gafas. Tenía un lado del ojo morado. ¿Qué carajo le había pasado?
Christian- ¿Qué te pasó?
Priscila- Nada... discutí con mi marido y me caí.
Christian- ¿Estás segura? Si te puso una mano encima lo mataré.
Priscila- No me hizo nada y no te metas en mi vida. Todo fué un error, discúlpame por haber permitido que esto llegara tan lejos.
Christian- Eso no es lo que quieres, dime que te hizo tu marido.
Priscila- Tu lo dijiste... mi marido. Te pido por favor que te alejes de mi. No me hables, no me busques y si me vez... actúa como si yo no existiera.
Ella iba a tocar su rostro y luego bajó la mano. Sabía que le había pasado algo... no quería dejarla ir. Pero lo trataba de manera tan fría que lo enojaba. No quería verlo... era increíble que ella lo dejara otra vez. Entonces al diablo con ella.
Christian- ¿Quieres terminar? Bien, vete. A la mierda esto... y a la mierda tu. - dijo furioso
Ella lo miró con tristeza y asintió. Luego la vió irse sin mirar atrás.
Christian- ¡Maldición!
Le dió un puño a la pared... sentía mucha rabia. ¿Por que no le decía la maldita verdad? Estaba seguro de que aquel tipo le pegó.
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[PRISCILA]
No quería dejarlo... ¿pero que podía hacer? Se había dado cuenta de que estaba sola. Aquella noche cuando llegó, Anderson la había visto.
Priscila- ¿Llegaste?
Anderson- ¿Con quien estabas?- dijo enojado
Priscila- No andaba con nadie...
Anderson- ¡Te vi con un hombre!
Priscila- Ahhh... la persona de la motora. Estaba perdido y le daba la dirección. Igual sabes que nadie se fijará en mi...
Anderson- Eso sí es verdad... tu con otro jajajaja- se rió a carcajadas- Nadie en su sano juicio estaría con una gorda como tu.
Priscila- ¿Por qué no me das el divorcio?
Anderson- ¿Qué dijiste?
Su cara se volvió siniestra y la agarró por el cabello. Dolía mucho y varias lágrimas se le salieron.
Priscila- ¡Suéltame por favor!
Anderson- ¡Jamás tendrás el divorcio perra! Nunca serás felíz... vivirás conmigo hasta el día que mueras.
La soltó haciéndola caer al piso.
Priscila- No entiendo por que me odias. Todavía puedes hacer tu vida, encontrar a una mujer que te ame...
Luego sintió un golpe en el rostro, fué tan fuerte que se quedó aturdida. Dolía mucho, se puso a llorar y él dió la vuelta.
Anderson- Nunca te vas a librar de mi... entiendelo estúpida.
Ella sólo lloraba, no entendía por que era así. ¿Qué mal le había hecho? Entre lágrimas llamó a la policía y cuando llegaron Anderson los atendió. Dijo que había hecho un berrinche y que todo estaba bien. Ninguno fué a chequearla. Cuando se fueron él la tomó de la barbilla y la apretó fuerte.
Anderson- Vuelve a hacerlo y te juro que te irá peor. - dijo en tono amenazante.
Luego de eso se fué de la casa... ella sólo lloraba. Veía los mensajes de Christian, pero no tenía el valor de responder. Hasta que vió su moto por la casa. Tenía miedo de que Anderson lo viera. Podría lastimarlo... no quería eso. Debía protegerlo y decidió acabar con esa locura.
Pero ahora sentía que era lo peor, su cara estaba llena de rabia. Lo peor es que pudo notar la tristeza en su mirada. ¿Realmente cometía un error? No, él estaría bien sin ella. Era lo mejor...
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...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Se encontraba comiendo con su hermana y está no dejaba de mirarla con tristeza. ¿Tan mal se veía? Odiaba su vida, no era felíz... No había nacido para ser libre... mas bien para sufrir. Christian no le había vuelto a escribir... era lo mejor. Además sabía que encontraría a otra en cualquier momento. Él era muy atractivo, le iría espectacular.
Alana- ¿Estás segura de lo que hiciste?
Priscila- Si... era lo correcto. Créeme ese hombre debe estar saliendo con varias ya. Lo mejor es que no serán mujeres casadas como yo o igual de gordas...
Alana- Deja de decir que estás gorda, eso no es cierto. Me dan ganas de pegarte cada vez que dices eso.
No se por que se enojaba, si eso era una realidad. Y de las peores cosas que le podía pasar, estaba sucediendo en ese momento. Christian entraba con una morena despampanante. Se le calló la cara de vergüenza. Esa era el tipo de chica que debía andar con él y no una gorda como ella. Alana lo vió entrar también y la miró molesta.
Alana- Creo que ahora si la cagaste hermana.
Priscila- Te dije que fué mi decisión... ahora estará bien.
Luego él la vió y la ignoró. Eso le dolió mucho, pero era lo que le había pedido. Ojalá se hubiera vestido mejor... su día era una porquería. Estaba muerta de celos y no podía hacer nada. Él platicaba con la chica muy sonriente y eso le molestaba. Luego la chica puso su mano sobre la de él y sintió náuseas.
Alana- ¿Te sientes bien?- preguntó preocupada
Priscila- No... creo que me voy a casa. Lo siento... te llamo después.
Alana- Priscila...
Ella solo salió del lugar, no quería verlo con otra. Esa imagen no se le borraba de la cabeza. Era su culpa y aún así no lo quería ver con otra. Tenía el rostro bañado en lágrimas... que fastidio. Luego sintió que agarraban su mano, ella giró sorprendida y era él. ¿Por que tenía que aparecer? ¿Por que no desaparecía?
Priscila- ¿Por qué no desapareces? ¿Qué quieres de mi? - dijo llorando
Entonces la agarró fuerte y la besó...