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La Heredera Regresa

La Heredera Regresa

Status: Terminada
Genre:Romance / Venganza / Reencarnación / Completas
Popularitas:194
Nilai: 5
nombre de autor: Kayanne

Le dieron unos pocos meses de vida. Ese mismo día descubrió que el hombre al que amaba tenía otra mujer… y un hijo.

Livia lo tenía todo: apellido, fortuna, un prometido «perfecto» y una boda en marcha. Lo que no tenía era la verdad. Murió sin ella, convencida de que había desperdiciado su vida entera suplicando amor a quien solo la quería por lo que podía darle.

Pero cuando vuelve a abrir los ojos, el calendario marca una fecha de años atrás. Está viva, está sana… y se acuerda de absolutamente todo.

Esta vez no habrá lágrimas frente a la puerta de una oficina, ni disculpas que aceptar, ni promesas a medias. Livia sabe quién es Marcus, sabe quién es Carolina y sabe exactamente qué va a pasar si no hace nada. Así que hará lo contrario: dejar de dar, dejar de justificar, dejar de callar. Sin gritos. Sin escándalos. Solo con la calma de quien ya lo perdió todo una vez.

Mientras las puertas empiezan a cerrarse una por una para quienes se acostumbraron a vivir de ella, Livia descubre algo que nunca quiso ver: alguien ha estado a su lado desde siempre, sin pedir nada, sin hacer ruido… esperando a que ella aprendiera a mirar.

Una segunda oportunidad. Una venganza que no necesita levantar la voz. Y un amor que no se parece a nada de lo que conoció.

¿Qué haría una heredera que sabe cómo termina la historia?

Elegirse a sí misma.

NovelToon tiene autorización de Kayanne para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 — Cuando Livia abrió los ojos

Livia abrió los ojos de golpe.

Su primer pensamiento fue que todavía se estaba muriendo.

El pecho se le elevó en una respiración profunda. Después otra. Y otra.

Se quedó inmóvil, esperando el dolor. El peso en el cuerpo. La dificultad para respirar. El cansancio absoluto que se había apoderado de sus últimos días.

No pasó nada.

Parpadeó. Una vez. Dos.

El techo sobre ella se veía perfectamente nítido. Frunció el ceño y se llevó las manos a la cara. Volvió a respirar.

No había tubos. No había medicinas. No había aparatos. No existía esa sensación de que su cuerpo estaba a punto de rendirse.

Se sentó en la cama. El movimiento fue tan fácil que se quedó unos segundos sin reaccionar.

—¿Qué...?

Su propia voz la asustó. Era firme. Clara. Viva.

Se llevó una mano al pecho. El corazón latía fuerte. Regular. Vivo.

Se pasó las manos por los brazos, por la cara, por el cabello. Todo estaba normal. O casi todo. El cuarto le resultaba familiar. Demasiado familiar.

Livia miró a su alrededor. Los muebles. Las cortinas. El escritorio. El sillón junto a la ventana. Todo pertenecía a una etapa de su vida que ella conocía muy bien.

Pero eso era imposible.

Se levantó despacio y caminó hasta el espejo. Se detuvo frente a él. Y se quedó sin aliento.

La mujer reflejada no era la mujer que había muerto. Era más joven. Mucho más joven. Su piel se veía sana. Sus ojos no tenían el mismo cansancio. No quedaba ninguna señal de los meses de sufrimiento.

Livia se tocó la cara. La mujer del espejo hizo lo mismo.

—No...

Dio un paso atrás. Volvió a mirar. No había duda. Era ella. Pero una versión de sí misma que ya no debería existir.

Corrió hasta la mesita de noche, donde había un celular, y lo tomó con las manos temblorosas. La pantalla se encendió.

Livia se quedó inmóvil. La fecha que aparecía ahí le disparó el corazón. La revisó de nuevo. Y otra vez.

No había error. Esa fecha pertenecía a años antes de su muerte. Años antes de la enfermedad. Años antes de descubrir la traición. Años antes de perder todo lo que creía haber construido.

—Esto no puede estar pasando.

Dejó el celular sobre la cama y empezó a caminar de un lado a otro, tratando de encontrar una explicación racional. Quizá era un sueño. Quizá estaba inconsciente. Quizá su mente estaba creando una realidad antes del final.

Pero los sueños no solían ser tan nítidos. Sentía el suelo bajo los pies. Sentía el aire entrar en los pulmones. Sentía su propio corazón.

Abrió la puerta del cuarto. El pasillo era exactamente como lo recordaba. Algunos detalles que había olvidado volvían a estar frente a ella.

La casa estaba en silencio. Bajó las escaleras. Cada escalón parecía confirmar lo imposible.

Al llegar a la planta baja, se encontró con una empleada de la casa. La mujer se detuvo en cuanto la vio.

—¿Señorita Livia? ¿Ya se despertó?

Livia se quedó mirándola. Esa voz. Esa persona. Todo era real.

—¿Qué día es hoy?

La mujer respondió, sin entender la pregunta.

A Livia se le aflojaron las piernas. Tuvo que apoyar una mano en la barandilla.

Había vuelto.

No sabía cómo. No sabía por qué. Pero había vuelto.

Y de pronto un recuerdo específico le atravesó la mente.

Marcus. Carolina.

La secuencia de acontecimientos todavía no había comenzado. La relación secreta aún no había llegado al punto en que destruiría su vida. El futuro que conocía seguía por delante.

Cerró los ojos. Conocía cada paso de aquel camino. Conocía las mentiras que se dirían. Conocía las decisiones que se tomarían. Conocía el precio que pagaría por confiar en las personas equivocadas.

Pero ahora había una diferencia. Ella lo sabía.

Cuando volvió a abrir los ojos, algo había cambiado en su mirada. Ya no era solo confusión. Era conciencia.

Regresó al cuarto y cerró la puerta. Se sentó en la cama y volvió a tomar el celular. Pasó los dedos por la pantalla. Había mensajes antiguos. Fotografías. Citas. Conversaciones que pertenecían a esa época. Todo estaba antes del desastre.

Abrió una fotografía. Marcus aparecía sonriendo.

Durante unos segundos, Livia solo la observó. En otra vida, esa imagen le habría provocado cariño. Ahora le provocaba una sensación completamente distinta. Conocía al hombre que había detrás de esa sonrisa. Conocía el futuro que él iba a esconder. Conocía a la mujer que entraría en su vida. Conocía el precio que pagaría por no ver la verdad.

Apagó la pantalla.

—Esta vez no.

Las palabras salieron bajas. Firmes.

Se levantó y fue otra vez hasta el espejo. Se miró.

Seguía siendo joven. Seguía teniendo tiempo. Seguía teniendo opciones. Todavía podía cambiarlo todo.

Por unos segundos, la emoción casi la desbordó. Quería llorar. Quería reír. Quería creer que aquello era algún tipo de milagro. Pero una pregunta no se le iba de la cabeza.

¿Por qué ella?

¿Por qué recibir una segunda oportunidad después de creer que todo había terminado?

Livia no tenía respuesta. Quizá nunca la tendría. Pero, por primera vez en mucho tiempo, no necesitaba tener todas las respuestas. Solo necesitaba aprovechar el tiempo que le habían dado.

Volvió a mirar su reflejo.

—Regresé.

Decirlo en voz alta lo hizo todo más real. Livia estaba viva. Joven. Sana. Y frente a un futuro que todavía no había ocurrido: el futuro que la antigua Livia conocía como destino, y que esta nueva Livia empezaba a ver como una elección.

Respiró hondo. Esta vez no sentía miedo a la muerte. Sentía miedo de volver a desperdiciar la vida. Y ese miedo era distinto. Era un miedo que podía convertirse en fuerza.

Tomó el celular. Antes que nada, necesitaba confirmar hasta qué punto sus recuerdos seguían intactos. Necesitaba averiguar cuánto tiempo tenía antes de que los acontecimientos comenzaran. Necesitaba entender qué podía cambiar. Y, sobre todo, necesitaba recordarlo todo.

Porque, si de verdad aquella era su segunda oportunidad, no permitiría que la antigua Livia volviera a manejar su vida.

La mujer que había muerto creyendo que no existía vuelta atrás se había quedado en el pasado. La mujer que ahora estaba frente al espejo tenía otra oportunidad.

Y esta vez, Livia no pensaba desperdiciarla.

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paty creative
autora me parece hasta ahorita bien tu novela, bien la forma de narrar, aunque siento que todo está siendo un poco repetitivo, ojalá esto cambie. confirme vaya avanzando...
paty creative
ya para que quiere verlo, ya supo todo que más quiere hablar con el 🙄
paty creative
que poco hombres son, quieren tener todo en la misma vida... a mí, mi ex cuando teníamos 13 años de matrimonio y según yo una vida estable y familia feliz el decidió que quera también formar otra familia..
aún viviendo conmigo le compro anillo y le propuso matrimonio a la otra, y lo peor es que todos incluyendola a ella sabían que estaba conmigo 😕
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