Candelaria Echeverría nunca imaginó que un embarazo que no logra explicar, una familia que le da la espalda y un hombre al que apenas comprende terminarían convirtiendo su vida en un escándalo.
León Salvatierra sabe lo que es estar en la cima y perderlo todo. Lo que no esperaba era terminar casado con una mujer que preferiría verlo arder antes que compartir su apellido.
Ella quiere el divorcio. Él asegura que nunca tuvo una verdadera oportunidad de ser su marido.
Pero el juez tiene otros planes: un año más de matrimonio bajo condiciones que no admiten escapatoria. Una sola habitación, una sola cama y una convivencia real antes de decidir su futuro.
Doce meses para descubrir si están condenados a odiarse o si su matrimonio esconde algo que ninguno se atreve a admitir.
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LA BOMBA LANZADA POR LEÓN
...VALERIA SALVATIERRA...
Jamás le diré a Candelaria lo que la desgraciada que tiene como madre me dijo cuando llegué a recogerla. Maldita bruja, cuando le llegue su karma, espero estar en primera fila para verlo y con un tazón de palomitas en la mano para no perderme ningún detalle.
--No sé cómo podría esperar que ella fuera decente teniendo una amiga como tú-- me miró de arriba abajo con superioridad
--Demasiado buena persona salió tu hija teniendo como referencia un ejemplo como tú
Yo siempre la había tratado con respeto, sin tutearla, pero si ella creía que eso continuaría siendo así, estaba muy equivocada.
Si algo tuve claro al crecer fue que el respeto se entrega cuando se recibe del mismo modo, y esa mujer necesitaba que alguien le dijera todas sus verdades.
--Insolente. No eres más que una mala influencia-- se acercó a mí, pretendiendo intimidarme
--Me llevaré a Candelaria conmigo porque aquí no fue bien tratada, y todo por culpa de tu demonio, ese que consideras un hijo modelo y un milagro
Noté cómo levantaba la mano para darme una bofetada.
--Lo que me hagas te será devuelto-- le advertí
--Ayúdala a terminar rápido lo que esté haciendo. Esta es una familia decente y, por obvias razones, ustedes no pertenecen aquí
Me alejé para ayudar a mi amiga. No quería que Candelaria escuchara a su madre ser tan denigrante ni exponerla a enfrentar alguna complicación durante el embarazo por eso.
Pretendí hacerla sentir bienvenida en mi apartamento y, dentro de lo posible, aliviar algunas de sus preocupaciones.
La conozco demasiado y sé que fracasé en mi misión de distraerla. Quizá lo hice porque realmente tengo muchas cosas en la cabeza. Las dos personas que más amo en el mundo están sufriendo: Candelaria por su embarazo y su familia, y León por haber sido alcanzado por un problema que no le pertenece.
Siempre mantengo algún tipo de comunicación con mi hermano, casi todos los días. Si no le escribo yo, lo hace él, aunque últimamente soy yo quien siempre lo busca, y eso únicamente pasa cuando está abrumado.
¿Saben qué es lo peor y lo que más odio? Que él esté pagando las consecuencias por algo de lo que es inocente. Yo saldría a gritar a los cuatro vientos y hasta convocaría una rueda de prensa para contar mi verdad, pero él prefiere soportarlo todo.
--León, diles la verdad. Perderás todo por lo que tanto trabajaste y eres inocente-- le aconsejé hasta el cansancio durante meses
--¿De qué serviría, Vale? No voy a arruinar la imagen de nadie y tampoco serviría de nada porque el público ya decidió que soy culpable
--¡No me importa! ¿Piensas quedarte en Aurevia para siempre?-- cuestioné-- Te extraño
--No lo sé, estoy intentando encontrar una salida, pero quiero que estés tranquila, nada va a faltarte
--No se trata de dinero, sé que tienes mucho porque Wicked fue un éxito y también por tu carrera como solista. Tu representante tiene que hacer algo más que recibir dinero
--Él tiene propuestas interesantes que he considerado durante las últimas semanas, pero todavía no defino qué es lo que haré. ¿Candelaria cómo está?
--Está creciendo, no sé qué más decirte-- suspiré-- No está muy bien, no puedo mentirte, pero intento animarla, me conoces
--Sí, también sé que tú podrías levantarle el ánimo a cualquiera. Debo irme, te quiero
Miré el teléfono después de que terminara la llamada. Hablar con León siempre me daba tranquilidad y fortalecía mi confianza.
Cada vez que sentía que no podría continuar por estar sola, por una relación que fracasaba o por algo para lo que no tenía fuerzas suficientes, él me levantaba el ánimo. Siempre me había dado confianza en mí misma.
Muy tarde entendí que él no estaba pasando por el mejor momento de su vida a causa de Rubí Marino, porque mientras yo confiaba en que pronto todo se resolvería gracias a su alejamiento de los medios, aquello estaba demasiado lejos de terminar.
Cuando supe que León iría a Aurevia, no quise aceptarlo, pero tuve que comprender que era la mejor decisión que podía tomar. ¿Cuánto tiempo podía soportar una persona la presión, el acoso y los señalamientos sin romperse?
Aurevia es un pequeño país completamente autónomo, alejado y privado, que se rige por sus propias leyes. En definitiva, es el mejor lugar para quien busca alejarse. He visto las fotografías que me ha enviado León y cuenta con vistas maravillosas, por lo que asumo que allí podría relajarse, componer canciones o simplemente encontrar una solución a su problema.
Pero, claramente, no contaba con la posibilidad de que la prensa lo encontrara allí ni con la sugerencia de su representante para salvar todo lo que había construido.
Lo que menos imaginé fue que eso implicara directamente a mi mejor amiga.
Me sorprendió recibir una llamada en mi teléfono mientras trabajaba como secretaria. Al contestar, me preguntaron qué pensaba del compromiso de mi hermano. Colgué sin dar una respuesta. ¿De qué compromiso me hablaban? Si él no tenía novia, ni muchísimo menos.
Entonces, aprovechando la tranquilidad de mis últimos minutos laborales, encendí el televisor que tenemos en la pequeña sala de descanso y allí todo cobró sentido.
El representante de León dijo que él estaba en una relación seria y, cuando tres periodistas comenzaron a presionar a mi hermano con esa noticia, que claramente desconocía a juzgar por su expresión, soltó una bomba.
--Jamás tuve una relación con la señorita Marino. No estoy en pareja con ella-- respondió cuando lo interrogaron al respecto
--Entonces, ¿quién es su prometida?
--Candelaria Echeverría y estamos esperando nuestro primer hijo juntos
Al escuchar eso, debí sentarme. Estaba segura de que había cometido un error de proporciones industriales y de que mi amiga no estaría para nada contenta.
Lo llamé inmediatamente, insistiendo hasta que obtuve una respuesta. Comencé a gritarle y a exigirle una explicación sin siquiera saludarlo, provocando que hasta mi jefe saliera de su oficina para cerciorarse de que no se trataba de ningún cliente insatisfecho a punto de destrozar la sala de espera o cualquier otra instalación.
--Entré en pánico. No sabía qué decir-- explicó
--¿Cómo se te ocurre hacerle esto? ¿No crees que su vida es lo suficientemente complicada como para sumarle otro problema? ¡Ni siquiera te soporta!
--Lo sé. Fue el primer nombre que se me vino a la cabeza y no puedo arreglar esto diciendo que fue un malentendido-- lo escuché suspirar y sabía que tenía razón
--Cande no lo aceptará nunca-- afirmé con seguridad
--Mira, tal vez podamos ayudarnos mutuamente. Puedo reconocer a su hijo y, de esa manera, ella no tendría que preocuparse por nada más que por sus estudios
--León, es una responsabilidad para toda la vida, no estás hablando de adoptar un cachorro
--Lo sé. Hoy hablaré con ella
--Te mandará al infierno y yo no voy a ponerme de tu parte-- advertí
--Lo sé. No esperaba que lo hicieras
Colgué la llamada sin siquiera despedirme y me apresuré a ordenar mi escritorio y recoger mis cosas. Tenía que ir a buscar a Candelaria a la salida de su trabajo para explicarle esta locura antes de que alguien más le contara otra versión.
y todavía tiene el descaro de culpar a León
espero que ahora que sabe por lo menos una disculpa a un León ya dejó claro que entiende su actitud de ella