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La Mirada Del Destino

La Mirada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Una mirada puede cambiarlo todo; la de él es un enigma indescifrable. Ella tiene apenas veinte años, una vida por delante y unos ojos azules llenos de inocencia. Él, diez años mayor, lleva marcada en el rostro la severidad de un pasado intransigente y en sus ojos oscuros una frialdad capaz de intimidar a cualquiera. Sus caminos no debían cruzarse, pero el destino no pide permiso. Entre el misterio de un secreto silenciado y la tensión innegable que surge cada vez que sus miradas se encuentran, ambos se verán arrastrados a un juego donde las barreras de la razón colapsan. Él intentará mantener la distancia para protegerla de sus propios demonios, pero la determinación de ella romperá cada una de sus defensas. ¿Es posible encontrar el amor en la mirada más fría? Una apasionante historia de tensión, secretos inconfesables y una atracción inevitable que te mantendrá en suspenso desde el principio.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Promesas en el equipaje

El sol matutino comenzaba a iluminar la sala del apartamento en Madrid, colándose entre los ventanales y proyectando luces doradas sobre el equipaje que descansaba cerca de la puerta. Entre las maletas ejecutivas de piel oscura de Isabela, destacaba una pequeña mochila azul con estampado de cohetes y planetas, abultada hasta los topes.

Ethan corría de un lado a otro con la vitalidad desbordante de sus cinco años. Traía en las manos un pequeño dinosaurio de plástico y un avión de juguete, dudando seriamente sobre cuál de los dos merecía el honor de ocupar el último espacio disponible en su bolso de viaje.

—¡Mamá! ¿Crees que allá en la ciudad donde naciste los aviones vuelan más rápido? —preguntó Ethan, deteniéndose en seco frente a ella.

Sus grandes ojos azules, de un tono idéntico al de Isabela pero brillantes con la inocencia pura de la infancia, se iluminaron con una fascinación radiante.

Isabela se agachó a su altura, ajustándole el cuello de la camisa con una sonrisa dulce que lograba disfrazar la tormenta de nervios que le oprimía el pecho.

—Vuelan exactamente a la misma velocidad, mi amor —respondió ella con voz suave, acariciándole el cabello negro y denso que se le desordenaba sobre la frente—. Pero el viaje en avión dura muy poco, así que pronto estaremos allá.

En la pequeña cabecita de Ethan, el viaje a la ciudad natal de su mamá no era un compromiso corporativo ni una estrategia de negocios; era la aventura más grande de su corta vida. Durante días había escuchado a su madre hablar de la ciudad donde creció, del calor sofocante, del enorme puente que cruzaba el agua y de los atardeceres sobre el lago.

Para el niño, la ecuación en su imaginación era perfecta y maravillosa. Pensaba que allá, al llegar al mar, podría finalmente visitar a su abuelita en ese lugar misterioso y bonito donde su mamá le decía que ella descansaba en el cielo. Y, sobre todo, en lo más profundo de sus pensamientos infantiles, guardaba una ilusión secreta que le hacía latir el corazón con fuerza: la esperanza de que en la ciudad natal de su mamá, entre tanta gente y bajo ese mismo sol, finalmente tendría la oportunidad de conocer a su papá.

Ethan no entendía de ausencias ni de secretismos adultos; en su mente inocente, viajar al origen de su madre significaba que las piezas faltantes de su mundo por fin se reunirían.

—¿Allá el mar es tan grande que toca las nubes, mami? —inquirió Ethan, dando un pequeño salto de entusiasmo.

—Si, es enorme, mi vida, tan grande que parece el cielo —explicó Isabela, besándole la mejilla—. Y desde la orilla podremos saludar a la abuela mirando hacia las nubes, ¿de acuerdo?

—¡Sí! Le llevaré un dibujo de las estrellas —asintió el pequeño con una seriedad adorable, apretando su dinosaurio contra el pecho.

Isabela lo contempló durante un segundo eterno, sintiendo una mezcla de ternura infinita y una opresión sorda en la garganta.

Lo que Ethan no sabía y lo que la propia Isabela mantenía como una barrera de protección era la profunda ignorancia que rodeaba la identidad del hombre de aquella noche. Seis años atrás, consumida por el dolor de la enfermedad de su madre, la desesperación del hospital y el ambiente penumbroso de aquella suite, ninguno de los dos había pronunciado su nombre. En la urgencia del momento y el torbellino de emociones, la comunicación fue de miradas, susurros y súplicas, jamás de presentaciones.

Al huir antes del amanecer cargando únicamente el dinero que prometió no tocar, Isabela se negó rotundamente a investigar quién era el dueño de esa habitación. Para ella, indagar su nombre, su apellido o su posición habría significado mantener un vínculo con el evento más doloroso de su existencia. Prefirió enterrar el episodio como una cicatriz anónima.

Ahora, paradójicamente, viajaba de regreso para reunirse con el presidente del Grupo Rossi, un magnate del cual solo conocía su reputación corporativa e implacable a través de carpetas e informes financieros. En su mente, el ejecutivo de alta alcurnia al que debía convencer y el hombre que le había dejado la marca en la piel y la semilla de Ethan eran dos universos completamente ajenos.

—Isabela, el transporte ejecutivo para el aeropuerto ya está abajo —anunció Miranda entrando a la sala con el bolso de mano.

—Gracias, Miranda —respondió Isabela, poniéndose de pie y tomando aire profundamente.

Se colocó las gafas de sol, tomó el maletín de documentos en una mano y la pequeña mano cálida de Ethan en la otra. El niño caminaba a su lado a pasos agigantados, ajustándose la mochila de cohetes con el rostro encendido de felicidad, convencido de que al cruzar las nubes hacia aquella ciudad del sur, el destino le tenía reservada la mayor de las sorpresas.

—¡Vamos a volar, mami! —exclamó Ethan con los ojos azules desbordando ilusión mientras cruzaban el umbral del apartamento.

Isabela apretó la mano de su hijo con firmeza, esforzándose por mantener la calma y convenciéndose a sí misma de que este viaje era solo un paso profesional, sin sospechar que el destino ya había trazado el mapa para que todas las verdades ocultas colisionaran bajo el mismo cielo.

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Telcel Cruzad
yo creo que si ,va a,ser su papá
Mariadelosangeles Londoño
🤣🤣🤣🤣
Mariadelosangeles Londoño
esta super la siguiente parte por favor
Alexandra Ortiz Posada
Renzo se portó a la altura, es un guerrero defendiendo su familia 🥰
Kim Nava
no falta más
malo que sabiendo la verdad todavía quisieras hacerle daño
Kim Nava
sabía es su hija
espero isabela o Renzo sospechen eso
Kim Nava
jajajajaj en sus caras
magnífico Renzo
pero sigan teniendo cuidado
Kim Nava
😲😲😲😲 no es lo que me estoy imaginando o si
Kim Nava
Elana va a dar más rápido con el Secreto de Isabela que Renzo es que este no piensa nada 🙄
Kim Nava
tenían que hacerlo lo más difícil
Kim Nava
ok pero espero después de este encuentro no oculte a su hijo Renzo no tuvo culpa pero ella tampoco los dos están pensando mal el uno al otro a ver que pasa no sea la típica historia
Kim Nava
ose que ella trabajando para el y no me digan que ni siquiera una foto vio de el por qué si es el famoso empresario por más las revistas saldria
Kim Nava
es enserio 6 años y no pudo dar con isabela
no estan poderoso entonces 🙄
y ahora este matrimonio y con una niña Rica de las que se encaprichan
Kim Nava
por que la cual el sabía también sus disque amigos lo llevaron ahi
Liliana Torres
No puede ser , la vida y su destino
Cliente anónimo
Hola espero con ansias l actualización de la historia es muy buena
keila arias
Magnífico Renzo
Maria Mongelos
Isabella se encontró con la abuela de Ethan
Maria Mongelos
Veremos si no no das marcha atrás Rossi cuando la veas
Maria Mongelos
Y si, hay consecuencias, una muy linda para ella, por lo menos es una mujer que salió adelante y triunfó
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