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Sere La Esposa Del Villano : La Heroína Cambiara El Destino

Sere La Esposa Del Villano : La Heroína Cambiara El Destino

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Escuela / Completas
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Sara murió luchando contra el hombre más temido del mundo: Augustus Reinold, el tirano que destruyó naciones y esclavizó a la humanidad.

En sus últimos segundos, hizo un deseo desesperado: si pudiera regresar al pasado, daría la mitad de su vida para detenerlo.

Su deseo fue escuchado.

Sara despierta quince años atrás, cuando tiene diecisiete años y Augustus aún no es el monstruo que ella conoce. Pero el sistema le revela una regla imposible: no puede matarlo.

Si quiere salvar el mundo, deberá cambiar su destino antes de que sea demasiado tarde.

¿El método?

Enamorar al futuro villano.

Sara se niega a enamorarse del hombre que la asesinó.

Pero cuanto más conoce al joven que algún día será Augustus, descubre que detrás del monstruo existió un muchacho que todavía podía ser salvado.

Y solo tiene dos años para lograrlo.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El patio lateral

Martes. Seis y cuarenta. El rugido de la Harley.

Sara abrió la puerta. Julian. Chaqueta de cuero. Sonrisa ladeada.

—Buenos días, mi Sara.

—Buenos días.

Le tendió la mano. Ella la tomó. Subió a la moto. Cuatro minutos. Entrada principal. Dedos entrelazados. Trescientos ojos.

Todo normal. Todo *demasiado* normal.

*Hoy. Tercer periodo. Patio lateral.*

Sara no sabía qué iba a pasar. El sistema seguía callado. Cuarenta puntos que no tenía. Así que tendría que hacerlo a ciegas. Como en la guerra. Como siempre.

---

Primer periodo. Nada. Segundo periodo. Nada.

El recreo. Sara lo buscó con la mirada. Ahí estaba. Apoyado contra la pared. Solo. Con el celular en la mano. Mirando la pantalla con una expresión afilada.

Se acercó. Él levantó la vista. Sonrió. Le tomó la mano.

—Mi Sara. ¿Todo bien?

—Sí. ¿Tú?

—Perfecto. —Guardó el celular. Demasiado rápido—. Vamos a la cafetería.

Sara lo siguió. Pero miró hacia atrás. Al fondo del pasillo, un muchacho delgado. Ojos hundidos. Mandíbula apretada. Mirando a Julian con una intensidad que quemaba.

El hijo del vendedor.

Sara sintió un escalofrío.

---

Tercer periodo. Las diez y cincuenta. Las diez y cincuenta y cinco.

Sara levantó la mano.

—Profesor, ¿puedo ir al baño?

Asintió sin mirarla. Sara salió. Y corrió.

Corrió por el pasillo. Por las escaleras. Hacia el patio detrás del gimnasio. El que no aparecía en el mapa. El de los de último año.

Lo escuchó antes de verlo.

Un sollozo. Contenidos. Rotos. De alguien que no quería llorar pero no podía evitarlo.

Sara dobló la esquina.

Julian estaba de pie. Manos en los bolsillos. Tranquilo. Frente a él, el muchacho. El hijo del vendedor. Temblando. Con los puños apretados. Con las lágrimas cayéndole por la cara.

—¡Mi padre perdió el trabajo! ¡Veinte años construyendo esa tienda y tú la destruiste con UNA LLAMADA! ¡Mi hermana dejó la escuela! ¡Mi madre no duerme!

Julian ladeó la cabeza. Y rió.

Una risa corta. Seca. Como una moneda sobre mármol. Miró al muchacho llorar y sonrió. Con esa sonrisa ladeada que Sara conocía. Que había visto antes de morir.

—¿Y qué quieres que haga? ¿Que me arrodille? ¿Que pida perdón? —Sacó el celular—. Puedo hacer otra llamada. Y esta vez no será solo el negocio. Será la casa. El seguro. Todo.

El muchacho retrocedió. Pero no se fue. Estaba atrapado en su propia rabia.

—Eres un monstruo.

—Lo sé.

Marcó un número. Se lo puso en la oreja.

Sara no gritó. No corrió. No hizo una escena.

Caminó. Tranquila. Con pasos medidos. Como quien se acerca a un animal herido.

Le tomó la mano. La que sostenía el celular. Y le jaló la camisa. Un tirón suave. Pequeño. Casi infantil.

—Julian. No hagas eso.

Él la miró.

—¿Qué pasa, mi Sara?

Sara hizo un puchero. Bajó los ojos. Frunció los labios. Puso la mejor cara de princesa herida que pudo. Y dijo, con una vocecita que no era la suya, que era la de una chica de diecisiete años que nunca había empuñado una espada:

—No quiero que lo hagas llorar. No le hagas daño a su familia. ¿Quieres? Solo discúlpalo esta vez. Por mí. ¿Verdad, bebé?

*¿Bebé?*

Lo dijo delante de todos. Delante del muchacho. Delante de los tres o cuatro alumnos que miraban desde la esquina. Delante del silencio entero del patio.

Julian la observó.

Y una mirada de confusión genuina se dibujó en sus ojos. No era la confusión del tirano. No era la confusión del estratega. Era la confusión de un muchacho de dieciocho años al que una chica le acaba de hacer un puchero y llamarlo *bebé* delante de testigos.

No supo qué hacer.

> *¡Tin, tin, tin! ¡Cariño del hijo del destino: +10%! ¡Total: 15%!*

*Ajá*, pensó Sara. *Esa actuación de mujer tierna y desvalida parece que funciona también en el hijo del destino. ¿Quién lo hubiera pensado? Reacciona como un adolescente normal y común y corriente.*

Sara subió la apuesta.

Se puso de puntillas. Le dio un beso en la mejilla. Suave. Breve. Y le dijo, mirándolo a los ojos con toda la dulzura que pudo fabricar:

—Por mí. Hazlo por mí. ¿Verdad? ¿Verdad que lo vas a hacer?

Julian la miró. Mucho rato. Como si buscara una mentira y no la encontrara. Como si algo se le aflojara en el pecho que no sabía que estaba tenso.

Sacó el celular. Se lo puso en la oreja.

—Albert. Lo que te ordené antes, deshazlo. Y hazle un pedido de veinte mil productos a la tienda del señor Torrealba. Para que no tengan pérdidas este mes. Ahora.

Colgó.

El muchacho lo miró. Seguía el odio en sus ojos. Pero también la sorpresa. Odio con sorpresa. Una mezcla que no sabía procesar.

Julian tomó de la mano a Sara. La apretó. Miró al muchacho.

—No pienses que es debilidad. Solo que no me gusta que Sara llore delante de mí. Y menos por un malagradecido como tú. Recuerda: lo de hoy solo fue una muestra.

Se giró. La guió hacia el edificio. Con la mano tomada. Con los dedos entrelazados. Como si nada hubiera pasado.

Sara caminó a su lado. Pero miró hacia atrás. Una vez. Solo una.

El muchacho seguía ahí. De pie. Temblando. Con los puños apretados. La miró. Y lo único que hizo fue bufar. Un sonido seco. Despectivo. *Tú también eres parte de esto.*

Sara volvió la mirada al frente. A Julian. A la mano que la guiaba.

Y detrás de ellos, en el patio, las voces estallaron.

—¡¿Viste?! ¡¿VISTE?! ¡Le hizo un puchero y le cumplió! ¡Ay, me muero!

—¡Eso es ser la novia de un heredero millonario! ¡Me muero, me muero!

—¡Ay, yo quiero un Bradenford!

Y los varones, desde la otra esquina:

—Y claro. Uno debe proteger a la mujer que ama. Eso hace un hombre de verdad.

Sara sintió que la cara le ardía. No de vergüenza. De algo peor. De *éxito*. De haber manipulado a un monstruo con un puchero y un *bebé*. De haber descubierto que el tirano que destruyó naciones tenía un punto débil.

Y el punto débil era una chica haciendo berrinche.

*Esto es ridículo*, pensó.

> *¡Heroína! ¡Estrategia impecable! ¡El hijo del destino no tiene defensa contra la ternura femenina! ¡Quien lo hubiera pensado!*

—Cállate, sistema.

> *¡Imposible! ¡Estoy celebrando!*

Julian la miró. Le apretó la mano.

—¿Qué murmuras, princesa?

—Nada. Cosas mías.

Él sonrió. Le pasó el pulgar por los nudillos. Un gesto suave. Casi tierno.

Sara lo miró. Y por un instante, un instante mínimo, no vio al tirano. No vio al asesino. Vio a un muchacho de dieciocho años que no sabía qué hacer cuando una chica le hacía un puchero.

Y eso la asustó más que cualquier espada.

Porque significaba que funcionaba.

Y significaba que iba a tener que seguir haciéndolo.

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yue
es una obra maestra que me atrapó desde el primer capítulo
EspirituCreativo: Gracias lectora
total 1 replies
EspirituCreativo
Si muy comprensible lectora gracias por tus comentarios
Dulce
Una solución muy efectiva, eh
Dulce
Casual...
Dulce
Comprensible
Dulce
Uy, comienzo tremeendo
ariadna violet
☺️
EspirituCreativo: Gracias por el apoyo
total 1 replies
DJM 💜
Hola autora!! Me rope con está historia por casualidad y la verdad es q me ha encantado. Me la leí completa en un solo día ( despierta hasta casi las 4de la madrugada sin poder parar de leer 🤣) me gusta tu forma de escribir y por esta comencé a leer otras de tus historias. Lo q tengo una duda 🤔 me sale como q está completa y hoy se me actualizaron 2 capítulos nuevos???? Está terminada o todavía le falta?? Espero q tenga más capítulos porfa 🙏🏻 xq me he vuelto fan del villano 💜. Gracias.
EspirituCreativo: /Hey/ y querida lectora no te desveles... La historia seguirá ahí para que la disfrutes
total 2 replies
bruja de la imaginación 👿😇
está historia me tiene súper atrapada me encanta
EspirituCreativo
Cómo dice la frase , no juegues con el diablo el diablo come candela y te puedes quemar
Flor R
Sara si sabe usar sus encantos 🙈🙈🙈🙈🙈🍷
EspirituCreativo
A veces los mayores oprimen a los jóvenes solo por su edad, eso no está bien el respeto se gana no se impone
EspirituCreativo
A veces los mayores oprimen a los jóvenes solo por su edad, eso no está bien el respeto se gana no se impone
Flor R
se la aplicó shulo al pobre abuelito jajajaj 😜
Flor R
siiiiiii ya va mejorando mi lindo villano 😜🍷
Flor R
wooooooo si así se hace sara el solo es una persona sola necesita mucho cariño y amor para no ser una persona mala 🙈🙈🙈🙈😜🍷
Flor R
así se hace sara Vamos si se puede
EspirituCreativo
🤭 Pues si querida lectora pero... Él camino se la heroína no será sencillo
Flor R
no manches está buenísima ya se gano al suegro nomás que no la cajete jajajajajaja 😂😂😂😂😂🍷
Flor R
no manches siempre eh dicho que ninguno villano p villana nace sola los hacen pobre mi lindo villano hermoso es una ternura 🙈🙈🙈🍷
Flor R: esta muy buenísima la novela bendiciones autora
total 3 replies
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