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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:423.5k
Nilai: 4.6
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 — Una niña

Aquella mañana el cielo estaba nublado cuando Alya se acomodó sola en el asiento trasero del auto rumbo al hospital. Tenía una mano sobre el vientre, que ya empezaba a notarse, y de vez en cuando revisaba la pantalla del celular.

Ningún mensaje de León.

Ni siquiera se había tomado la molestia de acompañarla.

—El señor León tuvo una reunión urgente de último momento, señora —le había explicado el chofer antes de arrancar.

Alya se limitó a asentir con tranquilidad.

La Sabrina de antes probablemente se habría pasado el día entera decepcionada y dolida. Pero para Alya, la ausencia era más bien un alivio.

No tenía que fingir que todo estaba bien delante de León.

El hospital materno-infantil bullía de actividad esa mañana. En cuanto bajó del auto, varias enfermeras la saludaron con amabilidad.

—Buenos días, señora Sabrina.

—Buenos días.

Alya caminó despacio hasta la sala de consulta, sosteniéndose el vientre. El embarazo comenzaba a volverse algo tangible para ella.

A ratos todavía le costaba creerlo.

Antes no era más que una estudiante de preparatoria.

Ahora...

Vivía como una mujer embarazada atrapada en un matrimonio sin amor.

—¿Señora Sabrina?

La voz de la doctora Amelia la sacó de sus pensamientos.

La ginecóloga, una mujer atractiva de unos treinta años, le sonrió con calidez e hizo un gesto para que tomara asiento.

—¿Sola hoy?

Alya respondió con una sonrisa comedida.

—León tenía trabajo.

La doctora Amelia pareció comprender.

—Muy bien, empecemos con la revisión.

Minutos después, Alya estaba recostada en la camilla. La luz del consultorio se atenuó levemente mientras el transductor del ecógrafo se deslizaba sobre su vientre.

El monitor se encendió.

Y en ese preciso instante...

Alya se quedó inmóvil.

El pequeño bebé se movía con suavidad en la pantalla en blanco y negro.

El corazón le latió con fuerza.

El pecho se le llenó de una calidez repentina.

—¿Eso es... el bebé? —preguntó en un hilo de voz.

La doctora Amelia le dedicó una sonrisa tierna.

—Sí. Está perfectamente sano.

Los ojos de Alya se empañaron sin que pudiera evitarlo.

Era la primera vez que veía de verdad la pequeña vida que crecía dentro del cuerpo de Sabrina.

Pequeña.

Frágil.

Pero viva.

—El latido del corazón es excelente —continuó la doctora, señalando el monitor—. Y el desarrollo corresponde a las semanas de gestación.

Alya asintió despacio, incapaz de despegar la vista de la pantalla.

Sin saber por qué...

Empezó a sentir unas ganas enormes de proteger a esa criatura.

—Si quiere —añadió la doctora Amelia—, hoy ya se alcanza a distinguir el sexo.

Alya volvió la cabeza al instante.

—¿En serio?

La doctora rio quedamente antes de mover el transductor unos segundos más.

El consultorio quedó en silencio.

Solo se oía el zumbido suave del equipo.

Entonces la doctora Amelia sonrió.

—Al parecer... es una niña.

Alya se quedó paralizada un momento.

Una niña.

Los labios se le curvaron en una sonrisa pequeña y muy suave.

—Una niña...

La mano se le fue sola al vientre.

Extraño.

Esa bebé no era realmente de su sangre.

Y sin embargo, la ternura brotó de todas formas, espontánea e incontrolable.

—Seguro va a ser preciosa —murmuró Alya para sí, con una sonrisa que no iba dirigida a nadie.

La doctora Amelia también sonrió al ver la expresión de Sabrina, mucho más luminosa que de costumbre.

Pero segundos después, la sonrisa de Alya se apagó un poco.

La familia Ardián.

Esperaban un varón, con toda seguridad.

Un heredero.

Un sucesor para el imperio de negocios.

Y una niña solía valer menos a los ojos de familias como esa.

—Doctora...

—¿Sí?

Alya se mordió el labio con suavidad antes de hablar con cautela.

—Por favor, no le diga a la familia Ardián el sexo del bebé todavía.

La doctora Amelia la miró con algo de extrañeza.

—¿Quiere darles la noticia usted misma?

Alya asintió rápido.

—Sí.

Era la excusa más segura.

En realidad, simplemente no estaba lista para escuchar los comentarios de la familia de León.

La doctora Amelia terminó por asentir.

—Por supuesto. Es su derecho como madre.

—Gracias, doctora.

La revisión terminó poco después. Alya se incorporó despacio y recibió la imagen del ultrasonido de manos de la doctora.

Su mirada volvió a posarse en la pequeña figura en blanco y negro impresa en el papel.

Una sonrisa tenue le afloró otra vez.

—Hola, pequeña —susurró.

Al salir del hospital, la lluvia comenzaba a caer en forma de llovizna fina.

El chofer aún no llegaba por el tráfico, así que Alya decidió sentarse un momento en una de las bancas del vestíbulo.

Las manos seguían aferradas a la imagen del ultrasonido.

Una niña.

No sabía por qué, pero se sentía profundamente feliz.

Quizá porque ella misma, siendo Alya, había crecido muy unida a su madre. Conocía lo que significaba ser una hija a la que alguien quiere proteger.

Y ahora...

Deseaba hacer exactamente lo mismo por esta bebé.

El celular vibró de pronto.

El nombre de León apareció en la pantalla.

Alya vaciló un instante antes de contestar.

—¿Sí?

—¿Ya terminó la revisión?

El tono de León era plano, como siempre.

—Sí.

—¿Qué dijo la doctora?

Alya contempló el ultrasonido que sostenía en la otra mano durante unos segundos.

—El bebé está sano.

Silencio breve.

—Bien.

Nada más.

Y sin embargo, Alya no se decepcionó.

Porque desde el principio no esperaba más que eso.

—Todavía tengo una reunión —agregó León—. Cuando llegues a casa, descansa.

—Ajá.

La llamada se cortó.

Alya observó la pantalla del celular un momento antes de esbozar una sonrisa leve y amarga.

León era así. Siempre lo había sido.

Frío.

Distante.

Imposible de alcanzar.

Pero esta vez...

Alya ya no sentía dolor por ello.

1
Rosma Rivera
😢😢😢😢 hasta ahora se dan cuenta idiotas
Rosma Rivera
estupido estupido como todos nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, se va a dar golpes contra la pared cuando se vaya
Maria Elena Gomez
Normal
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Ginnette
En el capítulo 31 habla de que empieza el colegio, pero como es una novela, va cuando quiere 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Grimanesa Mucha Urbano
muy interesante
MIlagros Bustamante Valencia
Muy linda historia donde demuestra que a veces nos equivocamos y nos damos cuenta que estamos por el camino equivocado y rectificamos nuestro camino y logramos lo que queremos,a base de esfuerzo y pedir perdón, felicitaciones autora, saludos.
Catalina .Sarabia
No debería de hacerlo tan fácil ella, que batalle él.
Ada Zulma Lopez
me gustó mucho gracias escritora por compartir 😊 lo pasé muy 👍
Ada Zulma Lopez
Al fin va á llegar el heredero,, varón como todos anhelaban ✨️💕🌟💕✨️
Ada Zulma Lopez
🤔 sssiiii 🤔 y le dijo ahora papá esta aquí.. y se haría las cosas qué decidiera Sabrina 🤷!!😂
Anni Arias
la antigua Sabrina fue una migajera profesional siendo una mujer bonita irse a fijar en un hombre que no la quiere hombres hay en todos lados
Ada Zulma Lopez
WOW.. POQUITO A POQUITO LAS FICHAS SE VAN ACOMODANDO 💕💖!!🫂
Patricia Romero
no era que estaba peinando a la nena?,resulta que ahora se estaba despertando.autora,no es atenta a su historia
Elba Lucia Gomez
sii lenta
Elba Lucia Gomez
siiiii
Oli Vega
se le olvidó a la aurora que ella ya le había dicho lo que había escuchado con su ex
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora ☺️
Mirna Lobo
pero cuando la niña estuvo enferma el abuelo fué a verla y ahora dice que no la conocía /Grimace/
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