Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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LA BODA
LUCÍA BELÉN CARPENTER
Cameron me dio la mano. Tal vez al notarme temblorosa o quizás por hacer el papel de hombre enamorado.
Entramos a la iglesia y vimos que el sacerdote bostezaba. ¿Cómo no lo haría? Era demasiado tarde para quien no estaba de fiesta.
--No soy un asesino serial. ¿Podrías dejar de parecer tan asustada?-- Me preguntó
--Estoy nerviosa y hasta hace pocos días no sabía de tu existencia. Incluso te busqué en Google y tu información es relativamente poca-- Él sonrió, pero en sus facciones... parecía ligeramente sorprendido
--Todo saldrá bien. No tengo antecedentes, ni una multa siquiera. Te lo mostraré más tarde para que estés tranquila-- Tal vez estuviera equivocada, pero decidí creerle y esperaba no arrepentirme
Al llegar frente al sacerdote, la ceremonia comenzó de inmediato. Fue bastante breve porque nos ahorramos la parte de los cánticos. Aun así, todo se sentía irreal.
Me obligué a prestar atención, aunque fue difícil. Había imaginado casarme en una linda ceremonia con Mateo. Me había preparado para eso, pero nada había salido según lo planeado.
Al momento de decir nuestros votos, lo hice con sinceridad, aunque mi voz tembló al prometer amarlo hasta el último día de mi vida. En eso estaba mintiendo. No tengo idea del tiempo que duraremos casados, pero el divorcio está en nuestros planes futuros.
Cameron pareció relajarse en ese momento. ¿Había pensado que saldría corriendo luego de llegar hasta aquí?
--... Puede besar a la novia-- Pronunció el sacerdote para finalizar la ceremonia que nos unía
Cameron se puso frente a mí y se acercó sin vacilar. Me dio un beso casto en los labios y luego de agradecerle al sacerdote salimos de la iglesia.
Al subir al automóvil, él soltó mi mano.
--Iremos a mi apartamento. Más tarde podrás irte porque mañana será un día difícil para los dos
--¿Planeas esta noche...?-- No fui capaz siquiera de terminar la frase
--No, ¿Acaso esperas eso?-- No supe si relajarme o enfadarme
--¡Claro que no!-- Exclamé avergonzada ante lo que creí una sugerencia
--¿Ves? No tienes de que preocuparte. Tampoco son mis planes
El viaje a su apartamento se hizo más corto y cuando entramos la tensión volvió a apoderarse de mí. Me senté en un sofá individual y él fue a preparar café.
Envidiaba su relajación. ¿Acaso no era consciente de que los dos estábamos arriesgándonos demasiado? No nos conocíamos.
--Bueno, sé que tienes preguntas. Algunas puedo responderlas ahora para dar una imagen creíble de nosotros
--¿Eres de aquí? No identifico tu acento-- Indagué
--Nací en Astenon, pero mis padres son de aquí, de Valker-- Aquello lo explicaba
Astenon es un pequeño país norteamericano, mientras que Valker, sudamericano.
--Entiendo. ¿Dónde viviremos?
--Tengo un contrato firmado para un club europeo por un año. Después consultaré contigo los próximos contratos que surjan y tomaremos una decisión que nos beneficie a ambos
--Está bien. Será bueno alejarme de aquí. Lo que ocurrirá acabará con mi vida social y familiar-- Suspiré con la incertidumbre por no saber quiénes fueron cómplices de la traición o quiénes la aprobarían
--Espero que entiendas, que tendremos más viajes por el fútbol
--Lo entiendo. Lo sabía cuando acepté esta locura, incluso desde antes
Cameron buscó un sobre que contenía sus análisis médicos realizados esa misma semana para brindarme tranquilidad. También me mostró que no tenía arrestos ni problemas con la policía.
--Esto es para darte la seguridad de que estoy completamente limpio. Por alguna razón no pareces aliviada en absoluto. ¿Qué te preocupa?
--Lo del "matrimonio real"-- Hice comillas para no entrar en íntimos detalles
--¿Qué prefieres...? ¿Esperar un tiempo que consideres prudencial? No es por presionarte, pero merezco saber eso
Lo debí pensar. Tenía dos puntos opuestos y válidos para responder.
--No lo sé. Una parte de mi cree que mientras más tiempo transcurra será más difícil. Creo que viviré en tensión por no saber cuando querrás hacerlo. Si ocurre en muy poco tiempo me sentiré extraña, pero satisfecha de haber terminado un problema
Cameron me observó. Mi respuesta parecía haberlo desconcertado.
--Todavía es demasiado pronto para tomar una decisión así. No me resulta atractivo programarlo en el calendario o despertar creyendo que pasará porque simplemente crees que es el momento adecuado para cumplir una obligación
--Creí que ocurriría en mi noche de bodas. No tenía expectativas, más que esa... por supuesto. Pero ahora estoy casada contigo y justamente es esa noche. Todo es completamente diferente y extraño-- Suspiré
--Bien. Lo resolveremos más adelante. ¿Hay algo más que desees saber?-- Internamente agradecí que cambiara el tema de conversación
--Debemos tener una excusa lo suficientemente buena para no llegar a la iglesia. Puedo asegurarte que si escucho a mi hermana decir los votos voy a vomitar o a gritarle
Cameron no debió pensarlo demasiado. Gracias al cielo él ya tenía todo debidamente calculado porque yo a estas alturas ya no podía pensar en nada más ni tampoco quería hacerlo.
--Te mostraré la habitación de invitados para que estés más cómoda. No dormirías conmigo si no tienes nada más que usar que tu ropa interior. Los vestidos son un bonito accesorio, pero inadecuados si pretendes descansar
Sus ojos se posaron en la bolsa que mi hermana me había dado y gruñí involuntariamente.
--Esos son mis obsequios de esta noche-- Él abrió la bolsa, quizás al notar que ponía mis ojos en blanco debido a lo molesta que me sentía por haber tenido que fingir algo que no sentía durante esa "celebración"
--Demonios, varias visitaron un sex shop-- Comentó divertido
--A mi hermana le regalé un gran consolador que me obsequiaron esta noche-- Comenté con una sonrisa recordando ese momento
--Bueno, tal vez podamos preparar esto en una hermosa caja para dárselo por su boda-- Sugirió
--No es necesario. Cuando vuelva a casa de mis padres le entregaré el anillo de compromiso. Imagino que lo querrá ya que quiso también a mi prometido. Además organicé todo el festejo gratuitamente
Cameron me miró fijamente. Quizás esperaba que me desmoronara y volviera a llorar como el día que descubrí que me habían traicionado, pero la rabia me impedía hacerlo.
--Muéstrame el cuarto, por favor-- Pedí finalmente
Él me enseñó la habitación libre y cerré la puerta apenas entré. Cómo fuera tendría que dormir porque sería un día intenso que requería que tuviera la mente despejada para no cometer ningún error.
No escuché más que su puerta cerrarse y eso me dio una nueva tranquilidad. Al menos, me respetaba. Tan solo esperaba que todo continuara como hasta ahora. Mi experiencia me demostró que las apariencias engañan.
Lucía Carolina se va a arrepentir