Un grupo de amigos y una policía encubierto arriesgan sus vidas, tratando de acabar con la corrupción que azota la ciudad.
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CAPÍTULO 8
--De acuerdo. Yo estoy hospedada en el hotel de Alonso. Mi idea es permanecer allí al menos un par de semanas más. O hasta que los ahorros me alcancen, no te olvides que alquilar una habitación ahí sale un ojo de la cara.
--¿No me digas que el hospedaje y los gastos de la investigación los pagás de tu bolsillo?...
--No, me dan una tarjeta para gastos, pero tengo un límite. No puedo pasarme del dinero que me dan, en caso de que lo hiciera, si, tendría que pagar gastos de mi bolsillo, pero obviamente cuando la investigación concluya me reintegran lo que gasté, siempre presentando comprobantes, claro.
--Si, claro... Entiendo.
--¿Te parece que tu amigo sepa algo sobre ese casino?
--¿Germán? Si, tal vez. Pero no he querido preguntarle mucho sobre eso, y no es porque no confíe en él, al contrario, no quisiera que mis amigos se involucren en este quilombo.
--No te preocupes, yo puedo preguntarle... --Amanda sonrió, y a Adrián le pareció que había cierta picardía en esa sonrisa.
--¿Cómo vas a hacer para preguntarle sin que el sospeche algo? -- preguntó Adrián, entrecerrando los ojos y mirándola con un gesto pícaro también dibujado en su cara.
--Con sutileza... La misma que tenemos todas las mujeres para lograr lo que queremos...
--¿A eso le llamás sutileza? Yo lo llamo de otra manera...
--¿Si? ¿Cómo lo llamás?
--Manipulación...
--¡Noo, disculpame! Yo no le pongo un revólver en la cabeza a nadie. --Amanda se reía -- Si yo te pregunto algo con sutileza y vos no querés contestarme, no contestás y punto. No se dónde ves la manipulación.
--Con el solo hecho que estés frente a mi y me hagas ojitos, o me dediques una dulce sonrisa, que para vos puede ser natural, ahí ya me estarías manipulando...
--¡Mentime!...
—¡Es verdad! Hay algo que tienen ustedes que a la mayoría de los hombres nos puede... ¡Me incluyo!
--A ver si te entendí... --Amanda parecía divertirse con la situación --Vos me estás diciendo que si yo esbozo una dulce sonrisa y te miro con ojitos tiernos, ¿serías capaz de confesarme hasta el más íntimo de tus secretos?
--Algo por el estilo. Pero tampoco exageres, no siempre te va salir bien esa jugadita... --Adrián también se divertía con ese intercambio de palabras.
--¡Entiendo, entiendo! En lo posible la próxima vez que le pregunte algo a un hombre me pondré seria. No voy a hacer ojitos ni muecas raras para no manipularlo... ¡Uuff, no quería reírme!
--No querías, pero bien que te estás riendo...
--Es que me dió gracia la forma en que desviamos el tema principal hasta terminar en esto. ¿Vos viste cómo estábamos hablando seriamente y de repente salimos con estas boludeces?
--¡Aaa... culpa tuya! Tu famosa sutileza no logró manipularme, eso es todo...
--Bien, bien... Pongámonos serios. Amanda respiró profundamente tratando de recuperar la seriedad --¿En qué estábamos? ¡Aaa si!... Te decía que voy a hablar con tu amigo Germán. A ver que puede contarme sobre ese famoso casino.
--De acuerdo --asintió Adrián --Pero por el momento creo que lo más conveniente sería que no le dijeras quién sos ni que yo también estoy involucrado en esto... ¿Puede ser?
--Si... Pienso lo mismo. Pero también sería conveniente que vos no te acercaras demasiado al hotel ni al restorán. Yo tengo la ventaja de entrar y salir cuando quiera, y si hacemos las cosas bien, cuando se den cuenta ya van a estar presos...
--¡Eso es lo que más deseo! Me desvivo por ver a esa lagartija de Alonso entre cuatro paredes y con una puerta de rejas por delante.
--Lo vamos a agarrar, no te preocupes. Solo tenemos que armarnos de paciencia y ser cautelosos, principalmente esto último.
Las palabras de Amanda terminaron por contagiar a Adrián.
--¿Tenés planificada alguna estrategia a partir de ahora?
--Lo primero será reunirme con mi padre para ponerlo al tanto de la situación, no quiero dejarlo afuera de nada. Me gustaría que el tuviera conocimiento de todo, hasta el mínimo detalle. Su experiencia será de mucha ayuda... ¡Ya lo verás!
--¡Por susuesto! No lo digo para quedar bien contigo, tu padre es un buen hombre, un hombre de respeto. La gente lo aprecia y eso es un gran logro por parte de él. En estos tiempos que corren, no es fácil y a la vez raro ver que la comunidad aprecie y respete tanto a un policía. La mayoría ve a la policía con malos ojos, cómo si en vez de ser aliados de la sociedad fueran los enemigos número uno. Hasta que no cambiemos esa mentalidad, los delincuentes van a seguir caminando por nuestras calles como amos y señores...
--Cierto... --agregó Amanda —Podemos verlo a diario en los informativos. Cuando se está realizando un allanamiento en una casa, dónde se tienen pruebas que se cometen actos ilícitos, algunos vecinos salen de sus casas para putear y tirarles piedras a los patrulleros. Vivimos en un mundo que está patas para arriba. Es lamentable, pero bueno, supongo que tendremos que adaptarnos a vivir entre lobos...
--¡Noo... no lo acepto! -- exclamó Adrián, visiblemente enojado -- ¡No quiero eso para mí y no lo quiero para mis hijos! ¡No me da la gana aceptar que todo está perdido. No quiero que los Alonso y los Álvarez sigan destruyendo a la sociedad , que se sigan cagando en la cara de todos, pavoneándose y riéndose impunemente de la justicia, una justicia que es demasiado blanda e inoperante cuando se trata de gentuza como esa. Se perfectamente que hay empresarios de poder y políticos corruptos revolcándose en el mismo chiquero que Alonso, y me importa un carajo el poder que tengan. Les voy a meter un palo en las ruedas y se van a dar de jeta contra el piso!
--¡Hey... Tranquilo! Si nos calentamos perdemos nosotros, te entiendo, pero tenés que calmarte. Si empezamos a enloquecernos ganan ellos...
--Si... disculpame. Me dejé llevar por la rabia que tengo. ¡Ese hijo de puta mató a mi padre!...
--Lo sé... Lo lamento, entiendo que debe ser duro saber eso. Pero en honor a la memoria de tu viejo es que tenés que estar tranquilo a la hora de tomar decisiones, tenés que sacar todo ese veneno cuanto antes, y limpiar la cabeza. No dejes que el odio te ciegue, tampoco lo tomes como una venganza personal, eso es algo que te puede jugar en contra.
--De acuerdo... Gracias por el consejo...
Amanda lo miró con simpatía, al fin y al cabo ambos estaban en el mismo barco.
--¿Vos estás siguiendo alguna pista ahora? --preguntó ella, al cabo de algunos segundos de silencio.
--Tengo varios proyectos de pistas, las estoy anudando una a una, y quién te dice que pueda formar una madeja con todo eso. Sólo espero que en esa madeja rueden varias cabezas criminales.
--Bien, pero me refiero a si tenés algo concreto en este momento. Algo que vos digas tengo que seguir esta piola a ver quién está del otro lado.
--De hecho si, esta tarde o mañana voy a reunirme con un amigo en el cual confío mucho. Me mandó un mensaje diciéndome que tiene datos sobre Alonso que pueden interesarme. No está en la casa ahora, así que quedó de avisarme para cuando podriamos reunirnos.
--¡Genial! Me gustaría que me mantuvieras al tanto de todo lo que puedas averiguar...
--Te tendré informada de todo lo que pueda resultar interesante para el caso.
--Eso es... Pero recordá siempre que la policía soy yo y no vos...
--¿Qué querés decir?...
--Que llegado el momento tendré que ser yo quién le ponga el pecho a las balas, es mi obligación, vos sos un civil.
--Si, ya lo sé. Tranquila, llegado el momento te voy a poner de escudo por alguna posible bala que vaya dirigida a mi cabeza.
--Tampoco exageres... ¡Soy muy joven para morir! -- los dos rieron ante estos comentarios.
--En definitiva -- concluyó Amanda— tenemos que manejarnos con mucha cautela y cuidado, esa es la principal prioridad. Vamos a lidiar con gente muy peligrosa, que no dudarán en hacernos daño cuando se sientan acorralados.
--Me parece perfecto --enfatizó Adrián --Ahora creo que ya podemos irnos. Nunca tuvimos esta conversación, no te conozco, y vos tampoco a mi. Somos dos perfectos desconocidos... ¿De acuerdo?
--De acuerdo. Si, vámonos. ¿Podés dejarme en Las Piedras? Me tomo un taxi hasta La Paz. Lo mejor es que no nos vean llegar juntos.
--Vamos, se dónde hay una parada de taxis...
Adrián encendió el motor, salió otra vez a la ruta y condujo en dirección a Las Piedras...
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si hubiera ido con el pelo suelto lo hubiera llamado roquero drogadicto?
café con leche descremada
ojalá no mueran