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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:240.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Vitaminas llenas de amor.

La oportunidad llegó cuando menos lo esperaba. Esa mañana, mientras barría el pequeño frente de la casa para distraer la mente, una vecina se acercó con paso apurado.

—Verónica —la llamó en voz baja—, oye… están necesitando a alguien por unos días en una casa en el centro. Es para lavar y hacer aseo. ¿Te interesa?

Verónica levantó la mirada de inmediato, con el corazón acelerándose.

—Claro que sí… —respondió sin dudar—. ¿Dónde es?

La mujer le explicó rápidamente la dirección y algunos detalles.

—Dicen que es harto trabajo… pero bueno, algo es algo.

Verónica asintió.

—Gracias… de verdad, gracias.

Cuando entró a la casa, su madre la miró con curiosidad.

—¿Qué pasó?

—Me salió un trabajo… por unos días, en el centro.

Su madre sonrió con alivio.

—Ve tranquila, hija. Yo me encargo de los niños, los llevo y los recojo del colegio.

Verónica sintió un nudo en la garganta.

—Gracias, mamá… no sé qué haría sin ti.

—Salir adelante —respondió ella con firmeza—, como lo estás haciendo. Yo sé que no es fácil comenzar de cero, yo también lo he vivido y sé que tú serás y lo harás mejor que yo.

Ese mismo día, Verónica caminó hasta el centro. El sol caía fuerte, y el sudor comenzaba a pegarle la ropa al cuerpo, pero no le importó. Al llegar, tocó la puerta con cierta timidez.

Una mujer de aproximadamente sesenta años abrió.

La observó de arriba a abajo, sin disimulo.

—¿Tú eres la que viene por el trabajo?

—Sí, señora… soy Verónica.

La mujer frunció ligeramente el ceño.

—¿Y tú sabes hacer todo lo que necesito?

La pregunta llevaba un tono de duda que no pasó desapercibido.

Verónica sostuvo su mirada.

—Sí, señora. Y lo que no sepa… lo aprendo rápido.

La mujer la evaluó unos segundos más, como si midiera cada palabra.

—Pasa.

La casa era amplia: sala, comedor, cocina, tres habitaciones y un patio. Pero lo que más llamó la atención de Verónica no fue el tamaño… sino el estado. Parecía que había pasado una tormenta por allí, una fiesta o ambas.

—Aquí hay mucho que hacer —dijo la mujer—. Y necesito que quede bien hecho.

—Sí, señora —respondió Verónica, sin dejarse intimidar.

La llevó al patio y ahí estaba. Un montón de ropa sucia que la dejó sin palabras por un instante.

—Esto va a mano —explicó la mujer—. Y esto otro en lavadora. A esa ropa no le eches cloro, ¿me escuchas?

—Sí, señora.

—Y no me mezcles colores.

—No, señora.

Verónica respiró hondo y se puso manos a la obra.

Primero organizó la ropa. Luego puso la lavadora con la ropa blanca, midiendo el jabón con cuidado. Después buscó escoba, recogedor y trapero.

—Empieza por la sala —le indicó la mujer desde la distancia.

Y así lo hizo. Barrió. Trapeó. Ordenó.

Limpiaba cada rincón como si en eso se le fuera la vida, porque en cierto modo… así era.

A las doce y media, la mujer apareció en la cocina.

—Ven, almuerza.

Verónica dudó, Pero aceptó, ya el estómago le rugía y definitivamente, necesitaba un pequeño descanso de al menos cinco minutos.

—Gracias, señora.

Se sentó con algo de pena. El plato era sencillo, pero para ella en ese momento era un alivio: sopa de patas de pollo, arroz de fideos y jugo de panela con limón.

—Está muy rico —dijo con sinceridad.

La mujer asintió apenas.

—Termina y sigues.

Y así lo hizo.

La tarde avanzó pesada. Había rincones donde la suciedad estaba incrustada, donde cada movimiento le exigía más de lo que su cuerpo quería dar. La espalda comenzó a dolerle, los brazos a cansarse… pero no se detuvo.

No podía.

A las cinco de la tarde, dejó el trapero a un lado.

—Señora… ya terminé todo lo de adentro, pero el patio aún falta.

La mujer apareció, revisando con la mirada.

—Mmm… sí, falta eso.

—Si quiere, mañana vengo y lo termino.

La mujer asintió.

—Está bien. Mañana acabas y te pago todo junto.

Verónica dudó un segundo, pero asintió.

—Sí, señora.

Salió de la casa con el cuerpo pesado. Caminó media hora hasta el barrio, sintiendo cada paso como un esfuerzo.

Pero al llegar…

—¡Mami!

Los brazos de sus hijos la envolvieron y todo cambió, fue como recibir una dosis de vitaminas llenas de amor.

—Hola, mis amores… —dijo, abrazándolos con fuerza—. ¿Cómo les fue hoy en. Él colegio?

—Bien —respondió Rodrigo—. La abuela nos ayudó con las tareas.

Samuel asintió.

—Ya hicimos todo.

Verónica besó sus cabezas.

—Muy bien mis amores.

Entró, saludó a su madre y fue directo al baño. El agua estaba caliente, no por calentador… sino por el sol. Pero le supo a gloria.

Esa noche cenaron sencillo. Revisó cuadernos, lavó uniformes y, agotada, se acostó junto a sus hijos en el colchón. Por suerte, su hermana también se durmió temprano. Y el silencio… fue un regalo.

Al día siguiente, el cansancio seguía ahí, pero no podía detenerse.

Preparó el desayuno, alistó a los niños, los besó.

—Pórtense bien.

—Sí, mami.

—Te amo —dijo Rodrigo.

—Yo también —añadió Samuel.

Verónica sonrió.

—Yo los amo muchísimo más.

Caminó nuevamente hasta el centro. La mujer la recibió sin muchas palabras.

—Termina lo de ayer.

Y así lo hizo.

El patio fue lo más pesado. Restregar, lavar, enjuagar… el sol cayendo directo sobre ella, el sudor corriéndole por la espalda.

Pero no se detuvo.

A las tres de la tarde había terminado.

Se acercó.

—Señora Ofelia… ya acabé.

La mujer miró alrededor.

—Está bien.

Sacó dinero y se lo entregó.

—Aquí tienes.

Verónica lo tomó. Cincuenta mil pesos por dos días. Sintió algo en el pecho. No era justo después de todo lo que había hecho, pero no dijo nada.

—Gracias, señora.

—Si te necesito, te mando a llamar con tu vecina.

Verónica asintió y se fue.

Pasó por un ARA y compró lo necesario: un poco arroz, aceite, huevos y leche.

Nada más.

Las bolsas pesaban un poco. Sus piernas también. Caminaba despacio, cansada, cuando el celular comenzó a sonar. Lo acomodó como pudo entre las manos y miró la pantalla.

Héctor.

Su corazón dio un vuelco. El mundo parecía no darle tregua, se quedó unos segundos mirando el teléfono sin saber si contestar.

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Gloria Marleny Guerrero Hernandez
Felicitaciones, muy bonita, me gustó mucho, no hubo tanta intrigas, secuestros ni tanta maldad como otras novelas, de verdad me gustó mucho, de nuevo felicitaciones
Rositha Escritora 🌹📚: Gracias por tu lectura 🙏🌹☺️
total 1 replies
Tamaira Ibarra 🌹♥️🇻🇪
Excelente historia me encantó, Gracias 🫂
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Bienaventurada
Se lo merece 💐🥰
Kari Bella
eso se llama juane en mi tierra 🤭
Lorena Malpica
Súper guaus los dos
johanna lisset urdaneta
Excelente
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Lorena Malpica
Así es y por lo que veo también a la nuera la ponen a trabajar y quien sabe como le vaya 😠
Lorena Malpica
Estaba acostumbrado a tener sirvienta,, nana, cocinera y y a quien usar cuando tuviera ganas. Ya notarás la diferencia
Lissbeth Prada
Hermoso mensaje 🥰👏👏👏👏
Lissbeth Prada
👏👏👏👏Felicidades demasiado linda de verssd me encantó y me pareció muy real de verdad bendiciones 🥰
Rositha Escritora 🌹📚: Amén 😇🙏 Gracias por tu lectura 🌹☺️
total 1 replies
Lissbeth Prada
Real hermosa
Elena De Cuadros
excelente historia muy buena
Bienaventurada
Pobre Verónica 🥺
Elsy Flores
Bueno no la juzgo.
Lorena Malpica
Que dolor tan grande, no tener ni para comer, pero éste sacrificio valdrá la pena más adelante 👍
Yolanda Vaca
Nada más que seis meses??
Lissbeth Prada
Bellos pero más que la belleza física es la del alma la del corazón bondadoso, amoroso 👏🥰
Lorena Malpica
Tiene que hacer la denuncia en el juzgado de que abandonó el hogar, para que no le quiera quitar a los niños
Yolanda Vaca
Cómo el amigo le pidió el num. si le mandó mensajes se supone que ya lo tiene !!!
Yolanda Vaca
El no sirve ni como hombre ,hdp !!!🤬🤬
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