Yo, Evana. viví una hermosa vida con el hombre que amé y con mis hijos también. Pero alguien me lo arrebato todo.
He vuelto al pasado para descubrir a mi asesino y el de mi familia.
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Capitulo 18
La caída de Valeria sacudió los cimientos del edificio corporativo. El departamento de prensa de la firma tuvo que trabajar a marchas forzadas para contener el escándalo de la detención, mientras la junta directiva, avergonzada por el nivel de filtración que se había gestado bajo sus narices, no tuvo más remedio que cerrar filas en torno a Evana.
En su oficina, ahora limpia de las pertenencias de su antigua asistente, Evana contemplaba la mesa de trabajo vacía. La traidora principal había caído, pero el silencio en el despacho se sentía pesado. La ausencia de Valeria no le devolvía a su familia, y la impunidad de Andy flotaba sobre su cabeza como una nube tóxica.
Un golpe suave en la puerta rompió la quietud. Su nuevo secretario provisional asomó la cabeza con timidez.
—Señorita Evana, la prensa financiera acaba de publicar la declaración del Grupo Vanguard —informó, extendiéndole una tableta digital—. El señor Vance ha convocado una rueda de prensa de emergencia.
Evana tomó la tableta y reprodujo el video.
En la pantalla, Thomas aparecía frente a docenas de micrófonos con un traje negro impecable. Su rostro proyectaba una arrogancia fría y despiadada.
—La firma de la familia de Evana ha demostrado ser incapaz de mantener la seguridad interna de sus activos —declaraba Thomas con voz firme y mordaz frente a las cámaras—. El Grupo Vanguard cancela de manera definitiva cualquier negociación de arbitraje. A partir de hoy, iniciaremos una compra agresiva de acciones para absorber a sus filiales de la zona norte. No habrá tregua.
La prensa estalló en preguntas, pero Thomas dio media vuelta y abandonó el podio sin mirar atrás.
Evana no pudo evitar que una comisura de sus labios se curvara apenas un poco. La actuación de su esposo era magistral. Frente al mundo corporativo y a los ojos de Andy, el Grupo Vanguard y su propia firma estaban en pie de guerra, listos para destruirse mutuamente.
Unas horas más tarde, un mensajero de una empresa de envíos rápidos entregó un paquete sellado en el piso ejecutivo, marcado como "Notificación Legal Confidencial de Vanguard".
Evana llevó el sobre a su despacho y lo abrió a solas. Dentro no había demandas ni notificaciones judiciales, sino un pequeño teléfono satelital prepagado y una nota escrita con la caligrafía pulcra de Thomas:
«La trampa pública está funcionando. Andy solicitó una reunión privada conmigo esta tarde en el Club Hípico para ofrecer su apoyo en la adquisición de tus acciones. Cree que nos estamos destruyendo. Mantén la presión en la prensa. Te amo.»
Evana apretó la nota contra su pecho, sintiendo un calor reconfortante en medio de la tormenta. Guardó el teléfono en su bolso y encendió su ordenador para redactar un comunicado de respuesta oficial, atacando duramente las declaraciones de Thomas para alimentar la ilusión de odio mutuo.
Al caer la noche, la lluvia volvió a envolver la capital. Evana abandonó el edificio por la salida de servicio del sótano, abordando un auto sin distintivos que la llevó hasta un apartamento privado en una zona residencial discreta, comprado a través de un testaferro neutral.
Al entrar, la penumbra del lugar se vio interrumpida por el sonido de la puerta cerrándose tras de ella.
Thomas estaba allí. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje. En cuanto sus miradas se cruzaron, la frialdad corporativa de ambos se desintegró. Thomas la alcanzó en dos pasos y la tomó en sus brazos, alzándola ligeramente mientras ella rodeaba su cuello con fuerza.
—Te vi en las noticias —murmuró Evana contra su cuello, respirando su aroma a madera y lluvia—. Casi creo que tu odio es real. Estuviste aterrador.
—Tú no te quedaste atrás con tu comunicado —sonrió Thomas con voz profunda, besándola en los labios con una pasión contenida que hizo temblar las piernas de Evana—. Me llamaste 'depredador insaciable' ante la televisión nacional.
—Era lo mínimo que merecías por amenazar con comprar mis filiales —bromeó ella, apoyando la frente contra la suya.
Rieron suavemente, pero la gravedad de su situación no tardó en volver a asentarse entre los dos. Se sentaron juntos en el sofá, con las manos entrelazadas y los dedos entrelazados firmemente.
—¿Qué te dijo Andy en el Club Hípico? —preguntó Evana, volviéndose seria.
La mirada de Thomas se volvió de acero.
— Andy se presentó como una aliada estratégica. Ofreció inyectar capital extranjero para financiar la compra hostil de tu empresa. Dijo que 'alguien como tú no merece gozar de tanto poder' y que era hora de sacarte del mapa corporativo.
—¿Mencionó algo sospechoso?... Tal vez no seamos lo único que recuerda el pasado.
—No —respondió Thomas, apretando la mano de Evana—. Usó inmunidad diplomática como escudo para cada una de sus palabras, pero mencionó que conocía a mi familia desde antes de que yo asumiera la presidencia de Vanguard... y que tenía 'asuntos pendientes' con el apellido de tu padre.
Evana frunció el ceño, procesando la información.
—Entonces no solo era una cuestión de espiar mi empresa. Andy tiene una vendetta personal. Ella compró la información de Valeria desde el principio y esperó el momento exacto para apretar el gatillo.
—Así es —asintió Thomas—. Pero ahora que cree que me tiene de su lado para destruirte, acepté su oferta de financiamiento. Vamos a dejar que invierta su dinero en la adquisición falsa. En cuanto mueva los fondos internacionales a través de sus firmas diplomáticas, dejaremos al descubierto la red de lavado que sostiene su inmunidad.
Evana lo miró con admiración y amor puro. Se inclinó y le dio un beso suave en la mejilla, sintiendo la firmeza de su rostro.
—Mientras ella cree que te está usando para destruirme, nosotros la estamos atrayendo hacia nuestra propia trampa —concluyó Evana.
—Exacto, mi amor —dijo Thomas, abrazándola por la cintura y pegándola a su pecho—. Que el mundo piense que nos odiamos.
Gracias por los capítulos autora