Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo: 8 Una pista inesperada
La última clase de la tarde terminó con el sonido prolongado del timbre, y en cuestión de segundos el ambiente de la escuela cambió por completo. Las aulas comenzaron a vaciarse, los estudiantes salieron al pasillo hablando sobre los deberes, los exámenes y sus planes para después de clases, mientras algunos profesores permanecían dentro de sus salones organizando libros y materiales. La luz del atardecer entraba por las grandes ventanas del segundo piso, tiñendo los pasillos de un tono dorado y haciendo que las sombras de los estudiantes se alargaran sobre el suelo. Lin Yu Tong cerró lentamente su cuaderno, guardó los lápices dentro de su estuche y miró hacia Wang Ji, Chen Mai y Su Lan. Ninguna de las cuatro necesitó decir una palabra. Todas recordaban perfectamente lo que habían decidido durante el recreo.
—¿Entonces? —preguntó Wang Ji mientras se colocaba la mochila sobre un hombro—. ¿Vamos?
Chen Mai miró hacia la puerta del aula antes de responder.
—Todavía no entiendo por qué acepté participar en esto.
—Porque eres nuestra amiga —contestó Wang Ji con una sonrisa—. Y porque sabes que si vamos solas, probablemente terminaremos metidas en problemas.
—Eso último es precisamente lo que me preocupa.
Su Lan soltó una pequeña risa y acomodó los libros que llevaba contra el pecho.
—No tenemos que hacer nada peligroso. Solo queremos saber si el rumor comenzó realmente después de aquella reunión.
Lin Yu Tong asintió.
—Exactamente. No vamos a entrar a ningún lugar donde no debamos. Solo podemos intentar averiguar qué pasó.
Wang Ji levantó un dedo.
—Eso sonó demasiado responsable para alguien que hace unos minutos estaba pensando en investigar el edificio administrativo.
—No estoy haciendo nada malo.
—Todavía —respondió Wang Ji.
Chen Mai la miró con desaprobación.
—No empieces.
Las cuatro abandonaron el aula juntas. En lugar de dirigirse hacia la salida principal, tomaron uno de los pasillos menos concurridos que conducía hacia la parte administrativa de la escuela. A medida que avanzaban, el ruido de los estudiantes fue disminuyendo. Las voces que llenaban el edificio fueron quedando atrás y el ambiente se volvió mucho más tranquilo. Las paredes de aquella zona estaban decoradas con fotografías antiguas de diferentes generaciones de alumnos, diplomas enmarcados y reconocimientos obtenidos por la escuela a lo largo de los años. También había varios tablones de anuncios con documentos y horarios cuidadosamente organizados.
Lin caminaba lentamente, observándolo todo.
—¿Están seguras de que por aquí está la oficina de profesores? —preguntó Su Lan.
—Sí —respondió Chen Mai—. Mi hermana estudió aquí hace unos años. Me dijo que esta zona siempre estaba tranquila después de clases.
Wang Ji se acercó a una puerta y leyó el pequeño cartel colocado junto al marco.
—Sala de profesores.
Las cuatro se detuvieron.
Desde el interior podían escucharse algunas voces.
—Hay profesores todavía adentro —susurró Lin.
—Entonces no podemos entrar —dijo Chen Mai inmediatamente.
Wang Ji hizo una mueca.
—Ya lo sé.
—Te conozco. Cuando dices eso, significa que estás pensando en hacer exactamente lo contrario.
—Qué poca confianza tienes en mí.
—Porque te conozco.
Su Lan se llevó una mano a la boca para ocultar una sonrisa.
Lin miró hacia el final del pasillo.
—Podemos esperar un poco.
Las cuatro se apartaron de la puerta y se sentaron en una pequeña banca ubicada junto a una ventana. Desde allí podían observar parte del patio trasero de la escuela. El sol comenzaba a desaparecer detrás de los edificios y el cielo tenía tonos anaranjados y rosados. Algunas hojas secas se movían por el suelo debido al viento de la tarde.
Durante varios minutos permanecieron en silencio.
Entonces escucharon abrirse la puerta.
Las cuatro levantaron la cabeza al mismo tiempo.
Dos profesores salieron conversando. Pasaron junto a ellas sin prestarles demasiada atención y continuaron caminando por el pasillo. Las chicas esperaron hasta que desaparecieron de su vista.
Wang Ji se puso de pie.
—Ahora.
Chen Mai suspiró.
—Cinco minutos.
—Diez.
—Cinco.
—Está bien.
Se acercaron nuevamente a la sala de profesores. La puerta había quedado ligeramente abierta. Desde dentro se escuchaba el sonido de unas hojas moviéndose.
Lin miró a sus amigas.
—Quizá todavía hay alguien.
Su Lan señaló discretamente hacia otra puerta.
—Allí.
Había una pequeña oficina de archivos al lado de la sala de profesores.
—Podemos mirar los tablones de anuncios —propuso Su Lan—. Quizá haya información sobre los cambios de profesores.
Chen Mai asintió.
—Eso sí podemos hacerlo.
Entraron en la pequeña zona de archivos que permanecía abierta. Allí había varios estantes llenos de carpetas y documentos administrativos. Sobre una mesa descansaban algunas cajas etiquetadas con fechas y nombres de actividades escolares.
Wang Ji comenzó a revisar los tablones.
—Aquí hay horarios de exámenes.
—Nada —dijo Chen Mai mientras observaba otro lado.
Lin se acercó a una sección donde estaban colocados diferentes comunicados internos que habían sido publicados durante las últimas semanas. Algunos hablaban de actividades escolares, reuniones de padres y eventos académicos.
Entonces vio algo.
Un pequeño papel colocado detrás de otro documento llamó su atención.
Lin lo tomó cuidadosamente.
—Chicas.
Las tres se acercaron.
—¿Qué encontraste? —preguntó Wang Ji.
Lin mostró el papel.
Era un comunicado breve dirigido al personal docente. No decía demasiado, pero había una fecha escrita en la parte superior.
La misma fecha de la reunión de profesores.
Chen Mai leyó el documento.
—"Reunión extraordinaria del personal docente..."
Su expresión cambió.
—¿Qué dice después? —preguntó Su Lan.
Chen Mai continuó leyendo.
—"Asuntos académicos y administrativos de carácter reservado."
Las cuatro se quedaron en silencio.
Wang Ji miró a Lin.
—Eso confirma que hubo una reunión especial.
—Pero no dice de qué hablaron —respondió Lin.
—Es un comienzo.
Su Lan señaló la parte inferior del documento.
—Esperen.
Había una firma.
No era la del director.
Era la de un miembro de la administración.
Chen Mai entrecerró los ojos.
—¿Quién es?
Lin se acercó.
—No lo sé.
Wang Ji iba a tomar una fotografía cuando escucharon pasos en el pasillo.
Las cuatro se quedaron paralizadas.
—Alguien viene —susurró Su Lan.
Wang Ji guardó rápidamente el teléfono.
—Tenemos que salir.
Lin volvió a colocar el documento exactamente donde estaba. Las cuatro salieron de la pequeña oficina y caminaron rápidamente hacia el pasillo principal intentando aparentar tranquilidad.
Apenas habían doblado la esquina cuando escucharon una voz detrás de ellas.
—¿Qué hacen aquí?
Las cuatro se detuvieron.
Lin sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.
Se giraron lentamente.
Frente a ellas estaba Chen Yi Shen.
El profesor llevaba varios libros bajo el brazo y una carpeta en la otra mano. Su expresión era seria, aunque no parecía enfadado. Observó primero a Wang Ji, luego a Chen Mai y Su Lan, hasta detener la mirada en Lin.
Durante unos segundos nadie respondió.
Wang Ji fue la primera en hablar.
—Estábamos... buscando una salida.
Chen Mai cerró los ojos con resignación.
—¿Una salida?
—Sí.
—¿En el edificio administrativo?
—Es una salida muy exclusiva.
Lin casi se llevó una mano al rostro.
Chen Yi Shen permaneció mirándolas.
—La salida principal está en la dirección contraria.
—Lo sabemos —respondió Chen Mai rápidamente.
El profesor dejó escapar un suspiro.
—Entonces, ¿qué están haciendo aquí realmente?
Las cuatro se miraron.
Lin finalmente decidió hablar.
—Escuchamos el rumor sobre usted.
Chen Yi Shen permaneció en silencio.
—Y queríamos saber si era cierto.
El profesor bajó ligeramente la mirada hacia la carpeta que llevaba en la mano.
—Ya les dije que no deben prestar demasiada atención a los rumores.
—Pero cada persona cuenta una versión diferente —dijo Wang Ji.
Chen la miró.
—Eso precisamente demuestra por qué no deberían creerlos.
Lin apretó ligeramente los dedos alrededor de la correa de su mochila.
—¿La reunión de profesores tuvo algo que ver?
La pregunta hizo que la expresión del profesor cambiara apenas.
Fue algo muy pequeño.
Tan pequeño que quizá nadie más lo habría notado.
Pero Lin sí.
Chen Yi Shen levantó la mirada.
—¿Quién les habló de esa reunión?
Wang Ji y Chen Mai intercambiaron una mirada.
Su Lan permaneció completamente quieta.
Lin respondió:
—Nadie. Lo descubrimos.
El profesor guardó silencio durante unos segundos.
Después miró hacia el pasillo por donde habían venido.
—No deberían estar investigando asuntos administrativos de la escuela.
—¿Entonces sí existe algo? —preguntó Wang Ji.
Chen Yi Shen no respondió directamente.
—Vuelvan a casa.
Su tono seguía siendo tranquilo, pero esta vez había algo diferente en su voz.
Parecía una advertencia.
Las cuatro entendieron que la conversación había terminado.
—Sí, profesor —respondió Chen Mai.
Las chicas comenzaron a alejarse.
Lin caminó unos pasos, pero antes de doblar la esquina miró hacia atrás.
Chen Yi Shen seguía allí.
Su expresión era seria mientras observaba la puerta de la sala de profesores.
Entonces ocurrió algo que llamó especialmente la atención de Lin.
El profesor abrió la carpeta que llevaba consigo y sacó un documento.
Lo miró durante unos segundos.
Después lo guardó nuevamente.
Lin no pudo leer lo que decía.
Pero alcanzó a distinguir una palabra escrita en la parte superior.
Traslado.
Lin se quedó inmóvil.
—¿Lin? —llamó Chen Mai desde unos metros más adelante.
Lin volvió rápidamente junto a sus amigas.
—¿Qué pasó? —preguntó Su Lan.
Lin miró una última vez hacia el pasillo.
—Creo que encontramos algo.
Wang Ji se acercó.
—¿Qué?
Lin bajó la voz.
—Vi un documento.
—¿Qué documento?
—Decía "traslado".
Las expresiones de las otras tres cambiaron inmediatamente.
Wang Ji abrió los ojos.
—Entonces el rumor...
Lin negó lentamente con la cabeza.
—No lo sabemos todavía.
Chen Mai la miró con preocupación.
—Pero ahora sabemos que no era un rumor inventado completamente.
Su Lan permaneció pensativa.
—Y si ese documento estaba en manos del profesor...
Las cuatro guardaron silencio.
El viento de la tarde entró por una de las ventanas abiertas y movió ligeramente los papeles colocados sobre los tablones. En algún lugar del edificio sonó una puerta cerrándose, seguida por el eco de unos pasos que se alejaban lentamente.
Lin Yu Tong volvió a mirar hacia la sala de profesores.
Por primera vez, sintió que el rumor ya no era solamente un comentario entre estudiantes.
Había algo real detrás.
Algo que la escuela todavía no estaba preparada para contar.
Y aquella palabra que había visto en el documento continuaba repitiéndose en su cabeza.
Traslado.