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Mi Ex Me Perdió — Ahora Soy La Reina Del Campus

Mi Ex Me Perdió — Ahora Soy La Reina Del Campus

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Completas
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elisa Raven pesaba 127 kilos y vivía invisible… hasta que el chico que amaba y su novia la humillaron públicamente, rompiendo su corazón y su dignidad. Pero aquel día no terminó su historia: comenzó su transformación. Con esfuerzo brutal, disciplina de hierro y la guía inesperada de un ex-militar que vio en ella lo que nadie supo ver, Elisa se reconstruyó: cuerpo, mente y alma. Ahora ya no es la misma. Brilla, lidera, inspira… y quienes la despreciaron hoy miran hacia arriba, desde donde ella ya no los ve. Ella no buscó venganza: buscó ser ella misma. Y lo logró. Su ex la perdió… y el mundo entero la encontró: la reina que nació para reinar.

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Capítulo 11: Días de hierro, noches de determinación

Los días se fundieron en un ritmo de hierro que nada ni nadie podía alterar. El sol apenas insinuaba su brillo en el horizonte y yo ya estaba de pie, con la respiración controlada y el corazón decidido. No existían domingos ni festivos. No existía “un día de descanso”. Cada hora era oportunidad para avanzar, para acercarme más a esa versión de mí misma que un día soñé y que ahora empezaba a vislumbrar como meta real.

En el gimnasio, el tiempo dejaba de existir. Solo contaba el siguiente movimiento. Cristóbal ajustaba la rutina con precisión quirúrgica, aumentando repeticiones, peso e intensidad justo cuando mi cuerpo empezaba a acomodarse. Nunca me sobrepasaba, pero jamás me daba tregua.

—La comodidad es veneno —decía mientras yo jadeara bajo el esfuerzo—. Cuando sientas que ya puedes más, ahí es cuando realmente empieza tu progreso. El resto es solo mantenerse viva. Tú quieres algo más que eso, ¿verdad?

—¡Mucho más! —respondía con la voz entrecortada, y cada palabra era verdad, pura y ardiente.

Los días eran de hierro, sí. Pesados, duros, inflexibles. Pero las noches… las noches eran mías. En la soledad de mi habitación, cuando el silencio lo envolvía todo y el cansancio amenazaba con derrumbarme, nacía algo aún más fuerte que el esfuerzo físico: determinación.

Me sentaba frente al escritorio y anotaba cada dato: peso del día, repeticiones logradas, kilómetros recorridos, alimentos consumidos. Pero no eran solo cifras. Acompañaba cada entrada con pensamientos, reflexiones, promesas. Transformaba el agotamiento en palabras y las palabras en combustible para el día siguiente.

“Hoy me dolió todo. Cada músculo gritó que parara. Y sin embargo, aquí estoy, escribiendo. No gané la batalla de hoy porque no doliera. La gané porque a pesar de dolerme, avancé.”

A veces la duda golpeaba a medianoche. ¿Valdrá la pena todo esto? ¿Me mirarán diferente o seguiré siendo la misma a sus ojos? ¿Será que realmente puedo cambiar mi destino o solo estoy posponiendo mi fracaso? Y entonces abría la carpeta con el video y los comentarios de aquel día. Los leía uno por uno. Y la duda se desvanecía, reemplazada por un fuego frío y limpio. ¿Que si puedo? Ya estoy haciéndolo.

Una noche, al levantarme para beber agua, crucé frente al espejo sin detenerme como siempre hacía. Y me detuve. No por el peso —que seguía bajando lento pero constante—, sino por la postura. Ya no encogía los hombros. Ya no adelantaba la cabeza buscando hacerme pequeña. Estaba erguida, naturalmente, como si mi esqueleto hubiera recordado por fin para qué estaba diseñado: para sostenerse, no para agacharse.

Esos cambios invisibles son los que verdaderamente importan. Nadie nota que respiras mejor, que caminas con más ligereza, que tu mente deja de vagar en el pasado para anclarse firmemente en el ahora. Pero yo los sentía todos los días, como raíces profundas creciendo dentro de mí.

Cristóbal lo notaba sin que yo se lo dijera. Bastaba con que cruzara la puerta para que sus ojos me recorrieran entera y asintiera levemente, aprobando lo que veía.

—Caminas diferente —me dijo una mañana sin levantar la vista de su libreta—. Ya no arrastras los pies. Los plantas. Conoces el suelo que pisas y sabes que te sostiene. Eso no se entrena con pesas, Elisa. Se aprende cuando decides pertenecer a tu vida.

Sus palabras me quedaban resonando todo el día, como una melodía nueva y hermosa. Porque era cierto: antes vivía prestada, a la espera de que alguien más decidiera por mí, me aceptara, me quisiera. Ahora… ahora yo era la dueña. De mi tiempo, de mi cuerpo, de mi destino.

Las semanas pasaron así: días de esfuerzo brutal y noches de reflexión serena. Sudor y tinta. Dolor y propósito. Hierro y voluntad equilibrados en la balanza de mi nueva existencia. Aprendí algo valioso: el cambio no llega de golpe como un milagro. Llega poco a poco, en silencio, mientras duermes o mientras sudas, construyéndose segundo a segundo hasta que un día abres los ojos y te das cuenta de que ya eres otra persona.

Y así, entre amaneceres fríos y veladas en silencio, fui dejando atrás pedazos de la antigua Elisa que no necesitaba: su miedo, su disculpa perpetua, su costumbre de pedir permiso para respirar. Los soltaba uno a uno con cada exhalación, ligera cada vez, más libre cada hora.

Una madrugada, antes de que sonara el despertador, me desperté sola y despierta antes de tiempo. Sentada al borde de la cama, miré la oscuridad de mi habitación y sonreí. No estaba cansada. Estaba ansiosa. Porque sabía que afuera me esperaba otro día de hierro, otra jornada de lucha… y otra oportunidad más para acercarme a quien estoy destinada a ser.

Me puse de pie, me vestí con rapidez y salí al encuentro del alba, decidida a no perder ni un solo minuto más de mi vida. Elisa Raven ya no esperaba el futuro. Lo estaba construyendo, ladrillo a ladrillo, día tras día, noche tras noche, con manos de hierro y corazón de acero.

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Sylvia Farias
deja una hermosa enseñanza para las personas que tenemos unos cuantos kilos demás
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Gracias de todo corazón! Me hace inmensamente feliz saber que la historia te dejó una enseñanza tan bonita — esa era exactamente mi intención: que nos sintamos orgullosas y valiosas siempre. Gracias por tu apoyo y por tu corazón tan grande 🤗
total 1 replies
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