Tras el cierre del ciclo terrenal en el refugio alpino y la trascendencia de Lyra más allá del umbral mortal, la historia evoluciona hacia una nueva y fascinante etapa de la mitología de los guardianes. El Eclipse del Tiempo explora la soledad milenaria de Onyx bajo la luz de un nuevo amanecer y la inesperada irrupción de un fenómeno cósmico e histórico que amenaza con desenterrar los secretos más oscuros del Cónclave que creían sepultados para siempre. Mientras las estaciones siguen girando en el Valle del Sol, una nueva generación de sombras y alianzas improbables pondrá a prueba la inmortalidad del vínculo de amor que desafió a los siglos.
orden
- Ecos De Cenizas y Ónix
- El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno
- El Eclipse Del Tiempo: El Despertar Del Abierto Horizonte
- Eclipse Del Tiempo: El Umbral Del Amanecer
- Eclipse Del Tiempo: La Aurora Eterna
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El Colapso Del Núcleo Cuántico
La tensión en la vasta cámara del laboratorio central alcanzó un punto crítico cuando las armas de energía de los soldados del Cónclave comenzaron a zumbar, cargándose con descargas letales listas para fulminar a Onyx y a Elianora en el acto. Sin embargo, el vampiro no mostró el menor atisbo de duda ni de pánico. Con una velocidad que desafiaba cualquier percepción visual humana, Onyx se desvaneció de su posición original, utilizando la cobertura de las consolas holográficas y la estela de velocidad supersónica para abalanzarse directamente sobre la pasarela superior antes de que los soldados pudieran reaccionar.
Un destello de caos se desató en la estancia. El sonido ensordecedor de los disparos de energía retumbó contra las paredes de piedra y los paneles de cristal blindado, fundiendo los cables de las consolas y proyectando chispas deslumbrantes por todo el recinto. Elianora, agachada tras la pesada base de la plataforma central, mantuvo la posición y devolvió el fuego con precisión, derribando a uno de los guardias que intentaba flanquearla desde el flanco derecho, mientras Onyx sembraba el desconcierto absoluto entre las filas enemigas en las alturas, desarmando a los soldados con una fuerza brutal y desprovista de compasión.
Vane, viendo cómo su plan de contención se desmoronaba ante la imparable furia del antiguo ejecutor, abandonó su aparente calma y tecleó desesperadamente los códigos de emergencia en la consola principal del Códice Cero.
—¡Insensatos! Si destruyen el núcleo, la sobrecarga electromagnética colapsará toda la infraestructura de la ciudad y sepultará estas catacumbas bajo millones de toneladas de roca y hormigón! —gritó el magistrado con el rostro descompuesto por la furia y el terror, intentando activar el protocolo de autodestrucción remota.
—Ese es exactamente el objetivo, Vane —respondió Onyx apareciendo de repente frente a él, con una velocidad sobrenatural, agarrando al magistrado por el cuello de su impecable túnica gris y levantándolo del suelo sin el menor esfuerzo—. Este mundo no necesita tu orden artificial ni tus cadenas invisibles.
Con un movimiento furioso y definitivo, el vampiro arrojó el cuerpo de Vane contra las consolas de control principales, destrozando los paneles de cristal y provocando una reacción en cadena de cortocircuitos que hicieron saltar chispas por toda la plataforma central. El núcleo luminoso del Códice Cero comenzó a parpadear con una intensidad errática, emitiendo un chirrido ensordecedor conforme los cristales de silicio cuántico se fracturaban bajo la sobrecarga de energía.
—¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo! —gritó Elianora corriendo hacia Onyx, esquivando los escombros que comenzaban a llover desde el techo abovedado mientras las alarmas generales de evacuación ululaban en todo el complejo subterráneo.
Onyx no dudó ni un segundo. Tomando a la muchacha por el brazo con firmeza protectora, emprendió la retirada hacia el túnel de ventilación por el que habían accedido, justo en el instante en que el núcleo del Códice Cero implosionaba en una monumental y silenciosa explosión de energía pura que reducía a cenizas los laboratorios del magistrado y sellaba para siempre las catacumbas bajo toneladas de escombros.
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