Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Casa Morozov 1
Días después, una nueva invitación llegó al ducado Hoffman.
O más bien…
Una convocatoria imposible de ignorar.
El sello negro y plateado sobre la carta fue suficiente para tensar el ambiente dentro del despacho.
Morozov.
Incluso los sirvientes parecieron ponerse nerviosos al escuchar el nombre.
El duque Morozov era conocido en todo el imperio.
No solo por su enorme territorio al norte, cubierto de nieve y minas valiosísimas, sino también por su reputación.
Un hombre frío.
Implacable.
Temible.
Se decía que jamás sonreía.
Que había ejecutado personalmente traidores dentro de su propio territorio.
Que nobles importantes evitaban provocarlo incluso en reuniones imperiales.
Y aun así…
También era absurdamente poderoso.
Controlaba rutas comerciales fundamentales, minas de cristales de luz y una parte importante del comercio del norte.
Por eso la familia Hoffman mantenía relaciones diplomáticas cuidadosas con él.
Aquella mañana, el duque Hoffman observó a sus hijos desde detrás del escritorio mientras sostenía la carta entre sus manos.
—Morozov solicitó adelantar la reunión comercial de invierno.
Aaron apoyó una mano sobre la mesa.
—Entonces iremos tú solo.. Morozov es bastante especial..
Pero el duque negó lentamente.
—No. Irán ustedes dos.
Arely levantó la vista de inmediato.
Aaron también pareció sorprendido.
—¿Nosotros solos?
—Sí.
El duque Hoffman los observó con calma.
—Esta negociación será importante para el futuro comercial del norte. Y honestamente… ya confío en ambos más que en muchos nobles adultos.
Aaron sonrió apenas ante el cumplido.
Pero Arely sintió un pequeño escalofrío.
Porque conocía ese apellido.
Morozov.
Y aunque los recuerdos de Arely no eran completos sobre esa familia, sí recordaba rumores.
Demasiados rumores.
Violencia.
Poder.
Un duque aterrador que parecía más un villano de novela que un noble real.
Y sinceramente…
Eso hizo que Elena, en el fondo de su alma, sintiera una pequeña e inquietante curiosidad.
[Por supuesto que el hombre más temible del imperio tenía que ser atractivo en mi imaginación…]
Se reprendió mentalmente de inmediato.
[No. No. Basta. Ya no soy una lectora obsesionada con villanos.]
Aaron la observó de reojo.
—¿Te preocupa?
Arely volvió rápidamente a la realidad.
—Un poco.
Aaron sonrió despreocupadamente.
—Tranquila. No creo que Morozov nos mate.
—Qué alentador.
El duque Hoffman suspiró cansadamente.
—Aaron, intenta actuar como un noble serio al menos durante este viaje.
—Padre, siempre soy serio.
Arely y el duque lo miraron exactamente igual.
Aaron terminó riéndose.
Pero incluso él parecía ligeramente tenso.
Porque todos conocían la reputación de Morozov.
Se decía que negociar con él era como intentar caminar sobre hielo fino.
Un error podía destruir alianzas enteras.
El duque Hoffman dejó la carta sobre la mesa.
—Partirán en tres días.
Luego miró directamente a Arely.
—Y quiero que tengas cuidado.
Ella asintió lentamente.
—Lo haré.
—Morozov no es un hombre sencillo.
Aquellas palabras quedaron flotando en el aire.
Y por alguna razón, Arely sintió que ese viaje cambiaría algo importante.
Mucho más de lo que imaginaba.
Esa noche, mientras preparaban documentos para el viaje, Aaron dejó caer pesadamente una pila de contratos sobre la mesa.
—Tengo curiosidad.
Arely levantó apenas la vista.
—¿Sobre qué?
—Sobre el duque Morozov.
Ella intentó sonar indiferente.
—¿Hm?
Aaron sonrió ligeramente.
—Dicen que es aterrador.
—También dicen que tú eres un desastre diplomático.
—Eso es completamente cierto.
Arely soltó una pequeña risa.
Pero después volvió a quedarse pensativa.
Porque algo dentro de ella no dejaba de inquietarse.
Tal vez eran los restos de la antigua obsesión de Elena con los hombres peligrosos.
O quizá simplemente intuición.
Pero mientras observaba la nieve caer lentamente fuera de la ventana, una idea cruzó silenciosamente su mente.
[Tengo el presentimiento de que conocer al duque Morozov será problemático.]
Días despues los carruajes Hoffman avanzaron lentamente por el enorme camino de piedra, mientras la nieve crujía bajo las ruedas.
La mansión Morozov apareció frente a ellos como una fortaleza más que como una residencia noble.
Oscura.
Imponente.
Cubierta por nieve y enormes estatuas de lobos talladas en piedra negra.
Las ventanas altas parecían observar silenciosamente a cualquiera que se acercara.
Arely miró el lugar desde la ventana del carruaje y sintió un pequeño escalofrío.
[Definitivamente parece la casa de un villano.]
Aaron, sentado frente a ella, sonrió divertido.
—Estás pensando algo grosero, ¿verdad?
—Solo estoy diciendo mentalmente que este lugar parece maldito.
—Ah, entonces sí es grosero.
El carruaje finalmente se detuvo frente a la entrada principal.
Varios guardias Morozov abrieron las enormes puertas de hierro con precisión impecable.
Todo el territorio parecía absurdamente silencioso.
Ordenado.
Tenso.
Arely apenas estaba mirando el lugar cuando sintió el ambiente extraño..
Entonces Aaron se quedó quieto.
Arely siguió automáticamente su mirada.
Y entendió el problema inmediatamente.
Una mujer rubia caminaba tranquilamente por los jardines cubiertos de nieve.
Era hermosa.
Increíblemente hermosa.
Su cabello dorado contrastaba con el paisaje blanco mientras sostenía una pequeña sombrilla oscura.
Aaron sonrió de inmediato.
Esa sonrisa.
La sonrisa peligrosa.
La sonrisa de “voy a tomar una mala decisión”.
Arely sintió instantáneamente dolor de cabeza.
[Aaron no.]
Su hermano se acomodó el abrigo elegantemente antes de comenzar a caminar hacia la mujer.
Claramente con intención de hablarle.
Probablemente coquetearle.
Probablemente intentar impresionarla.
Probablemente arruinarles la vida apenas cinco minutos después de llegar.
—Aaron —dijo Arely entre dientes.
Pero él ni siquiera volteó.
—Solo seré educado.
[Eso nunca significa algo bueno.]
Aaron no alcanzó a dar más de tres pasos.
Porque las enormes puertas principales de la mansión se abrieron bruscamente.
El sonido resonó en todo el patio.
Y entonces…
El duque Morozov apareció.
El ambiente entero cambió inmediatamente.
Los guardias enderezaron la espalda.
Los sirvientes bajaron la mirada.
Incluso los caballos parecieron inquietarse.
El hombre descendió lentamente las escaleras de piedra.
Alto.
Vestido completamente de negro.
Su presencia era abrumadora incluso a la distancia.
Tenía cabello oscuro como la noche y unos ojos grises fríos que parecían capaces de congelar el aire.
No necesitaba levantar la voz.
No necesitaba hacer nada.
Todo el lugar reaccionaba a él automáticamente.
Arely sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
[Y ahí está…]
[El villano.]
Porque sinceramente parecía uno.
No uno elegante y encantador como en las novelas románticas.
No.
El duque Morozov parecía peligroso de verdad.
Aaron finalmente se detuvo.
Por primera vez desde que llegaron, parecía incómodo.
Y entonces ocurrió algo peor.
Mucho peor.
El duque Morozov observó directamente a Aaron.
Luego…
Miró lentamente hacia la mujer rubia del jardín.
Y el aire pareció congelarse todavía más.
Arely sintió que algo dentro de ella gritaba inmediatamente.
[No me digas…]
[No me digas que esa mujer..]
Por supuesto Aaron había intentado acercarse a la esposa del hombre más aterrador del imperio.
Arely cerró lentamente los ojos.
[Aaron.]
[Voy a matarte antes de que Morozov lo haga.]