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EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Completas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?

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CAPITULO 23. EL DESTINO DE UNA PROMESA

Jared retiró las manos de su rostro despacio, revelando unas facciones endurecidas por la verdad absoluta que acababa de asimilar. El desgarro emocional por la farsa de su hermano Roderick se transformó, en un microsegundo irreversible, en un profundo sentido de la justicia real. Se puso en pie a paso lento, desprendiendo la imponente energía de su linaje Alfa, y caminó hacia el centro de la estancia. Frente a nosotros, inclinó la cabeza con un respeto supremo y colocó su mano derecha sobre el pecho, ejecutando el saludo sagrado de los clanes que sellaba su sumisión legítima.

—Te pido perdón de todo corazón, Lara —su voz ronca vibró con una solemnidad inquebrantable, libre de formalidades vacías—. Vine a estas tierras cegado por las mentiras de un cobarde, creyendo que vuestro orgullo había destruido a mi familia, sin sospechar la crueldad que habíais soportado. Kaelen, os reconozco formalmente como mi soberano absoluto, y a ti, Lara, como mi Reina. Vuestra corona es la única muralla legítima del continente. Regresaré al norte de inmediato; mis batallones mantendrán la línea de contención en la frontera secundaria, pero yo me encargaré de arrancar la garganta de ese Beta traidor para purificar mi territorio de origen de la malicia que nos ha deshonrado.

Kaelen le dedicó un sutil asentimiento con la cabeza, sellando el pacto de paz con una templanza que me devolvió el aliento.

Al caer la noche profunda, el palacio quedó sumido en un silencio denso. Tras la agitación del despacho, Kaelen y yo nos retiramos a los aposentos privados del ala norte, buscando un remanso de paz en mitad de la penumbra. El calor de la chimenea encendida recortaba nuestras siluetas sobre el diván de terciopelo. Kaelen acortó la distancia que nos separaba de una forma tan magnética que me obligó a contener la respiración, desprendiendo su deliciosa fragancia a bosque antiguo y tormenta que me caló hasta los huesos. La adictiva descarga eléctrica de nuestro lazo chispeó al contacto directo, inundando mis venas con un fuego abrasador que disipó cualquier rastro de mi antigua melancolía.

Nos entregamos a un encuentro caluroso, dulce y pasional en mitad de las sombras. Sus dedos delinearon mis mejillas, descendiendo por mi cuello y mis hombros, regalándome caricias suaves, tiernas y calientes por todo mi cuerpo que me hicieron temblar de pura felicidad. Entrelace mis dedos en su cabello oscuro, fundiéndonos en un beso hambriento, lento y profundo que encendió una hoguera en la alcoba. La intensidad del momento fue tan brutal y arrolladora que mi loba soltó un rugido de absoluta satisfacción en mi mente. La marea de nuestro deseo nos arrastró hacia el lecho, donde la fricción de nuestras pieles alcanzó un punto de máxima tensión física, amenazando con derribar cualquier barrera.

Sin embargo, justo en el instante en que estaba a punto de dejarme llevar por completo, la alarma de mis dudas me frenó el pulso. Apoyé mis manos contra su pecho musculoso, separando mi boca de su piel con un esfuerzo supremo, deteniendo el avance de sus labios antes de que la pasión borrara mi templanza.

Kaelen detuvo sus movimientos de golpe, reteniendo el aire con un gemido sordo que delataba la inmensa tortura de sus instintos desbocados. Se dejó caer de espaldas sobre las sábanas limpias, pasándose una mano por el rostro mientras intentaba recuperar la respiración regular en mitad de la penumbra.

—Lara, mi Luna... como sigas deteniéndome de esta manera en el último segundo, me vas a matar de la pura necesidad —su voz profunda y ronca resonó en toda la habitación, cargada de una devoción implacable que me caló hasta los huesos—. Pero te he jurado que respetaré tu tiempo y voy a esperar lo que sea necesario para hacerte mía. No voy a forzar este lazo sagrado.

Me acurruqué a su lado, apoyando la cabeza en su hombro desnudo, entrelazando mis dedos con los suyos para transmitirle la robusta firmeza de mi lazo.

—Tengo miedo, Kaelen —le confesé en un susurro trémulo, desnudando mis sentimientos en mitad de la oscuridad—. Estoy enamorada de ti, eres mi destino y te deseo profundamente, pero me detiene experiencia inexistente, mientras yo no he conocido hombre tu tienes una gran experiencia a tus espaldas y siento que no será capaz de saciar todo tu hambre.

Kaelen me estrechó contra su robusto torso con un abrazo protector de una suavidad infinita, rodeando mi cintura mientras depositaba un beso tierno en mi frente.

—No tienes por qué preocuparte por eso, mi hermosa Luna —me respondió cariñosamente, y una ráfaga de su calidez reconfortante inundó mi espíritu—. No hay expectativas que cumplir en nuestro altar, solo un amor inmenso que nos pertenece por derecho de nacimiento. Seguiré esperando el tiempo que tu alma exija, aunque te confieso que cada noche me resulta más difícil resistirme a la tentación de morder tu hombro y sellar nuestra unión definitiva. Mi amor eres perfecta no dudes nunca de que tu eres y seras siempre mi complemento perfecto, mi todo.

A la mañana siguiente, el sol invernal iluminó el patio de armas del palacio, donde el carruaje blindado del norte esperaba con el motor encendido. Jared se encontraba de pie junto a la portezuela, vistiendo sus prendas de piel, con el semblante tranquilo de quien había recuperado la dignidad de su sangre. Kaelen y yo bajamos las escaleras presidenciales a paso lento y seguro para despedirlo, escoltados por una discreta patrulla de la guardia. El muchacho dio un paso al frente y nos dedicó una mirada fija llena de una sincera gratitud.

—Gracias por devolverme la luz de la verdad, Kaelen, Lara —sentenció Jared con una templanza que reflejaba la nobleza de su buen corazón—. Me marcho sabiendo que el Imperio Unificado es nuestro mayor aliado. Limpiaré mi territorio de origen antes de que la luna vuelva a cambiar y estableceré un tratado de paz indestructible entre nuestras fronteras.

Nos estrechó la mano con un firme asentimiento antes de subir al vehículo. Observamos el carruaje alejarse por el sendero arbolado hacia la frontera secundaria, sabiendo que aquel joven Alfa que un día había prometido venganza bajo las mentiras hoy regresaba a sus tierras no como el enemigo que la farsa había diseñado, sino como el líder legítimo que purificaría el norte, tejiendo los hilos de un destino hermoso donde nuestra protección feroz había ganado la primera gran batalla contra las sombras.

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Maria Rojas
una vez mas gracias por compartir otra bella novela bendiciones 🙏😊
SIKEVALEN: Gracias a ti por leerlas y darme mucha fuerza para seguir con mi pasion que es la escritura, espero que no te pierdas el siguiente libro de la saga, pronto empezare a subirlo. Abrazos.
total 1 replies
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