Después de perder a sus padres, Izack Vega cree que lo peor ya pasó… hasta que comienza a vivir bajo el mismo techo que su peor pesadilla.
Traicionado por su propia familia, termina en un orfanato donde conocerá a personas rotas como él… que poco a poco se convertirán en su verdadera familia.
Pero el pasado no lo dejará en paz. Secretos, acoso, mentiras y muertes lo rodean…
Y cuando la verdad salga a la luz, Izack tendrá que decidir:
¿seguir huyendo… o enfrentarse a la oscuridad?
NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 3: EL TRAIDOR ENTRE LAS SOMBRAS
La luz de la pantalla iluminaba solo la cara de Izack en la oscuridad de la habitación. El mensaje de número desconocido le heló la sangre hasta los huesos: tenía el informe policial original que todos decían que no existía, la prueba irrefutable de que el accidente de sus padres fue asesinato. *Las sombras nunca duermen*.
A la mañana siguiente no pudo concentrarse en ninguna clase. Tenía el celular apretado en el puño, mirando a todos lados como si cualquiera pudiera ser quien lo envió… o quien viniera por él. Damián no perdió tiempo: esa vez la trampa fue peor. Cuando salieron al recreo, un balde con agua sucia y aceite cayó de lo alto de las escaleras justo encima de ellos, dejándolos empapados, oliendo mal y resbalando por todo el patio, mientras todos reían a carcajadas.
—Esto es solo el principio —les susurró Damián pasando al lado, con una sonrisa llena de maldad—. Mi papá ya habló con el director. La semana que viene se acaba su beca. Se van de vuelta al agujero de donde salieron.
Valentina quiso ir a golpearlo, Camila la sujetó mientras les pasaba toallas secas y agua limpia, Lucas apretaba los dientes con rabia contenida y Mateo mantenía la calma por fuerza, aunque se le notaba la furia en la mirada. Solo Tomás no miraba la burla: estaba de nuevo con sus papeles, cruzando nombres y fechas sin parar.
Al salir de clases, Axel los esperaba apoyado en la reja, con dos abrigos nuevos en los brazos y el ceño fruncido de verlos así. Sin decir nada, se acercó solo a Izack, le puso el abrigo por encima de los hombros con mucho cuidado, y sus dedos rozaron por accidente la piel de su cuello. Los dos se quedaron quietos un instante, el aire caliente y denso entre ellos, el ruido del colegio desapareciendo por completo.
—No van a ganar —dijo Axel muy bajito, solo para él, con la voz suave que solo usaba cuando estaban solos—. No te voy a dejar caer. Jamás.
Izack sintió cómo el corazón se le aceleraba hasta doler. Por primera vez en la vida, tenía ganas de apoyarse en alguien y no salir corriendo.
—Tengo pruebas —musitó casi sin voz—. Alguien me las mandó anónimo.
Axel asintió serio:
—Yo también he recibido cosas. Hay alguien más que sabe la verdad y nos quiere ayudar. Pero también hay alguien que se los está contando TODO a Héctor y a los Del Valle. Hay un traidor muy cerca.
En eso corrió Tomás, sin aliento, los papeles arrugados en la mano:
—¡Lo encontré! El chofer que manejaba el coche el día que murieron… trabajaba para Héctor desde años antes. Y tres días después del “accidente”, le depositaron una fortuna en el banco. Después desapareció para siempre. Y miren esto: la firma que autorizó el pago… es de **María Salgado**. Su tía. Ella lo sabía desde el primer día. Ella ayudó a matarlos.
Izack sintió que se le rompía el pecho de nuevo. No solo lo había traicionado por miedo o cobardía: **había estado del lado de los asesinos de sus padres todo el tiempo**.
Muy lejos, en la oficina de la mansión, Héctor golpeó el escritorio con furia mientras María estaba de cabeza baja frente a él. En la pantalla del celular tenían una foto clara, tomada minutos atrás: Izack, Axel, los chicos, Valentina y Camila, todos juntos hablando en la salida.
—Me dijeron desde adentro —gruñó Héctor con veneno en la voz—. Están juntando pruebas. El chico ese de los Risas los está protegiendo. Ya no basta con solo echarlo de la escuela. Tenemos que quitarle lo que más le quiere. Uno por uno. Hasta que se quede solo de verdad y no pueda hablar nunca más.
María asintió en silencio, sin dudar, sin remordimientos. Cómplice hasta el final.
Esa noche, de regreso en el orfanato, cuando ya se disponían a dormir, sonó fuerte el celular de Izack otra vez. Mismo número desconocido. Esta vez no trajo documentos. Trajo solo una frase corta, que los heló a todos los que estaban alrededor mirando la pantalla:
**SE ACERCAN. NO CONFÍEN EN NADIE. NI SIQUIERA EN QUIENES CREEN CONOCER. EL TRAIDOR ESTÁ DENTRO DE LA CASA.**
En el mismo instante, la luz de todo el edificio se apagó de golpe. Afuera, el viento aulló fuerte entre los árboles, y una sombra alta y oscura pasó corriendo detrás de la ventana, desapareciendo en la noche antes de que pudieran ver quién era.
Izack apretó fuerte la mano de Axel, que en la oscuridad le apretó de vuelta con fuerza, prometiendo protección sin palabras. Sabían que ya no era solo una investigación. Ahora era una cacería. Y ellos eran la presa.
**FIN DEL CAPÍTULO 3**