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Dónde El Destino Volvió A Pasar Lista

Dónde El Destino Volvió A Pasar Lista

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:276
Nilai: 5
nombre de autor: Sherineth Lameda Marrero

¿Y si el mayor fracaso de tu vida fuera, en realidad, el comienzo de tu historia de amor?
Valeria creyó que reprobar una materia era el fin de su camino. Mientras veía a sus compañeros avanzar, ella tuvo que regresar a un salón que jamás imaginó volver a pisar.

Gabriel, un estudiante que apenas iniciaba su primer semestre de medicina, llegó con la ilusión de cumplir el sueño de convertirse en médico. Lo que no esperaba era encontrar a una joven de mirada melancólica que, sin proponérselo, cambiaría su vida para siempre.

Entre clases interminables, noches de estudio, guardias, cafés compartidos y el peso de una carrera que exige el corazón tanto como la mente, nacerá un amor capaz de demostrar que el destino nunca se equivoca.

Porque hay encuentros que no ocurren por casualidad.

Hay personas que llegan justo cuando creemos haberlo perdido todo.
Y, a veces, la materia que más duele repetir... es la misma que termina enseñándote la lección más importante de tu vida.

NovelToon tiene autorización de Sherineth Lameda Marrero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La promesa bajo las estrellas

Capítulo 16

La promesa bajo las estrellas

El examen práctico había terminado.

Después de semanas de desvelo, cafés interminables y noches enteras estudiando en la biblioteca, por fin podían respirar.

Apenas el profesor salió del laboratorio, Daniel levantó los brazos.

—¡Sobrevivimos!

—Habla por ti —respondió Camila mientras se dejaba caer sobre una banca—. Yo sigo viendo huesos hasta cuando cierro los ojos.

Las risas llenaron el pasillo.

Gabriel buscó con la mirada a Valeria. La encontró al final del corredor, apoyada contra una pared, con la cabeza agachada.

Se acercó despacio.

—¿Cómo te fue?

Ella levantó la vista y sonrió con cansancio.

—Creo que... bien.

—¿"Creo"?

—Nunca estoy completamente segura.

Gabriel tomó una de sus manos.

—Yo sí lo estoy. Eres la mujer más dedicada que conozco.

Valeria sonrió.

—Siempre encuentras la manera de hacerme sentir mejor.

—Es mi especialidad.

Como celebración, Daniel propuso ir al mirador que quedaba cerca de la universidad.

—No acepto un "no" por respuesta.

Lucía cruzó los brazos.

—¿Y quién va a pagar los taxis?

Daniel guardó silencio unos segundos.

—Detalles sin importancia.

Todos comenzaron a reír.

Al caer la tarde, el grupo llegó al mirador. Desde allí podía verse la ciudad iluminándose poco a poco mientras el sol desaparecía detrás de las montañas.

El viento era fresco.

Mariana sacó una cámara.

—¡Foto grupal!

Después de varias fotografías y muchas bromas, Daniel tuvo otra idea.

—Vamos a jugar.

Camila levantó una ceja.

—Eso nunca termina bien.

—Cada uno tiene que decir cuál ha sido el mejor momento desde que empezó la carrera.

Sofía fue la primera.

—Encontrarlos a ustedes.

Lucía sonrió.

—Mi mejor momento fue descubrir que no estaba sola cuando las cosas se pusieron difíciles.

Mariana añadió:

—Aprendí que la universidad también puede convertirse en una familia.

Cuando llegó el turno de Gabriel, todos lo miraron.

Él no dudó.

—El día que vi entrar a una estudiante que pensaba que había fracasado... y sin saberlo cambió mi vida.

Valeria sintió cómo el corazón le latía con fuerza.

Daniel sonrió.

—Sabía que ibas a responder eso.

Todos dirigieron la mirada hacia ella.

Valeria respiró profundamente.

—Mi mejor momento...

Fue repetir una materia.

Daniel abrió mucho los ojos.

—Esa frase jamás pensé escucharla.

Todos rieron.

Valeria continuó.

—Ese día creí que mi mundo se estaba acabando. Sentía vergüenza, tristeza y miedo.

Pero si no hubiera pasado...

Nunca habría conocido a Gabriel.

Y tampoco habría encontrado amigos como ustedes.

Las palabras hicieron que el grupo guardara silencio.

Lucía tenía los ojos húmedos.

Camila abrazó a Mariana.

Hasta Daniel dejó de bromear por un instante.

Cuando cayó la noche, los demás se alejaron para comprar algo de comer.

Gabriel y Valeria permanecieron solos junto al mirador.

Las luces de la ciudad parecían pequeñas estrellas sobre la tierra.

—¿Sabes qué pienso? —preguntó Gabriel.

—¿Qué?

—Que algún día volveremos aquí.

—¿Cuando nos graduemos?

—Sí.

Y después de nuestra primera guardia.

Y cuando uno de nosotros tenga su primer paciente.

Y cada vez que la vida nos recuerde lo lejos que hemos llegado.

Valeria tomó su mano.

—¿Tú de verdad imaginas un futuro conmigo?

Gabriel la miró sorprendido.

—No.

Ella frunció el ceño.

—Lo imagino todo.

Te imagino con una bata blanca, cansado después de un turno de veinticuatro horas.

Te imagino celebrando cada logro.

Te imagino sosteniendo mi mano cuando crea que no puedo más.

Y me imagino envejeciendo contigo.

Las lágrimas aparecieron en los ojos de Valeria.

—Nadie me había hablado nunca de un futuro donde yo estuviera incluida.

Gabriel acarició lentamente su mejilla.

—Porque algunos hablan del amor como un momento.

Yo quiero vivirlo como una vida entera.

Valeria se acercó lentamente.

Lo abrazó con toda la fuerza que tenía.

—Prométeme que, pase lo que pase, nunca dejaremos de luchar por nosotros.

Gabriel apoyó la frente sobre la de ella.

—Te lo prometo.

Mientras tenga fuerzas para caminar...

Caminaré a tu lado.

Mientras tenga fuerzas para soñar...

Soñaré contigo.

Y mientras mi corazón siga latiendo...

Siempre encontrará el camino de regreso hacia ti.

Valeria dejó escapar una lágrima antes de besarlo con dulzura.

Fue un beso tranquilo, lleno de esperanza, como si ambos estuvieran sellando una promesa silenciosa bajo el cielo estrellado.

En ese momento, Daniel regresó con el resto del grupo cargando bolsas de comida.

—¡Los encontramos!

Lucía comenzó a reír.

—¿Otra vez interrumpimos un momento romántico?

—Creo que ya es tradición —dijo Sofía.

Todos se acomodaron sobre el césped para cenar mientras conversaban y reían.

Valeria observó a sus amigos y luego a Gabriel.

Comprendió que la vida todavía guardaba desafíos, pérdidas y decisiones difíciles.

Pero también entendió que, mientras existieran personas capaces de sostener su mano en los días más oscuros, ningún sueño sería imposible.

Y bajo aquel cielo lleno de estrellas, sin que ninguno de ellos lo supiera, el destino acababa de escribir una nueva promesa en la historia que apenas comenzaba.

1
Milanyela Lameda
muy buena la historia
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