En un mundo en caos al borde de la guerra, Kael entra en una mazmorra llamada Lune con más de 100 pisos. Está mazmorra es la única en todo el continente del imperio, nadie sabe como llegó o quién la creo.
Selene es una Elfa, su misión es asistir a todo aquel aventurero que entre en la mazmorra.
El problema está cada vez que suban un piso, un nuevo reto, un recuerdo olvidado, un nombre, una parte de ellos.
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Capítulo 14: Estatuas que respiran
El aire del piso 8 pesaba distinto. No era frío ni calor. Era como si la niebla misma te estuviera observando.
Bajaron por la cueva en espiral y salieron a un claro enorme. El suelo estaba cubierto de ceniza blanca. Y al centro... doce estatuas.
Guerreros de piedra. Armaduras rotas, espadas clavadas en el suelo. Cada uno tenía un símbolo diferente grabado en el pecho. Símbolos que Selene reconoció.
Selene: _voz baja_ "Estos... son los gremios que murieron aquí. Los de la Tumba de los Reyes."
Veyr: _flotando a un lado de Kael_ "Correcto. La Torre no olvida a los que caen. Los exhibe."
Rayo se pegó a la pierna de Kael. Escarcha bufó, nerviosa.
De pronto, un crujido. Luego otro.
Las cabezas de las estatuas giraron al mismo tiempo. Piedra raspando contra piedra.
Selene:_desenvaina al instante_ "Se mueven."
Kael: _no se mueve_ "No son estatuas. Son recuerdos con voluntad."
Las doce figuras desenterraron sus espadas y cargaron. El sonido retumbó en todo el claro.
Selene se lanzó. Era rápida, técnica. Bloqueó a dos, esquivó a una tercera. Pero eran fuertes. Cada golpe hacía vibrar el suelo.
Kael suspiró.
No desenvainó. Solo levantó una mano.
De su sombra salieron diez figuras negras. No tenían rostro. Solo cuchillas.
En menos de veinte segundos, las doce estatuas estaban hechas polvo. Las sombras volvieron a Kael como si nada hubiera pasado.
Selene: _jadeando, con la espada aún en alto_ "...¿En serio?"
Kael: _la mira_ "¿Qué?"
Selene: _guarda la espada frustrada_ "A mí me tomó tres horas y un equipo de ocho personas pasar este piso la primera vez. Contigo no duró ni un minuto."
Kael: _calmo_ "Entonces deja de medirte con tu pasado."
Selene apretó los labios. Tenía razón. Y la odiaba por eso.
Veyr: _voz grave, interrumpiendo_ "Amo mío. Esto aún sigue."
Del otro lado del claro la niebla se abrió. El suelo tembló.
Un oso. Pero no uno normal.
Medía casi cuatro metros. Su piel era de obsidiana negra, con grietas de las que salía lava. Rango A. Sin duda.
Selene: _ojos muy abiertos_ "Esa bestia... no estaba aquí. Cuando yo subí este piso solo había lobos y jabalíes. La Torre cambia según quién la pise."
Veyr: "O según a quién quiere probar."
El oso rugió. El sonido hizo caer ceniza de los árboles.
Las sombras de Kael se adelantaron, formando un muro frente a él y Selene. Rugieron de vuelta.
Y entonces una voz. Femenina. Cerca.
*???*: "Alto."
Todo se detuvo.
De la espalda del oso bajó una chica. Pelo blanco hasta la cintura, trenzado con hilos rojos. Armadura ligera de cuero, y en los brazos tenía marcas rúnicas que brillaban azul. No era completamente humana. Sus orejas eran puntiagudas y tenía dos colmillos pequeños al sonreír.
En su mano sostenía una cadena hecha de luz. Estaba conectada al collar del oso.
La chica los miró a todos. Pero sus ojos se quedaron en Kael.
La chica: _sonríe de lado_ "Vaya... esto sí me impresiona. Bajé veinte pisos buscando algo interesante. Y me encuentro al humano que pasa los niveles como si fuera a comprar pan."
Silencio.
Rayo gruñó bajito. Escarcha se puso delante de Selene.
Kael no parpadeó. Solo la observó.
Kael: _voz sin emoción_ "¿Quién eres?"
La chica: _hace una reverencia exagerada_ "Me llaman Nyra. Domadora. Igual que tú."
_señala al oso_ "Él es Ragnar. Dime... ¿tus sombras también muerden?"
Nyra dio un paso. Ragnar gruñó.
Kael ladeó la cabeza. Las sombras detrás de él se movieron.
Kael: "Depende. ¿Vas a atacar?"