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Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:143.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un matrimonio por conveniencia une a Carolina y Benjamín, dos mundos opuestos marcados por el interés y el orgullo. Pronto descubrirán que el amor puede surgir incluso en los acuerdos más fríos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

El amanecer llegó… pero no trajo calma.

Carolina apenas había dormido. El recuerdo de la noche anterior seguía fresco en su mente, como una marca imposible de borrar. Aun así, se levantó, se arregló y asistió a la universidad como si nada hubiera pasado.

Las clases transcurrieron lentas, pesadas.

Pero como siempre no estaba sola.

Esmeralda no se separó de ella en todo el día.

—Hoy es el día —dijo Esmeralda mientras salían del aula.

Carolina asintió en silencio.

El chófer de los Rossi ya las esperaba fuera del campus. El vehículo negro, elegante, destacaba entre el resto.

—Esto ya se siente demasiado real —murmuró Esmeralda.

Carolina no respondió.

Ambas subieron al auto.

El trayecto fue silencioso, cargado de pensamientos.

Al llegar a la residencia Rossi, el ama de llaves les abrió la puerta como la vez anterior.

—Bienvenidas.

Dalia apareció casi de inmediato.

—Carolina, querida —saludó con una sonrisa cálida—. Qué gusto verte.

Sus ojos se posaron en Esmeralda.

—Y tú debes ser su amiga.

Carolina asintió.

—Sí, ella es Esmeralda Cruz.

—Mucho gusto —dijo Esmeralda, con una sonrisa educada pero curiosa.

—El gusto es mío —respondió Dalia—. Pasen, por favor.

El ambiente era más relajado que la vez anterior.

No había tensión evidente… pero Carolina no lograba sentirse cómoda.

Se sentaron en la sala, y Dalia fue directa pero amable.

—La fiesta de compromiso será en tres días.

Carolina sintió cómo su corazón daba un pequeño vuelco.

—Será algo íntimo —continuó—. Solo familia y personas cercanas. Nada ostentoso.

Esmeralda intercambió una mirada rápida con Carolina.

—Creo que es lo mejor —respondió Carolina.

—Yo me encargaré de todo —añadió Dalia—. Decoración, catering, invitados… quiero que sea un momento especial.

Carolina asintió.

—Gracias.

—Pero necesito tu opinión en algunos detalles —dijo Dalia, mostrándole unas carpetas.

Durante las siguientes horas, revisaron opciones.

Colores suaves.

Flores elegantes.

Un ambiente cálido… casi como si se tratara de una celebración real.

Y eso… era lo que más desconcertaba a Carolina.

Porque nada de eso era real.

O al menos… no para ella.

Esmeralda participó, opinó, incluso logró arrancarle pequeñas sonrisas a Carolina.

Por un momento…

Todo pareció normal.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Esa noche…

Carolina jugaba con su tenedor, pensativa.

—¿Ocurre algo? —preguntó Rodolfo.

Ella levantó la mirada.

—La fiesta de compromiso será en tres días.

El silencio cayó.

Emely dejó de comer.

—¿Tan pronto?

Carolina asintió.

—Será en casa de los Rossi. Algo íntimo.

Rodolfo asintió lentamente.

—Es lo mejor.

Pero Emely no parecía convencida.

—Hermana… —dijo con cuidado—. No te cases.

Carolina levantó la mirada.

—Emely…

—Ya lo vi —continuó—. Esa gente… te ve como una moneda de cambio.

El aire se tensó.

Rodolfo bajó la mirada avergonzado.

Carolina respiró hondo.

—No te preocupes.

Emely la miró.

—Claro que me preocupo.

Carolina forzó una sonrisa.

—Me casaré porque lo decidí.

La mentira salió suave.

Perfecta.

Pero le dolió.

Emely no respondió.

Pero en sus ojos… había dudas.

Y tristeza.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Los días siguientes…

El tiempo no se detuvo.

Pero tampoco avanzó con normalidad.

Fueron tres días…

Extraños.

Pesados.

Carolina intentó concentrarse en la universidad, en su rutina… pero todo parecía distante.

Como si su vida ya no le perteneciera.

Esmeralda estuvo a su lado en todo momento.

A veces hablaban.

A veces solo se quedaban en silencio.

Pero siempre juntas.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Mientras tanto…

Benjamín se sumergió en el trabajo.

Reuniones.

Proyectos.

Decisiones.

Todo con una intensidad mayor a la habitual.

Como si intentara ignorar lo inevitable.

Pero no podía.

Porque cada vez que se detenía…

Ella aparecía en su mente.

Su mirada.

Su carácter.

Y esos besos…

Que no lograba sacar de su cabeza.

—Concéntrate —se repetía.

Pero no era suficiente.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En casa de los Rossi, los preparativos avanzaban con precisión.

Macarena miraba cada detalle… con una expresión crítica.

—Esto es demasiado simple —comentó.

—Es íntimo, no simple —respondió Dalia.

—Para un compromiso Rossi… debería ser más.

—No todo tiene que ser espectáculo.

Macarena rodó los ojos.

—Como digas.

Pero en el fondo…

No estaba satisfecha.

Kendra también estaba involucrada, asegurándose de que la imagen del evento fuera impecable.

—Será perfecto —dijo con una sonrisa profesional.

Pero sus pensamientos… iban por otro lado.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El tercer día llegó más rápido de lo que Carolina hubiera querido.

El sol comenzaba a caer.

El aire tenía una quietud extraña.

Carolina se miraba al espejo.

El vestido elegido descansaba sobre la cama.

Su reflejo…

Parecía el de otra persona.

No la estudiante.

No la hija.

Sino…

La prometida.

—Es solo un paso más… —susurró.

Pero no lo sentía así.

Se sentía como una sentencia.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En otra parte de la ciudad…

Benjamín ajustaba su corbata frente al espejo.

Su expresión era fría.

Controlada.

Pero sus ojos…

Revelaban algo más.

—Es solo un acuerdo —murmuró.

Pero no lo parecía.

No después de lo ocurrido.

No después de ella.

Y así…

Ambos se preparaban.

En lugares distintos.

Con pensamientos distintos.

Pero con una misma sensación.

Como si caminaran…

Directo hacia algo inevitable.

Como si cada paso los acercara…

No a una celebración.

Sino…

A un matadero emocional.

Sin posibilidad de escapar.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El cuarto estaba en calma, iluminado por una luz cálida que suavizaba cada rincón. Carolina permanecía sentada frente al espejo, mientras Esmeralda se movía a su alrededor con concentración y delicadeza.

—Confía en mí —murmuró, tomando una brocha.

Carolina observó su reflejo, nerviosa.

—Eso intento…

Esmeralda comenzó con el maquillaje, aplicando tonos suaves que resaltaban sus facciones sin exagerar. Un toque de brillo en los ojos, labios en un tono natural… suficiente para hacerla ver radiante sin dejar de ser ella.

—Listo —dijo, dando un paso atrás—. Ahora el cabello.

Con cuidado, tomó algunos mechones y los recogió hacia atrás, dejando caer el resto en ondas suaves sobre sus hombros.

—Algo elegante… pero sin perder tu esencia.

Carolina se miró en el espejo.

No parecía la misma.

—Esme…

—Aún falta —interrumpió, sonriendo.

Le entregó el vestido.

Un verde esmeralda profundo, con mangas delicadas que caían con elegancia, ajustado lo suficiente para marcar su figura sin perder la sofisticación.

Carolina dudó un segundo… pero se lo puso.

Cuando salió, Esmeralda la miró en silencio.

—Wow…

Carolina tragó saliva, mientras de miraba al espejo.

—¿Es demasiado?

Esmeralda negó lentamente.

—No… es perfecto.

Se acercó y acomodó un mechón rebelde.

—Ahora sí… estás lista.

Carolina volvió a mirarse.

Y por primera vez…

No vio a alguien que iba a perderlo todo.

Sino a alguien que estaba a punto de enfrentarlo.

1
Anonymous Carmen diaz
Aún borracho Benjamín estás aceptando algo hacia Carolina pero no seas orgulloso o eso será un matrimonio de odio
Anonymous Carmen diaz
Macarena no vayas a ayudar a Kendra por amistad y está siga de zorra con tu hermano
Anonymous Carmen diaz
Cachetada con guante blanco te dio tu hijo Federico el no es Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Bien dicho Carolina pero solo juzga a quien está frente a él dando la cara y no a Macarena también es culpable sabiendo que son amigos
Anonymous Carmen diaz
Carolina como intervienes recibiste el golpe aunque sirvió para calmar a Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Cuidado Paul debiste esperar en hablar con Benjamín te conoce son amigos y Macarena su hermana
Anonymous Carmen diaz
Bien Federico no los premias pero no los juzgan tiempo al tiempo
Anonymous Carmen diaz
Eres su padre no pareces apoyarla no es premiarla pero tampoco dejas explicar Federico
Anonymous Carmen diaz
Al mal paso darle prisa y no pensar en nada más te casaste Macarena tal vez querían otro partido o una gran boda pero es tu vida
Anonymous Carmen diaz
Macarena tú decisión y de nadie más un hijo que decidiste tener al lado de Paula porque sino no se lo hubieras dicho y podías tú sola decidir no tenerlo
Anonymous Carmen diaz
Despertó tus instintos y el deseo Carolina y tu Benjamín haz lo que tengas que hacer y conquístala o te arrepentirás
Anonymous Carmen diaz
Carolina aunque fue por contrato o ayudar en este matrimonio Benjamín ya te dejo claro que eres su esposa y espera o tener todo de su esposa
Anonymous Carmen diaz
Muy bien Benjamin ojalá sea cierto y respetes a Carolina a pesar de las í si sucio es o ofrecimiento de Kendra podrías perder más por menos
Anonymous Carmen diaz
Aunque cínico es cierto no hablaron y ahora eres su esposa
Anonymous Carmen diaz
Carolina te cásate es un matrimonio no lo hablaron no eres de adorno
Anonymous Carmen diaz
Te sacrificas por tu familia con esta boda que le depara esta boda a tu vida a tu respeto
Anonymous Carmen diaz
Que tensión y esa no es vida pobre Carolina sin saber que tiene en kendra un enemigo
Anonymous Carmen diaz
Macarena esto que tienes con Paula es solo atracción o amor no confesado
Anonymous Carmen diaz
Tu compromiso quedó sellado Carolina y tu boda es inminente ya con Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Todo un ritual y si lo echas a perder Benjamín tú madre se sentirá herida
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