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Dócil

Dócil

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Mafia / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🚫🔞Gus se ve arrastrado al peligroso entorno de Arlo, un lugar donde el lujo se mezcla con la letalidad de la mafia. En esta atmósfera de alta tensión y misterio, la resistencia inicial de Gus se transforma en una fascinación oscura hacia su captor. Atrapado en una red de secretos y deseos intensos, Gus deberá decidir si luchar por su antigua vida o sucumbir a la magnética y peligrosa atracción de un hombre que no acepta un no por respuesta. Una historia de poder, entrega y los límites del alma.🔞🚫⚠️

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Desear a su captor

El amanecer en la mansión del norte trajo consigo un silencio aterrador, interrumpido únicamente por el canto lejano de las aves en el bosque. Gus Fletcher abrió los ojos verde café, sintiendo el cuerpo extrañamente pesado y adolorido. Las sábanas estaban revueltas a su alrededor, y el olor a tabaco y perfume amaderado impregnaba su piel.

Al mirar el espacio vacío a su lado, descubrió que Arlo ya no estaba en la cama.

Gus se incorporó de golpe, ignorando el dolor punzante que le recorrió los músculos de los muslos y la cadera. Se pasó las manos por el rostro con desesperación, sintiendo una violenta mezcla de humillación, pánico y culpa. El recuerdo de los fluidos derramados, los gemidos roncos que había soltado y la forma en que su cuerpo se había arqueado bajo la anatomía maciza del mafioso lo hicieron apretar los dientes hasta que le dolió la mandíbula.

—No... esto no puede estar pasando —murmuró Gus, con la voz rota—. Yo no soy así. Él me obligó con esa maldita energía. Fue el hilo. Solo fue el hilo.

Se levantó de la cama como pudo, vistiendo una bata oscura que encontró en el vestidor. Al mirar su muñeca derecha y su tobillo izquierdo, notó que las dos líneas de energía carmesí parpadeaban con un tono rosa pálido, dócil pero firmemente arraigado. Su orgullo de hombre se aferraba a la idea de la manipulación sobrenatural; se negaba a aceptar que la imponente masculinidad de Arlo Baxter lo había quebrado por completo por puro deseo animal.

Decidido a borrar el rastro de la sumisión de su cuerpo, Gus caminó hacia la gran terraza de la suite para respirar el aire frío de la mañana. Sin embargo, al abrir el ventanal de cristal, se detuvo en seco.

Sentado en una de las sillas de la terraza, con un pantalón de vestir negro y la camisa blanca semiabierta que revelaba su pecho robusto, estaba Arlo. El mafioso sostenía una taza de café en una mano y un cigarrillo encendido en la otra. Sus ojos negros se clavaron en Gus de inmediato, recorriendo su figura con una lentitud calculadora que hizo que el hormigueo en el bajo vientre del cantante se encendiera de nuevo en un segundo.

—Despertaste temprano, Fletcher —dijo Arlo. Su voz resonó en el aire matutino, causándole un escalofrío inmediato al artista—. Pensé que tu cuerpo necesitaría más horas para recuperarse de la deuda que pagaste anoche.

Gus apretó los puños por dentro de los bolsillos de la bata, intentando mantener la barbilla en alto a pesar de que el rostro le ardía de vergüenza.

—Lo que pasó anoche fue una violación a mi voluntad, Baxter —dijo Gus, forzando un tono frío y distante—. Usaste esos hilos para manipular mis músculos. Me inmovilizaste en esa cama. No te creas muy hombre por haber forzado a alguien que no podía defenderse.

Arlo soltó una risa baja, una vibración áspera que pareció golpear directamente el pecho de Gus. Dejó la taza sobre la mesa de cristal y se puso de pie, mostrando toda su imponente altura. La diferencia se hizo notar de inmediato cuando el mafioso caminó hacia él, acorralándolo contra el marco del ventanal.

—¿Forzado? —preguntó Arlo, inclinando la cabeza hasta que sus labios rozaron la oreja de Gus, exhalando el humo gris del cigarrillo—. Eres un mentiroso excepcional, Gus. Tu mente obsesiva puede inventar todas las excusas que quiera para salvar tu preciado orgullo, pero tu cuerpo no miente. Yo no obligué a tus glándulas a producir los fluidos que mancharon mis sábanas. Yo no obligué a tu boca a buscar la mía en la biblioteca ni en el camerino. Suplicaste por mi toque. Lloraste de placer bajo mi mano.

—¡Cállate! —gritó Gus, desviando la mirada con furia, sintiendo que la tensión sexual entre ambos subía a niveles intolerables. El aroma de Arlo y el calor natural que desprendía su anatomía robusta lo estaban aturdiendo otra vez—. Solo quiero que me dejes ir. Ya me salvaste, ya cobraste tu maldita deuda. Déjame volver a mi estudio. Mi mánager...

—Tu mánager está lidiando con un desastre mayor afuera —interrumpió Arlo con una frialdad que helaba la sangre. Dio una larga calada a su cigarrillo antes de continuar—. El tiroteo en el teatro no fue un accidente. Un cartel rival intentó eliminarme usando tu ensayo general como distracción. Ahora mismo, la prensa de la ciudad está llena de rumores peligrosos. Dicen que el cantante estrella Gus Fletcher ha desaparecido y que fue visto por última vez en los pasillos de mi club privado.

Gus abrió los ojos con sorpresa.

—¿La prensa sabe de ti? —preguntó, con el corazón acelerándose.

—Saben lo suficiente como para husmear donde no deben —respondió Arlo, atrapando la mandíbula de Gus entre sus dedos largos y callosos con una firmeza implacable. El pulgar del mafioso acarició el labio inferior del joven, justo sobre la pequeña herida que le había causado la noche anterior—. Mis enemigos saben que rompí mis propias reglas por ti. Saben que usé mi seguridad para sacarte intacto. En mi mundo, eso te convierte en mi punto débil, Gus. Si cruzas las puertas de esta fortaleza ahora mismo, no durarás ni dos horas libre antes de que te capturen para usar de moneda de cambio contra mi imperio.

Gus soltó un jadeo ahogado, sintiendo la presión de los dedos del empresario criminal en su piel. El roce de sus manos desató de nuevo ese cortocircuito salvaje en su sistema nervioso. Quería empujarlo, quería gritarle que él no era la propiedad de ningún mafioso, pero el doble lazo carmesí en su muñeca y tobillo vibró con una calidez abrasadora, recordándole la brutal entrega de la noche anterior.

—Entonces... ¿voy a estar encerrado aquí para siempre? —preguntó Gus, con la voz volviéndose trémula por la intensidad de la cercanía física. Sus respiraciones ya se estaban acoplando en el silencio de la terraza.

—Estarás aquí hasta que yo decida que el peligro ha pasado —sentenció Arlo, acercando sus labios a milímetros de la boca del artista—. Y mientras estés bajo mi techo, vas a aprender a aceptar tu lugar. No me vuelvas a hablar de hilos o de manipulación. Anoche te entregaste porque tu cuerpo reconoce a su dueño. Y vas a volver a hacerlo, Gus. Porque esta tensión que tienes en el vientre no se va a apagar con una sola noche de sexo. Estás adicto a mí, igual que yo estoy adicto a tu sumisión.

Gus cerró los ojos, soltando un suspiro bajo contra los labios de Arlo. La tentación de romper la distancia y rogar por otro beso salvaje que le borrara las dudas de la cabeza era un abismo oscuro que lo atraía con una fuerza descomunal. El sonido del chasquido húmedo de sus alientos mezclados llenó el espacio antes de que Arlo, con una sonrisa de triunfo frío y calculado, soltara su mandíbula y diera un paso hacia atrás, dejándolo libre pero temblando de necesidad.

—Vístete —ordenó Arlo, regresando a su silla con total parsimonia—. Mis asistentes van a traer el desayuno en diez minutos. Quiero ver que comas todo. El juego de la negación se terminó, Fletcher. Ahora, obedece.

Gus se quedó de pie en el umbral del ventanal, respirando con dificultad, con las manos apoyadas en el cristal para no caerse. El dolor físico de la distancia no estaba presente porque Arlo estaba a pocos metros, pero el dolor psicológico de desear a su captor con tanta intensidad lo estaba desgarrando por dentro. Sabía que Arlo tenía razón: la tensión sexual estaba al límite, y esto apenas era el comienzo de una larga guerra donde su orgullo no tenía ninguna oportunidad de ganar.

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Dalia Lara
me encantan este tipo de historias, espero leer más cosas suyas🥰🥰
Skay P.: "Espinas y Sumisión" ya está en línea, con el primer capítulo 😈✨️
total 1 replies
Dalia Lara
me encanta 🥰🥰🥰
Skay P.: ¡Gracias mi Chikis! En unas horas, estará en línea una nueva obra, mucho más intenso que esto. ¡Prepárate!
En mi perfil, encontrarás otras historias interesantes ✨️🫰🫣🦋
total 1 replies
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