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Reencarne Para Amar Por Primera Vez.

Reencarne Para Amar Por Primera Vez.

Status: En proceso
Genre:Multi-reencarnación / Reencuentro / Terror
Popularitas:561
Nilai: 5
nombre de autor: Joiss Martinez

Elena es una psicóloga pragmática con un secreto que maneja en estricta privacidad: tiene la capacidad de ver y escuchar a las personas que recién han fallecido, ayudándolas a cerrar asuntos pendientes para poder marchar en paz.

Su rutina profesional se quiebra la noche en que se cruza con el fantasma de un hombre. A diferencia de sus pacientes habituales, él no busca consuelo: busca respuestas. Era un criminal a sueldo ejecutado por sus propios aliados tras fallar en su última misión: asesinar a Elena. El problema es que él tampoco sabe por qué fue incapaz de apretar el gatillo cuando la tuvo enfrente.

Mientras la sombra de este hombre la acecha buscando entender qué los conecta, Elena comienza a experimentar recuerdos que no le pertenecen y visiones de épocas que jamás vivió. Para salvar su vida en el presente, Elena deberá descubrir qué secreto del pasado los ató la primera vez... y por qué alguien está dispuesto a matarla de nuevo.

NovelToon tiene autorización de Joiss Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 1: El frío de Toronto.

El invierno en Toronto siempre se sentía pesado, pero para Alana, el frío no venía solo del clima. También venía de la fría presencia de las personas que solo ella podía ver. Desde niña había aprendido a disimular: audífonos puestos, la mirada fija en la pantalla del teléfono y la capucha puesta para no cruzarse con la mirada de las sombras que vagaban por el pasillo de su escuela.

Tratar de ser una adolescente normal en Canadá ya era bastante difícil entre los exámenes de historia, los problemas de comunicación con sus padres y la sensación constante de no encajar en ningún grupo. Sin embargo, todo empeoró esa tarde en la biblioteca comunitaria Mientras buscaba un libro cerca de la sección de archivos locales, la temperatura del pasillo bajó de golpe. Un escalofrío helado le recorrió la espalda. Al girarse, no vio a una sombra vaga o aterradora como las demás. Frente a ella estaba la figura transparente pero clara de una joven de mirada profunda y triste, vestido con ropa que no pertenecía a esta época.

A diferencia de otros espíritus que vagaban sin rumbo, este fantasma la miró directamente a los ojos. No había maldad en su mirada, sino un dolor antiguo y una profunda sorpresa.

—Elena ... —susurró el espectro, y el sonido de su voz resonó dentro de la mente de la joven como un eco lejano.

Alana dio un paso atrás, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho. Ninguno de los muertos le había dicho ese nombre antes Asustada, Alana dejó caer sus libros y corrió fuera de la biblioteca hacia el parque cubierto de nieve, la presencia la siguió, desplazándose sin esfuerzo entre las ráfagas de viento helado hasta detenerse frente a ella bajo la luz de una farola.

—Por favor, no huyas —pidió el fantasma, dando un paso cauteloso—. Sé que estás confundida y que tienes miedo. Llevo décadas buscándote en esta ciudad.

—¡No sé quién eres! ¡Déjame en paz! —gritó Alana, abrazándose a sí misma mientras el vapor de su respiración se mezclaba con la bruma del espíritu.

La joven flotó un poco más cerca, dejando ver la profunda tristeza en sus ojos.

—Mi nombre es Luz, Luz María. Tú eres mi nietecita hermosa, ¿verdad? —dijo la aparición con ese tono suave y tierno que solo puede tener una abuelita.

Alana se congeló en su lugar. Las palabras quedaron atrapadas en su garganta. El nombre «Luz María» resonó en su mente . En la repisa del salón de su casa descansaba una fotografía en blanco y negro, desgastada por los años, donde una mujer sonriente abrazaba a un bebé. Su madre siempre le hablaba de ella con nostalgia, contando cómo había partido de este mundo mucho antes de que Alana tuviera uso de razón.

—¿Abuela…? —susurró Alana, con la voz quebrada por la incredulidad—. No… esto no puede ser real. Las abuelas no flotan en el aire, ni tienen el aspecto de una muchacha de veinte años. Estoy soñando, o el cansancio me está haciendo perder la cabeza.

El espíritu de Luz María dejó escapar una sonrisa melancólica. Aunque su figura parecía hecha de vapor de luna y luz etérea, sus gestos conservaban una calidez humana innegable.

—A veces el tiempo toma formas extrañas cuando nos marchamos antes de tiempo, mi vida —explicó Luz María, bajando delicadamente la cabeza—. Cuando dejé el mundo terrenal, mi cuerpo físico era joven, y es esta la forma en que mi alma quedó plasmada. Pero el amor que siento por ti no ha cambiado ni un solo segundo. No he venido a asustarte, Elena. He venido porque el velo entre nuestro mundo y el tuyo se está volviendo cada vez más delgado, y hay algo de nuestro pasado que necesitas comprender.

Alana dio un paso hacia atrás, tropezando ligeramente con una rama. Sus manos temblaban dentro de sus bolsillos. Por un lado, su sentido de la lógica le gritaba que saliera huyendo hacia la seguridad de su casa. Por otro lado, la ternura en la voz de aquella aparición le transmitía una paz extraña, casi familiar, hasta que se sentó y se calmo y le dijo pero yo no soy Elena .

En el rostro de la abuela se reflejo una tristeza muy profunda, pero negada a estar equivocada le dijo, yo soy tu abuela Elena te lo puedo comprobar tienes 3 lunares de un rojo muy intenso en el cuello y forman un triángulo perfecto y te avergüenzan tanto que siempre usas cuello de tortuga.

Ella quedó tan impresionada eso no lo sabía nadie. Si realmente eres tú… ¿por qué me buscabas? —preguntó Alana, buscando los ojos de la sombra de su abuela—. ¿Por qué aparecerte justo ahora, en medio de la nieve? ¿ Y porque Elena?

Porque dejamos una promesa inconclusa antes de que yo partiera —contestó Luz María, extendiendo una mano transparente hacia el aire, dejando que varios copos de nieve atravesaran su palma sin tocarla—. Cuando eras solo una bebé, prometí cuidarte y proteger el secreto que habita en la sangre de nuestra familia. Durante años intenté comunicarme, pero estabas protegida por la inocencia de la infancia. Ahora que has crecido y tus propios dones comienzan a despertar, el destino te ha traído de vuelta a este lugar.

—¿Mis dones? ¿Secreto de familia? —Alana negó con la cabeza, desconcertada—. Abuela, solo soy una chica común con una vida común . No tengo ningún poder especial, solo quiero terminar mis deberes e irme a dormir.

—La habilidad de verme y escucharme demuestra que no eres común, mi niña —dijo Luz María suavemente, acercándose un par de centímetros más sin tocar el suelo—. Esta biblioteca donde dejaste caer tus libros guarda el diario que perteneció a nuestra estirpe. Un diario que fue escondido hace más de cincuenta años para evitar que cayera en las manos equivocadas. Necesito que regreses por tus cosas y encuentres ese volumen antiguo. Tiene una portada de cuero desgastado con el grabado de una  violeta .

Alana miro hacia la puerta pero solo la idea de encontrar algo más aterrador que una viejita loca súper convencida que es mi abuela y ni siquiera me puso un nombre bonito no se Miranda o Andrea ahhhh no ella me pone Elena aparte de feo común. Mire señora lo he meditado mucho lo único que le voy a decir es que vaya la abuelita de Batman, estás loca chica no valeee yo no regreso para ese infierno en la tierra más nunca y por mis cosas ya le diré a mi mamá que las busque después usted no es mi abuela, no me llamo Elena y dejé de verme desnuda si la veo bueno no puedo llamar a la policía pero no sé le voy a echar sal , agua bendita o le rezo 7 Padre Nuestro pero no se me acerque más. ¿ Oyó ?

La abuela trato de convencerla pero Alana en su inmadurez la dejo hablando sola y se fue cantando la , la , la , la , la .

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