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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XVII El blanco de un psicópata

Punto de vista de Elena

En cuestión de minutos llegamos a la casa de mis padres. Las luces de la sala principal estaban encendidas, proyectando un resplandor cálido a través de los ventanales; con seguridad era mi madre esperándome despierta. Miré a través de los cristales polarizados del vehículo y todo parecía sumido en una aparente calma residencial. Lo único que desencajaba por completo con aquella estampa cotidiana era la imponente camioneta blindada de Christopher y los dos vehículos de sus escoltas apostados en las esquinas.

—Debemos ingresar a la propiedad de inmediato. Es demasiado peligroso permanecer expuestos en la vía pública —sugirió Christopher, abriendo la portezuela.

—Es mejor que entre yo sola —lo detuve, apoyando una mano sobre su brazo—. Mi mamá es extremadamente observadora. Si te ve llegar rodeado de hombres armados y en un auto blindado, va a entrar en pánico.

Antes de que Christopher pudiera replicar, la puerta principal de la casa se abrió, dejando al descubierto a mi madre parada en el umbral, acomodándose el abrigo ligero.

—Elena, hija... Llegas tarde, me tenías preocupada —dijo María, mi madre, entornando los ojos para distinguir a mi acompañante en la penumbra—. ¿Quién es él? No me habías dicho que tenías novio... —continuó con una sonrisa complaciente que le iluminó el rostro.

Christopher me miró de reojo. Por un milisegundo, una chispa de diversión burlona cruzó sus ojos oscuros antes de retomar su compostura impecable. Avanzó a paso firme hacia la entrada, acortando la distancia con una elegancia natural y extendiendo la mano hacia mi madre.

—Es un absoluto placer conocerla, señora María. Soy Christopher Durán —saludó con una calidez impecable y respetuosa.

Mi madre me lanzó una mirada llena de complicidad y me guiñó un ojo disimuladamente. No pude evitar poner los ojos en blanco. María jamás perdonaba la oportunidad de intentar rehacer mi vida amorosa con lo que ella consideraba "un buen partido", ignorando por completo que yo había cerrado las puertas del amor para siempre.

—Por favor, señor Durán, pase adelante. No se quede ahí afuera —invitó mi madre, haciéndose a un lado.

—Muchas gracias, Sra. María —aceptó él, ingresando a la propiedad antes de que yo pudiera interponerme—. Si no es mucha molestia, ¿podría regalarme un vaso con agua fresca? El trayecto ha sido algo agitado.

—¡Por supuesto! Faltaría más, acomódese en el sofá —respondió mi madre entusiasmada, dirigiéndose a la cocina sin perder un segundo.

Quedamos a solas en la entrada de la sala. Me acerqué a él a pasos rápidos, encarándolo en un susurro cargado de indignación.

—¿Qué demonios pretendes? —le reclamé entre dientes, cruzándome de brazos—. Tú y yo no somos nada, apenas nos conocemos desde hace un par de horas. No puedes ir invadiendo mi casa de esta manera.

Christopher se inclinó levemente hacia mí, reduciendo la distancia entre nuestros rostros para que mi madre no escuchara desde la cocina. Su mirada volvió a volverse de hielo.

—¿Prefieres que sea honesto con tu madre y le diga que un grupo de sicarios la tiene en la mira por culpa del caso que llevaste? —murmuró con voz baja, firme y dominante—. No vine a jugar a las visitas, Elena. Usé la cortesía para entrar y evaluar la casa. Mis hombres en el exterior me acaban de informar por el auricular que hay un vehículo sospechoso dando vueltas a la manzana.

El aire se me congeló en los pulmones.

—¿Qué...? —susurré, sintiendo cómo el estómago se me caía a pedazos.

—Fernández envió rastreadores. Tienen esta dirección —sentenció Christopher, tomándome suavemente por el codo para darme estabilidad—. Tenemos que sacar a tus padres y a tus hijos de esta casa ahora mismo. Mi residencia a las afueras tiene blindaje militar y personal de seguridad las veinticuatro horas. Es el único lugar donde puedo garantizar que nadie toque a tu familia.

En ese instante, la realidad me golpeó con la fuerza de un naufragio. Miré hacia el pasillo que conducía a las habitaciones donde mis hijos dormían plácidamente. La burbuja de paz que había intentado construir para ellos se había roto. La guerra de Fernández estaba en mi puerta, y Christopher Durán era el único escudo que se interponía entre mis pequeños y la tragedia.

—Mejor los saco del país de inmediato —dije en un susurro desesperado, apretando las manos—. Ese hombre cree que vine persiguiéndolo, pero si me voy de nuevo, estoy segura de que se calmará.

—No es tan fácil, Elena —intervino Christopher, tomando mi rostro entre sus manos con una firmeza serena que me obligó a mirarlo a los ojos—. Él ya te puso la mira encima y no va a descansar hasta cumplir su objetivo. Da igual si te vas al fin del mundo o si te quedas aquí; para un tipo paranoico como Fernández, tú representas un peligro vivo. Te buscará donde sea y no parará hasta acabar con tu vida y con la de los tuyos.

Las palabras de Christopher resonaron en mis oídos como una sentencia definitiva. Una mezcla paralizante de miedo e impotencia se adueñó de cada fibra de mi cuerpo. La terrible verdad me golpeó de lleno: mis hijos, mis padres y yo nos habíamos convertido en el blanco principal de un psicópata despiadado.

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Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
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