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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 7. EL RUGIDO DEL ASFALTO

El lunes amaneció con un cielo limpio y una brisa fresca que parecía empujarnos lejos del pueblo. Tras un desayuno tenso pero cordial con los padres de Ismael, donde tuvimos que fingir una última dosis de entusiasmo conyugal, subimos las maletas al coche. Don Alfonso nos despidió con un fuerte apretón de manos y una mirada de orgullo que me revolvió un poco el estómago, mientras que su madre me dio un abrazo cálido, susurrándome al oído un discreto: "Cuida de mi hijo, Valeria, y sé feliz". En ese momento entendí que ella realmente confiaba en que la ciudad nos daría la vida que el campo nos había negado.

El viaje en coche duró casi tres horas. A medida que los caminos empedrados y las interminables hileras de viñedos daban paso a autopistas anchas de varios carriles, sentí que una electricidad extraña recorría mi cuerpo. Nunca había estado en la capital. Para mí, el mundo se reducía a los límites de la finca de mi padre y a las dos calles principales de nuestro pueblo.

Cuando los primeros rascacielos de cristal y acero recortaron el horizonte, me pegué a la ventanilla como una niña pequeña. El ruido del tráfico, el movimiento frenético de los autobuses, la marea de gente caminando de un lado a otro con trajes ejecutivos y la música que salía de los comercios locales me parecieron abrumadores y fascinantes a la vez. Era un mundo gigante, caótico y lleno de posibilidades. Un mundo donde nadie sabía quién era Don Manuel y donde mi apellido no significaba absolutamente nada. Por primera vez en dieciocho años, me sentí invisible, y descubrí que la invisibilidad podía ser una forma maravillosa de libertad.

Ismael estacionó el coche en el garaje subterráneo de un edificio moderno en una zona residencial muy cerca del centro financiero. Subimos por el ascensor en silencio, cargados con las pocas maletas que habíamos logrado rescatar. Cuando abrió la puerta del apartamento del quinto piso, me quedé sin aliento.

El piso era luminoso, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz de la tarde y ofrecían una vista espectacular de los tejados de la ciudad. La decoración era moderna y minimalista, con un gran sofá de tela gris, una mesa de comedor de madera clara y una cocina americana de concepto abierto. Al fondo del pasillo se distribuían los dos dormitorios independientes que Ismael me había prometido.

—Bueno, oficialmente este es nuestro centro de operaciones —dijo Ismael, dejando las llaves sobre la encimera de la cocina y estirando los brazos con alivio—. Tu habitación es la del fondo a la derecha. Tiene su propio baño y un armario grande para tus cosas. Puedes decorarla como quieras.

Caminé hacia mi nuevo cuarto y abrí la puerta. En el centro de la habitación ya estaban las dos maletas grandes que mi hermano Aarón había ayudado a sacar de mi casa la semana pasada. Al verlas, una mezcla de nostalgia y determinación me inundó el pecho.

—¡Vaya, veo que los fugitivos ya han llegado a su destino! —una voz alegre y vibrante resonó desde la entrada del piso, interrumpiendo mis pensamientos.

Regresé al salón y me encontré con un hombre joven, de unos veinticinco años, vestido con un traje azul marino pero sin corbata y con la camisa ligeramente desabrochada. Tenía el cabello castaño alborotado, unos ojos claros llenos de energía y una sonrisa pícara que irradiaba una simpatía inmediata. Llevaba en sus manos dos grandes bolsas de comida para llevar de un restaurante local.

—Valeria, te presento a Héctor —dijo Ismael, suavizando su habitual semblante serio—. Mi socio, abogado de la empresa y el único responsable de que no estemos en la cárcel por fraude fiscal todavía.

—No le hagas caso, soy el alma de este negocio —bromeó Héctor, dejando las bolsas sobre la mesa y extendiéndome la mano con entusiasmo—. Un placer absoluto conocerte por fin en persona, Valeria. Ismael me ha hablado muchísimo de ti... bueno, dentro de lo que cabe, ya sabes que es más reservado que una tumba. Pero tu hermano Aarón me cayó de maravilla el otro día. Es un buen chico.

Al escuchar el nombre de mi hermano, sentí una calidez inmediata hacia Héctor. Le estreché la mano con una sonrisa sincera.

—El placer es mío, Héctor. Gracias por ayudarnos con las maletas y por mantener todo esto en secreto —contesté.

—Para eso están los amigos y los socios comerciales —guiñó un ojo, sacando varios envases de comida de las bolsas—. He traído cena de un restaurante italiano de la esquina. Supuse que después del viaje no tendrían ganas de cocinar y que la nevera estaría más vacía que la cuenta bancaria de un estudiante. Además, tenemos que celebrar que el plan maestro ha salido a la perfección. ¡Están libres!

Nos sentamos los tres a cenar en la mesa del comedor. El ambiente se volvió relajado de inmediato gracias a la personalidad extravertida de Héctor, que no paraba de contar anécdotas divertidas sobre los clientes excéntricos que tenían que soportar en la asesoría financiera. Mientras los escuchaba hablar de contratos, auditorías y estrategias de mercado, me di cuenta de lo lejos que estaba Ismael de la vida agrícola. Aquí, en la ciudad, él se movía como un pez en el agua. Hablaba con una seguridad aplastante y sus ojos brillaban con una pasión que nunca le había visto en el pueblo.

—Por cierto, Ismael —comentó Héctor, limpiándose los labios con una servilleta—, mañana a primera hora tenemos la reunión con el director de la firma tecnológica. Quieren que revisemos su balance de fin de año antes de la junta de accionistas. Es un contrato importante.

—Estaré en la oficina a las ocho —respondió Ismael, asintiendo con la cabeza—. Mañana es nuestro primer día trabajando cara a cara en el despacho, sin tener que esconderme detrás de una pantalla en la hacienda de mi padre. No pienso llegar tarde.

En ese momento, miré mi plato y sentí una ligera punzada de vacío. Ismael tenía su negocio, sus metas y su rutina perfectamente estructurada. Héctor tenía sus juicios y sus leyes. Pero yo... ¿qué iba a hacer yo mañana mientras ellos se marchaban a la oficina? Había escapado de mi padre, sí, pero ahora me encontraba en una ciudad gigantesca sin saber hacer otra cosa que mirar los viñedos y coser con las mujeres del pueblo.

Si de verdad quería volverme fuerte y rescatar a Aarón en el futuro, no podía quedarme de brazos cruzados en este apartamento siendo una carga para Ismael. Tenía que encontrar mi propio camino, aprender un oficio y ganarme un espacio en este mundo de asfalto.

Levanté la vista y clavé mis ojos en Ismael, decidida a no ser un pelele nunca más. La verdadera batalla por mi independencia comenzaba al amanecer.

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Evelia De Leon
El nombre Ismael es bonito, no se xq le dice socio. Se siente feo.
Blanca Montero Angulo
Completamente enamorada de esta novela bellísima. Dios la bendiga infinitamente escritora. saludos desdé Costa Rica. 😘😘😘😘😘😘🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
😭😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍😍hermoso
Blanca Montero Angulo
Síííí que bello, ya rescataron a su hermanito ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😘😘😘😘😘😘😘😘😘
Blanca Montero Angulo
Que sea rápido el rescate de su hermanito 😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Ya era hora. se había tardado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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