Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Dibujos 2
Al día siguiente, Olivia desayunó tranquilamente y, apenas terminó, regresó al jardín. Aunque había soñado con esas montañas y ese árbol extraño, no era la primera vez, a veces veía lugares de las montañas, Pero no se concentraba en eso, porque su pintura todavía no estaba terminada.
Y eso era suficiente motivo para volver a trabajar.
Preparó sus materiales, acomodó el atril y se sentó frente al paisaje.
Tomó un lápiz.
Y comenzó a dibujar.
Desde una de las ventanas de su oficina, Lord Lothian podía verla.
El anciano se detuvo frente al cristal durante unos segundos.
Allí estaba su nieta.
Completamente concentrada.
No parecía escuchar nada a su alrededor.
Solo movía el lápiz sobre el papel.
Lord Lothian frunció ligeramente el ceño.
—¿Olivia tiene talento?
Su asistente, que estaba revisando algunos documentos, levantó la mirada.
—No he tenido la oportunidad de ver sus dibujos, mi lord.
El anciano continuó observándola.
—¿Entonces?
—He escuchado a las doncellas hablar de ella. Dicen que tiene bastante talento.
Lord Lothian permaneció en silencio.
Miró nuevamente hacia el jardín.
—Ya veo.
No dijo nada más.
Pero siguió observándola durante unos instantes antes de regresar a su escritorio.
Los días siguientes fueron prácticamente iguales.
Olivia desayunaba.
Iba al jardín.
Dibujaba.
Pintaba.
Y continuaba dibujando.
Era feliz.
Tan feliz que, en ocasiones, olvidaba completamente el paso del tiempo.
Fany tenía que aparecer regularmente para recordarle que debía comer.
—Mi lady.
—¿Sí?
—Es hora de almorzar.
—Un momento.
—Lleva diciendo "un momento" desde hace media hora.
Olivia levantaba la mirada.
—¿De verdad?
Fany suspiraba.
—Sí.
Olivia miraba su pintura.
Después miraba a Fany.
Y finalmente cedía.
—Está bien.
Comía.
Y regresaba a pintar.
A veces Fany tenía que insistir incluso para que descansara.
—Mi lady, ya es tarde.
—Solo terminaré esta parte.
—Eso dijo hace una hora.
Olivia sonreía tímidamente.
—Es que...
—Lo sé.
Fany ya conocía aquella expresión.
Era la expresión de alguien que estaba completamente enamorado de lo que hacía.
Y así pasaron los días.
Olivia pintaba.
Leía un poco.
Paseaba por la mansión.
Volvía a pintar.
Y cada día se sentía más cómoda en aquella nueva vida.
Sus manos también comenzaban a acostumbrarse.
Los trazos eran cada vez más seguros.
Las líneas más precisas.
Los colores más equilibrados.
Y sus dibujos comenzaron a mejorar rápidamente.
Hasta que un día...
Lord Lothian regresó a la mansión.
Había tenido asuntos fuera durante varias horas.
Cuando atravesó los jardines, vio a Olivia sentada frente al atril.
Como siempre.
Dibujando.
El anciano disminuyó el paso.
La observó.
Después miró el papel.
Era la primera vez que realmente se detenía a mirar uno de sus dibujos.
Se acercó un poco.
Y entonces...
Se quedó en silencio.
El paisaje estaba perfectamente representado.
Las montañas.
Los árboles.
La luz.
Las sombras.
Incluso pequeños detalles que él apenas había notado en el jardín estaban plasmados sobre el papel.
Lord Lothian observó durante varios segundos.
[Es hermoso.]
Su expresión no cambió.
Pero internamente tuvo que admitirlo.
[Mi nieta efectivamente tiene talento.]
No dijo nada.
Simplemente continuó observando.
Entonces Olivia levantó la cabeza.
Lo vio.
Sus ojos se iluminaron.
—¡Abuelo!
El anciano la miró.
—Olivia.
Ella sonrió.
—Bienvenido.
Lord Lothian asintió.
—Gracias.
Hubo unos segundos de silencio.
El anciano volvió a mirar el dibujo.
Después dijo..
—Te contrataré un profesor de artes.
Olivia parpadeó.
—¿Un profesor?
—Sí.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Para pintura?
—Para pintura y dibujo.
Los ojos de Olivia comenzaron a brillar.
Pero lo siguiente que dijo el anciano la dejó todavía más sorprendida.
—Y dejarás las otras clases.
Olivia abrió completamente los ojos.
—¿Qué?
—No necesitas continuar con ellas si no son de tu interés.
La expresión de Olivia cambió inmediatamente.
Una enorme sonrisa apareció en su rostro.
—¡¿De verdad?!
Lord Lothian asintió.
—Sí.
Olivia no pudo contenerse.
—¡Sí!
Saltó de alegría.
Literalmente.
—¡Muchas gracias, abuelo!
El anciano se quedó completamente rígido.
Otra vez.
[¿Por qué salta?]
Olivia dio otro pequeño salto.
—¡Voy a poder estudiar pintura!
—Sí.
—¡Y dibujo!
—Sí.
—¡Y no tendré que estudiar las otras clases!
—Exactamente.
Olivia sonrió de oreja a oreja.
—¡Muchas gracias!
Lord Lothian permaneció inmóvil.
Su expresión seria no cambió.
Pero por dentro...
No sabía muy bien qué hacer con aquella felicidad.
Finalmente asintió.
—De acuerdo.
Olivia seguía sonriendo.
—¡Gracias!
El anciano hizo una pequeña reverencia con la cabeza.
—Disfruta tu tarde.
—¡Sí!
Lord Lothian se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
Después de unos pasos, escuchó nuevamente la voz de Olivia.
—¡Abuelo!
Se detuvo.
—¿Sí?
—¡Muchas gracias!
El anciano cerró los ojos durante un segundo.
—No hay de qué.
Y continuó caminando.
Mientras se alejaba, su rostro seguía siendo tan serio como siempre.
Pero en su mente solo había una conclusión.
[Quizás contratarle un profesor de artes fue una buena decisión.]
Y detrás de él, Olivia volvió a mirar su dibujo.
Sonrió.
Y tomó nuevamente el lápiz.
Su nueva vida...
Cada día le gustaba más.