La gravedad del pasado vs. El presente:
Él vive atrapado en la órbita de la muerte de su esposa.
Clara Monasterio, luminosa y dedicada a salvar vidas infantiles, representa una fuerza opuesta que lo empuja a sanar, aunque su mente paranoica tema que acercarse a ella ponga en peligro a los que ama.
El filtro del niño: El hijo de 6 años actúa como el "sensor" de la novela. Al aceptar inmediatamente a Clara, rompe las defensas del padre.
El misterio de fondo: El asesinato de la exesposa no fue un simple asalto de compras. A medida que Clara y el magnate interactúan, la teniente Samantha Blake comienza a notar inconsistencias en el caso que la policía dio por cerrado, vinculando el peligro al estatus tecnológico del protagonista.
Clara es la hija de la doctora en eminencia en cardiología Diana Monasterio. De la novela "BAJO EL PULSO DE LA GRAVEDAD"
NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
EL JUCIO SUMARÍSIMO DE LA TENIENTE BLAKE
El silencio que cayó sobre la mesa del reservado privado fue tan pesado que se habría podido cortar con un bisturí quirúrgico. La luz tenue de las lámparas de diseño proyectaba sombras alargadas sobre los rostros de los presentes, pero ninguna de ellas reflejaba tanta tensión como el semblante petrificado de la Teniente Samantha Blake.
Para una mujer curtida en operaciones especiales, entrenada para soportar interrogatorios bajo presión y para anticiparse a emboscadas en terrenos hostiles, verse descubierta in fraganti por Diana Monasterio superaba cualquier pesadilla táctica. Samantha sintió que las piernas le temblaban por dentro, mientras su mente militar intentaba calcular, sin éxito, una coartada creíble que la sacara de aquel callejón sin salida emocional.
Valeria, la brillante exnovia y especialista en ciberinteligencia que había volado desde el extranjero, parpadeó varias veces, completamente descolocada ante la escena de alta tensión matrimonial que acababa de irrumpir en su tranquila reunión de trabajo. Miró a Samantha pálida como un papel, luego desvió la vista hacia Diana —quien destilaba una furia elegante y contenida—, y finalmente optó por cerrar discretamente la carpeta con los documentos clasificados sobre la traición de Kaelen Vance, sintiendo que su presencia allí estorbaba en un juicio sumarísimo que no le correspondía presidir.
—Disculpen... Creo que mi vuelo de regreso está por salir, así que será mejor que me retire —murmuró Valeria con total prudencia, tomando su bolso con rapidez, lanzándole a Samantha una mirada de absoluta compasión silenciosa y desapareciendo del reservado casi antes de que nadie pudiera parpadear.
La huida táctica de Valeria dejó a Samantha completamente desprotegida en el banquillo de los acusados.
Diana no se movió ni un solo milímetro. Mantuvo los brazos cruzados sobre su pecho, con el mentón ligeramente elevado y una mirada oscura, afilada como un láser, que parecía atravesar la armadura de la exmilitar hasta dejar al descubierto todas sus culpas.
—¿Y bien, Teniente Blake? —comenzó Diana con un tono de voz tan pausado, gélido y cortante que hizo que hasta Clara sintiera escalofríos en la espalda—. ¿Esta era la "misión secreta de contrainteligencia" que te obligó a apagar el teléfono durante más de treinta horas y a dejarme esperando en la clínica con un nudo en el estómago? ¿Una cena romántica de reencuentro con carpetas confidenciales incluidas?
Samantha tragó saliva con dificultad. Abrió ligeramente los labios, intentando articular una explicación coherente, pero la voz le falló por completo.
—Diana... déjame explicarte... No es lo que parece... —balbuceó Samantha, con los ojos entrecanos abiertos de par en par, perdiendo por completo la seguridad férrea que la caracterizaba—. Valeria solo vino a traerme unos documentos urgentes... una investigación delicada...
—¡Ah, los famosos documentos urgentes! —interrumpió Mariana, apoyándose contra el marco de la puerta con los brazos cruzados y una sonrisa de absoluta diversión sarcástica—. Qué compromiso tan abnegado con la patria, venir a revisarlos a la luz de las velas en un reservado exclusivo. Deberían darles una condecoración al mérito romántico a las dos. ¡Qué patriotas nos salieron!
Clara, observando el sufrimiento genuino de Samantha y la furia incontenible de su hermana, decidió intervenir antes de que la situación escalara a niveles de tragedia griega. Se acercó a Diana, le puso una mano suave en el hombro y le habló en un tono conciliador:
—Diana, cálmate un momento. Vamos a respirar. Dejemos que hable, por favor. Quizás hay una razón real detrás de todo esto... aunque admito que el escenario no le favorece en absoluto a la teniente.
Diana se giró hacia su hermana con los ojos destellando chispas de indignación.
—¿Que me calme, Clara? ¿Ves las caras de circunstancias que tiene? ¡Me ha ignorado un día entero mientras yo me preocupaba por su seguridad, y resulta que estaba muy cómoda cenando con su exenamorada internacional! ¡Que se defienda sola si puede!
Mientras tanto, en el chat del grupo familiar de WhatsApp, el teléfono de Darío y de Esteban comenzó a vibrar de forma incontrolable. Mariana, fiel a su costumbre de documentar la historia en tiempo real, acababa de enviar la última ráfaga de mensajes: una foto de Samantha con el rostro pálido y desencajado, acompañada del texto: "Actualización del frente de batalla: A la agente secreta la acaban de desarmar sin disparar una sola bala. Pronóstico reservado para la cena en casa".
En cuestión de segundos, los emojis de risas, aplausos y llamadas perdidas empezaron a llover en el chat grupal, demostrando que la privacidad en la familia Monasterio era un concepto completamente inexistente.
Samantha, viendo que la situación se le iba de las manos y que su reputación como estratega estaba por los suelos, reunió todo el valor que le quedaba, ignoró las burlas de Mariana y fijó sus ojos en Diana, suplicando un ápice de clemencia.
—Diana, por favor... te juro por lo más sagrado que no hay nada romántico entre Valeria y yo —explicó Samantha con la voz temblorosa, dando un paso al frente pero sin atreverse a tocarla—. Los documentos que me trajo... son sobre la amenaza que persigue a Kaelen Vance. Descubrí quién es la verdadera sombra. Es un asunto de vida o muerte, y por eso no podía llamarte ni arriesgarme a exponerte...
Al escuchar el nombre de Kaelen Vance y la gravedad en el tono de Samantha, el rostro de Diana cambió de golpe. La furia de los celos dio paso instantáneamente al asombro y a la fría preocupación profesional. Clara y Mariana, al notar el giro drástico en la atmósfera, guardaron silencio de inmediato.
—¿Qué descubriste, Samantha? —preguntó Diana con el pulso acelerado, olvidando por un segundo el pleito sentimental para centrarse en el abismo que acababa de abrirse bajo sus pies.