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Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Todo comienza con una amistad entre un chico y una chica que son mejores amigos. Ella guarda un secreto: está profundamente enamorada de él, pero él tiene novia. Cada vez que habla de ella, la chica siente celos, aunque intenta disimularlos para no perder su amistad. Él asegura amar a su novia y jamás imagina lo que ocurre en el corazón de su mejor amiga. Sin embargo, pasan cuatro años y sus sentimientos comienzan a cambiar. Poco a poco, descubre que siente algo especial por ella. Cuando finalmente comprende que está enamorado de su mejor amiga, quizá sea demasiado tarde.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 Perdóname, mi princesa

Habían pasado veinticuatro horas desde que Valeria había llegado al hospital.

Durante todo ese tiempo prácticamente no me moví de allí. Su mamá, Yuliana, había intentado convencerme de que fuera a mi casa a descansar, pero yo no quería.

No podía irme sabiendo que Valeria estaba internada.

Me quedé en aquella sala de espera, caminando de un lado para otro, tomando agua y mirando constantemente hacia la puerta por donde habían entrado los médicos.

Finalmente, después de tantas horas, una doctora salió.

—¿Familiares de Valeria?

Yuliana se levantó inmediatamente.

—Sí, doctora. Soy su mamá.

Yo también me puse de pie.

La doctora sonrió ligeramente.

—Valeria está estable. Ya respondió bien al tratamiento y sus signos vitales están mucho mejor.

Sentí que podía volver a respirar.

—¿Podemos verla? —pregunté.

—Sí. Ya puede recibir visitas, pero por favor no la cansen demasiado.

—Gracias, doctora.

Yuliana me miró.

—Entrá vos primero, Steven.

Asentí.

Caminé hacia la habitación con el corazón acelerado.

Abrí la puerta.

Y ahí estaba ella.

Lo que más me dolió fue verla acostadita en aquella cama de hospital.

Tenía un suero conectado a su brazo, oxígeno ayudándola a respirar y una máquina al lado que controlaba constantemente sus signos vitales.

Me quedé quieto durante unos segundos.

Esa no era la Valeria que yo conocía.

La Valeria que siempre estaba arreglada, sonriendo y mandándome fotos.

Ahora estaba pálida, cansada y conectada a varios aparatos.

Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.

Me acerqué lentamente a la cama.

—Mi amor…

Valeria abrió los ojos.

Cuando me vio, hizo una pequeña sonrisa.

—Steven…

Me senté junto a ella y tomé su mano con cuidado.

—Mi princesa, perdoname.

Ella me miró en silencio.

—No debí hablarte de esa manera. No debí decirte que estabas exagerando. No debí pelear contigo así.

Valeria respiró lentamente.

—Yo también te dije cosas feas.

—Pero yo te hice sentir mal.

—Estábamos bravos.

—Eso no justifica cómo te hablé.

Ella apretó suavemente mi mano.

—Steven…

—¿Sí?

—No quiero que te culpes por lo que pasó.

Bajé la mirada.

—Es que yo pensé que te había pasado por la discusión.

—No.

—Me asusté muchísimo.

—Lo sé.

—Cuando escuché que no podías respirar… yo pensé lo peor.

Ella me miró con ternura.

—Perdóname vos también.

—¿Por qué?

—Por haberte reclamado tanto.

—Tenías derecho a estar brava.

—Sí, pero también dije cosas que no debía.

—Yo tampoco fui un santo.

Valeria soltó una pequeña risa.

—Eso sí es verdad.

Sonreí.

—¿Todavía estás brava conmigo?

Ella negó lentamente.

—No.

—¿De verdad?

—De verdad.

Sentí un alivio enorme.

—Entonces… ¿me perdonás?

—Sí, bobo.

Me reí mientras sentía que una lágrima me bajaba por la mejilla.

—Gracias, princesa.

Ella levantó ligeramente la mano.

—Vení.

Me acerqué y ella me dio un pequeño abrazo desde la cama.

La abracé con cuidado.

—Te amo —le susurré.

—Yo también te amo.

Nos quedamos unos segundos en silencio.

Después Valeria me miró.

—Pero hay algo que tenemos que hablar.

—¿Qué cosa?

—Dailyn.

Suspiré.

—Sabía que íbamos a llegar a eso.

—No quiero pelear otra vez.

—Yo tampoco.

—Solo quiero que entiendas cómo me siento.

—Te escucho.

—Yo sé que Dailyn es tu mejor amiga. Sé que la conocés desde hace años. Y no quiero quitarte esa amistad.

—Gracias.

—Pero a veces siento que ella ocupa un lugar demasiado grande en tu vida.

—Entiendo por qué pensás eso.

—¿Estás molesto?

—No. Solo quiero que podamos confiar el uno en el otro.

Valeria asintió.

—Voy a intentarlo.

—Y yo también voy a poner de mi parte.

—¿Prometido?

—Prometido.

Le besé la frente con cuidado.

—Lo único que quiero ahora es que te recuperés.

—Voy a estar bien.

—Eso espero.

—Steven.

—¿Sí?

—Gracias por venir.

La miré sorprendido.

—¿Cómo no iba a venir?

—Podías haberte ido.

—Ni loco.

Ella sonrió.

—Te amo.

—Yo también, mi princesa.

Me quedé a su lado, sosteniendo su mano.

Después de veinticuatro horas de miedo, por fin sentía un poco de tranquilidad.

Valeria estaba viva.

Estaba estable.

Y nuestra relación había encontrado una segunda oportunidad.

Pero mientras la miraba descansar, no podía imaginar que aquella conversación sobre Dailyn sería solamente el comienzo de un problema mucho más grande.

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Flickr Mary Soly
Que chica boba que no quiere progresar
Luna de plata
❤️
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