Durante ocho años, Shen Yuchen vivió bajo un nombre que no era el suyo.
Sin familia, sin poder, sin pasado y con una sola orden: no regresar hasta que terminara el plazo.
Pero la noche en que los ocho años llegan a su fin, alguien escribe su verdadero nombre en una calle olvidada de Lóngchéng.
Desde ese momento, todo comienza a derrumbarse.
Un falso heredero ocupa su lugar.
Un hombre con su mismo rostro asegura ser el verdadero Adrián Valerius.
Antiguas familias empiezan a perseguirlo.
Sus recuerdos esconden secretos que alguien borró deliberadamente.
Y dentro de su cuerpo despierta una fuerza relacionada con las misteriosas Nueve Puertas, un poder que incluso las familias más antiguas temen.
Mientras descubre la verdad sobre su origen, Shen Yuchen deberá construir su propio poder, enfrentarse a clanes, cultivadores, imperios empresariales y enemigos ocultos durante siglos.
Pero existe un problema todavía mayor:
Su identidad no fue simplemente robada.
Fue dividida.
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La Facción Del Trono
El primer hombre enmascarado se movió antes de terminar la frase.
Shen Yuchen apenas lo vio.
Jian Mo sí.
La espada salió.
Metal contra metal.
Una onda de energía rompió otra ventana.
He Liang retrocedió.
Zhaoling adoptó postura.
Tianyu permaneció inmóvil.
La mujer del velo hizo algo extraño.
Simplemente desapareció.
Yuchen giró.
Nada.
—¿Dónde?
Jian bloqueó otro ataque.
—¡Después!
Tres hombres más entraron.
No vestían exactamente igual.
Máscaras negras.
Una corona dorada pintada sobre la frente.
Facción del Trono.
El líder levantó dos dedos.
—Tomamos vivos a Yuchen y Liang.
Miró a Zhaoling.
—El alterno puede morir.
Zhaoling sonrió con furia.
—Qué amable.
Atacó.
Su energía azul llenó el brazo.
Puerta del Río.
Golpeó al primer enemigo.
El hombre bloqueó.
Pero Zhaoling giró.
Segundo golpe.
Más rápido.
Una técnica real.
No pelea improvisada.
Yuchen observó.
Durante años Zhaoling había entrenado.
No era un farsante.
Simplemente había recibido un nombre que no le pertenecía.
La diferencia era importante.
Un atacante fue hacia He Liang.
Yuchen se interpuso.
Golpe al pecho.
Bloqueo.
El impacto recorrió sus huesos.
Dolor.
Puerta del Hierro respondió.
No abrió por completo.
Solo un poco.
Suficiente.
Yuchen desvió brazo.
Rodilla.
Codo.
El atacante retrocedió.
—Sin cultivo consolidado.
Yuchen sonrió.
—Todos parecen sorprendidos.
El hombre atacó otra vez.
Más rápido.
Yuchen recibió un golpe en costillas.
Dolor intenso.
Retrocedió.
Antes de que el siguiente golpe llegara, Tianyu apareció.
Una mano.
Solo una.
Golpeó el pecho del atacante.
No hubo explosión.
No hubo luz.
El hombre simplemente salió despedido y atravesó una pared.
Yuchen miró.
Diferencia de nivel absurda.
Tianyu habló:
—No intentes copiar eso.
—No pensaba.
—Mentira.
Otro atacante llegó.
Tianyu bloqueó sin mirar.
—Tu Puerta del Hierro todavía está incompleta.
Yuchen frunció el ceño.
—¿Cómo lo sabe?
—Porque yo te enseñé la primera respiración cuando tenías cuatro años.
Yuchen sintió un recuerdo fugaz.
Un patio.
Un hombre joven.
Risa.
Tianyu.
Desapareció.
No había tiempo.
El líder de la facción del Trono levantó una esfera negra.
Jian gritó:
—¡Abajo!
La esfera explotó.
No fuego.
Silencio.
Total.
Yuchen perdió audición.
Después visión.
Oscuridad.
La Campana Luoshui vibró en su bolsillo.
Una vez.
El mundo regresó.
No completamente.
Pero suficiente.
Era una técnica de distorsión sensorial.
Yuchen tocó campana.
El sonido atravesó el campo.
Jian recuperó orientación.
Zhaoling también.
Tianyu nunca la había perdido.
El líder miró a Yuchen.
—Campana de He Qingsong.
—Era de un amigo.
—Era ladrón.
He Liang gritó:
—Era mi padre.
El líder rio.
—No.
He Liang se lanzó.
Yuchen intentó detener.
Tarde.
El joven no sabía luchar bien.
El líder lo agarró del cuello.
—La Llave siempre fue defectuosa.
Yuchen sintió la Segunda Resonancia.
Golpe.
Calor frío.
El mundo se ralentizó.
No como velocidad.
Como percepción.
Vio postura.
Ángulo.
Tensión del brazo.
Una línea.
La misma sensación del Mercado de las Siete Campanas.
Atacó.
Paso del Dragón.
Cuerpo recordó.
Puño.
El líder soltó a He Liang.
Bloqueó.
Pero Yuchen ya estaba dentro.
Segundo golpe.
Costilla.
Tercero.
Mandíbula.
El hombre retrocedió dos pasos.
Jian lo miró.
—Eso fue nuevo.
Yuchen también.
No había pensado.
Su cuerpo sabía.
El líder limpió sangre.
—Interesante.
Quitó máscara.
Rostro de unos treinta años.
Cicatriz vertical.
—Me llamo Ji Wuren.
Jian palideció.
—Casa Ji.
Silencio.
Una de las Nueve Casas.
Zhaoling dejó de atacar un instante.
Tianyu no pareció sorprendido.
—Así que finalmente dejaron de esconderse.
Ji Wuren sonrió.
—La Casa Ji no tiene relación.
—Claro.
—Yo abandoné la Casa hace quince años.
—Porque te expulsaron.
—Detalles.
Yuchen observó.
Otra Casa conectada.
—¿Qué quiere Corona del Trono?
Ji Wuren respondió:
—Restaurar orden.
—¿Con una corona?
—Con un gobernante.
—¿Quién?
Ji lo miró.
—Todavía se decide.
Yuchen rio.
—Entonces por eso me quieren vivo.
—Eres candidato.
—No.
—No necesitas quererlo.
La frase irritó.
—Todos siguen diciendo eso.
Ji levantó mano.
Los atacantes restantes se reagruparon.
Tianyu caminó delante.
—Wuren.
—Tianyu.
—No te llevarás a ninguno.
Ji miró.
—¿Puedes detenernos y mantener estable la grieta?
Tianyu se quedó inmóvil.
Yuchen notó.
—¿Qué grieta?
Ji sonrió.
—La que abrió He Liang no se cerró.
Todos miraron al suelo.
La línea negra seguía allí.
Muy fina.
Pero presente.
Meridian habló por comunicador:
—Yuchen.
Meilin parecía alarmada.
—La señal está creciendo debajo del edificio.
Tianyu maldijo.
Ji Wuren dio un paso atrás.
—Nosotros no vinimos solo por ustedes.
—Entonces.
—Vinimos a abrirla.
Sacó una pieza.
Jade negro.
Yuchen reconoció el patrón.
Nueve círculos.
Uno central.
Ji lanzó la pieza hacia la grieta.
Tianyu se movió.
Demasiado tarde.
Jade tocó.
La línea explotó.
La sala se dobló.
Literalmente.
Paredes parecieron alejarse.
El cielo rojo apareció.
Luoshui.
No una abertura pequeña.
Un portal de varios metros.
Viento helado salió.
He Liang gritó.
La marca de su pecho brilló.
Yuchen sintió Segunda Resonancia.
Zhaoling cayó sobre una rodilla.
Incluso él reaccionaba.
Ji Wuren extendió brazos.
—Por fin.
Tianyu lo golpeó.
Ji salió despedido.
Pero estaba sonriendo.
—Demasiado tarde.
Del portal apareció una cadena.
Negra.
Enorme.
Se clavó en el suelo.
Después otra.
Y otra.
Algo estaba tirando desde el otro lado.
Yuchen vio a su padre.
Más cerca.
Shen Jianhong estaba encadenado a una estructura.
Sangre.
Cabello largo.
Mucho más viejo.
Pero vivo.
Sus ojos encontraron los de Yuchen.
Esta vez pudo escucharlo.
No con oídos.
Directamente.
NO ENTRES.
Yuchen se quedó quieto.
Ji Wuren gritó:
—¡La Llave!
Dos atacantes tomaron a He Liang.
Yuchen reaccionó.
Uno bloqueó.
El otro arrastró al joven hacia portal.
He Liang luchó.
—¡Yuchen!
Zhaoling atacó al segundo.
Agua azul.
Golpe.
Liberó.
Pero una cadena salió del portal.
Se enrolló alrededor de He Liang.
Lo arrastró.
Yuchen saltó.
Agarró su brazo.
La fuerza era brutal.
Tianyu llegó.
Agarró a Yuchen.
—¡Suéltalo!
—¡No!
—¡Si entras, todo termina!
He Liang gritaba.
La cadena tiró.
Yuchen perdió agarre.
Antes de desaparecer, He Liang lanzó la Campana Luoshui.
Yuchen la atrapó.
He Liang cruzó.
Portal comenzó a cerrarse.
Yuchen gritó:
—¡HE LIANG!
Su padre miró.
He Liang cayó del otro lado.
La grieta se cerró.
Silencio.
Ji Wuren ya no estaba.
Había escapado durante caos.
Quedaban cuerpos.
Paredes destruidas.
Tianyu.
Zhaoling.
Jian.
Yuchen.
La Campana en su mano.
Meilin habló por comunicador.
—Yuchen.
No respondió.
—Yuchen.
—Estoy aquí.
—La señal de He Liang desapareció.
—Lo sé.
—¿Qué ocurrió?
Yuchen miró a Tianyu.
—Entró en Luoshui.
Silencio.
Tianyu cerró los ojos.
—Ahora tenemos menos tiempo.
Yuchen se acercó.
—¿Cuánto?
—No sé.
Yuchen agarró su abrigo.
—Deje de responder eso.
Tianyu lo miró.
—Si He Liang llega a la Cámara Interna, la Tercera Resonancia puede reconocerlo.
—¿Y?
—Si eso ocurre...
Yuchen apretó.
—¿Qué?
Tianyu respondió:
—Tu padre tendrá que elegir entre mantener la Puerta cerrada...
Pausa.
—o salvar al muchacho.
Yuchen soltó.
Entendió.
Su padre podía no poder hacer ambas cosas.
Zhaoling preguntó:
—¿Qué hay si la abre?
Tianyu miró hacia donde estuvo portal.
—La Casa Yu volverá.
Yuchen respondió:
—Eso no suena necesariamente malo.
Tianyu lo miró.
—No me preocupa la Casa.
—¿Entonces?
—Me preocupa lo que destruyó a la Casa Yu desde dentro.
Silencio.
—¿Qué?
Tianyu tardó.
—Su último Portador.
Yuchen sintió frío.
—¿Está vivo?
—No debería.
La Campana Luoshui sonó sola.
Una vez.
Después una voz salió de ella.
Antigua.
No He Liang.
No Jianhong.
Un desconocido.
HEREDERO YU LOCALIZADO.
Yuchen se quedó inmóvil.
La voz continuó.
PRIMER CANDIDATO CONFIRMADO.
Después:
SHEN YUCHEN.
La campana se agrietó.
Yuchen miró sus manos.
La Casa Yu no estaba simplemente esperando regresar.
Algo dentro de Luoshui acababa de reconocerlo.